Por: María Esther Abissi.   3 abril

Washington. El crecimiento de la economía global podría ser aún más lento de lo previsto y se espera un repunte “precario” a finales de 2019, dijo este martes la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, quien descartó una recesión en el corto plazo.

En su discurso Lagarde dejó un espacio para el optimismo, al celebrar que los grandes bancos centrales tomen con paciencia el alza de los tipos de interés. (Photo by Fabrice COFFRINI / AFP)
En su discurso Lagarde dejó un espacio para el optimismo, al celebrar que los grandes bancos centrales tomen con paciencia el alza de los tipos de interés. (Photo by Fabrice COFFRINI / AFP)

"El repunte previsto del crecimiento mundial a finales de este año es precario", dijo la directora gerente del FMI en un discurso previo a la reunión de primavera (boreal) del Banco Mundial que se celebra la próxima semana en Washington.

"No vemos una recesión a corto plazo", precisó la directora gerente del FMI.

Recordó que en enero el FMI proyectó un crecimiento mundial en torno al 3,5% para 2019 y 2020, el nivel más bajo de los últimos tiempos.

"Desde entonces, el crecimiento ha seguido perdiendo ímpetu, como recogen nuestras previsiones actualizadas que publicaremos la próxima semana", advirtió Lagarde.

La jefa del FMI reconoció que la economía pasa por "un momento delicado que debemos abordar con cuidado".

"Esto significa que no solo debemos evitar errores de política, sino también estar seguros de tomar las medidas adecuadas en materia de políticas", dijo.

Lagarde indicó que la economía es vulnerable a diversos riesgos incluyendo el Brexit, los elevados niveles de deuda en algunos sectores y países, las tensiones en torno a la política comercial y la sensación de intranquilidad en los mercados financieros.

"Si el endurecimiento de las condiciones financieras fuera más marcado de lo esperado, podría generar graves dificultades para muchos gobiernos y empresas en términos de refinanciamiento y servicio de la deuda", dijo Lagarde.

La reunión de la próxima semana, un cónclave en el cual se reúnen dos veces por año los presidentes de los bancos centrales con los ministros de finanzas, se produce en momentos en que Pekín y Washington están enfrascados en duras negociaciones que buscan poner fin a una guerra comercial que se extiende desde hace ocho meses.

En su discurso Lagarde dejó un espacio para el optimismo, al celebrar que los grandes bancos centrales tomen con paciencia el alza de los tipos de interés -incluyendo la Reserva Federal en Estados Unidos- en un momento en que China adoptó un plan de mayor estímulo.

"Estas respuestas de política han respaldado la distensión de las condiciones financieras y el aumento de los flujos de capital hacia los mercados emergentes, donde las monedas se han fortalecido frente al dólar", destacó.

Lagarde recalcó un mensaje que el FMI ha buscado transmitir a los gobiernos para evitar riesgos modernizando el sistema impositivo, recortando los niveles de la deuda y reduciendo las inequidades con un mayor gasto en educación, salud e infraestructura.

La economista también reiteró su mensaje de que "la integración comercial impulsa claramente la inversión" y que las barreras comerciales perjudican claramente la inversión y el empleo.

"Esta conclusión es especialmente pertinente ahora, en un momento en que las tensiones comerciales podrían dañar aún más la inversión, y en un momento en que la inversión ya es débil", destacó Lagarde.

El FMI dijo que “estas son heridas que pueden autoinfligirse y deben evitarse”.