Por: AFP .   29 noviembre, 2020
Después de un “annus horribilis” que hizo caer el consumo y los precios del oro negro, los miembros del cártel podrían decidir extender la reducción en vigor de su producción más allá de la fecha del 1.° de enero. Foto: AFP.
Después de un “annus horribilis” que hizo caer el consumo y los precios del oro negro, los miembros del cártel podrían decidir extender la reducción en vigor de su producción más allá de la fecha del 1.° de enero. Foto: AFP.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados se reúnen el lunes y el martes para tratar de reanimar un mercado del crudo todavía deprimido por la pandemia de coronavirus.

Después de un “annus horribilis” que hizo caer el consumo y los precios del oro negro, los miembros del cártel podrían decidir extender la reducción en vigor de su producción más allá de la fecha del 1.° de enero.

La OPEP y otros grandes productores, incluyendo Rusia, reunidos en la llamada OPEP+, han estado haciendo drásticos recortes en su producción este año, en un intento de adaptarse a la caída del nivel de demanda.

Según el acuerdo actual, decidido en abril, la reducción actual de producción de 7,7 millones de barriles diarios debería pasar a 5,8 millones de barriles diarios a partir de enero de 2021.

Pero la mayoría de observadores creen que esa fecha se retrasará entre tres y seis meses.

Los ministros influyentes del cártel enviaron señales en ese sentido en las últimas semanas y las buenas noticias sobre las vacunas no deberían hacerles cambiar de opinión.

En las últimas semanas, los laboratorios AstraZeneca, Pfizer/BioNTech y Moderna anunciaron la alta eficacia de sus vacunas contra la COVID-19, un salvavidas que podría impulsar la actividad económica, los viajes y, en consecuencia, el consumo de petróleo.

Pero su impacto no debería notarse hasta dentro de unos meses y la decisión del cártel apunta al primer trimestre o como máximo al segundo trimestre de 2021.

Tensiones

Sin embargo, en la OPEP+ siempre puede haber sorpresas porque los veintitrés países productores del grupo tienen intereses muy distintos.

A mediados de noviembre, por ejemplo, Emiratos Árabes Unidos mostraron cierta reticencia a seguir aplicando plenamente las reducciones voluntarias el año que viene.

El cártel también tiene que gestionar la reticencia de algunos de sus miembros a cumplir con sus cuotas asignadas.

Los países que producen más de lo permitido por el acuerdo, liderados por Irak y Nigeria, son amonestados con frecuencia por el líder de la alianza, el ministro saudita de Energía, Abdel Aziz bin Salmán.

Además sigue en la memoria el recuerdo del fiasco de la primera cumbre del año, en marzo, cuando Rusia y Arabia Saudita se fueron de Viena sin acuerdo y durante un mes se libraron una guerra de precios fratricida.

Control de la oferta

El cártel está atento a los precios del petróleo, que han vuelto a sus niveles del inicio de la pandemia, es decir, entre $$45 y $50 para las dos referencias mundiales (el Brent del Mar del Norte y el WTI estadounidense).

Pero también observa los datos de producción fuera de su grupo y los niveles de existencias en todo el mundo.

La oferta del principal productor mundial, Estados Unidos, ha ido disminuyendo desde su máximo histórico de 11 millones de barriles diarios a principios de año.

Y la victoria del demócrata Joe Biden, que tiene un tímido plan para limitar la explotación de petróleo de esquisto en el país, podría significar que el pico de producción de Estados Unidos ha quedado atrás.

La OPEP+ también debe supervisar los niveles de producción dentro de sus filas, sobre todo porque tres de sus miembros no están obligados a cumplir cuotas.