Por: María Esther Abissi.   17 junio

El comportamiento inestable de los precios del petróleo y los conflictos internacionales que rodean la oferta y la demanda generarían presiones inflacionarias para lo que resta del año.

El precio del barril se ha incrementado 18% en lo que va del año y el cóctel de hidrocarburos que importa el país ha tenido variaciones considerables al alza. Foto archivo.
El precio del barril se ha incrementado 18% en lo que va del año y el cóctel de hidrocarburos que importa el país ha tenido variaciones considerables al alza. Foto archivo.

En abril de este año la inflación general, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), ingresó al rango meta (de 2% a 4%) como consecuencia del impacto con rezago del alza de los precios del petróleo sobre los combustibles locales, según explicó el Banco Central en su comentario sobre la economía nacional de mayo.

El precio del barril se ha incrementado 18% en lo que va del año y el cóctel de hidrocarburos que importa el país ha tenido variaciones considerables al alza.

A abril el cóctel costaba $79,15, el precio más alto que ha pagado el país desde abril del año anterior, según datos de Recope. Entre enero y abril, aumentó 15%, generando presiones inflacionarias.

Presiones externas

Desde inicios de año el precio del barril del crudo Brent ha mostrado un comportamiento al alza, muy diferente a lo que se observó en el 2018.

El año pasado, en el segundo semestre, el petróleo se comportó a la baja luego de un estrepitoso incremento que lo llevó a su cúspide, un valor de $86,07 por barril.

Desde entonces cayó en picada, hasta alcanzar un mínimo de $50,57 por barril en diciembre.

Después de varios meses al alza, cayó nuevamente por tensiones económicas y por la desaceleración de las grandes economías, que empiezan a mermar su demanda de energía.

Durante la primera semana de junio los precios alcanzaron el nivel más bajo en tres meses y medio, perdieron cerca de $10 en dos semanas.

Esta nueva caída fue influenciada por la huida de los inversionistas de los mercados de energía, quienes están preocupados por las tensiones comerciales de Estados Unidos, las sanciones económicas a Irán y Venezuela por parte de Estados Unidos y la menor producción de Rusia.

Las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos preocupan a los inversionistas y en general, se espera que, de seguir atrasándose el acuerdo, la incertidumbre haga que se desborde la demanda y se desplomen los precios.

Más recientemente, el precio recibió presiones al alza por dos ataques que reportaron buques cisterna en el Golfo de Omán.

Por otro lado, el efecto podría ser contrario si Irán baja su oferta petrolera y Venezuela sigue teniendo problemas para llegar a su cuota de producción, un hecho que más bien incentivaría el alza en los precios.

Según un reporte de la agencia AFP, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) disminuyó su producción en mayo, suministrando menos crudo que el que pedían sus compradores.

En diciembre pasado la Organización utilizó esta misma estrategia para hacer crecer el precio del barril, un hecho que le funcionó por un tiempo.

Sin embargo, ahora no tendría la misma suerte. En ese entonces la economía no pasaba por tensiones geopolíticas y problemas de producción.

Según las perspectivas económicas de la OPEP en el informe presentado al cierre de mayo, para el 2019 se espera que la demanda se incremente a 1,21 millones de barriles por día.

El informe señala que en las regiones hay algunas revisiones en las perspectivas. En el caso de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y China, dado que hay mejores proyecciones económicas que en el mes previo, la expectativa respecto a la demanda es positiva.

Sin embargo, se espera que en el caso de Latinoamérica y el Medio Oriente, la demanda sea más bien a la baja, lo que elevaría los precios.

Perspectivas internas

Según el Banco Central, el aumento en los precios de las materias primas internacionales, incluyendo el petróleo, es un hecho que definitivamente llevará la inflación al alza temporalmente.

El aumento en los precios también incrementaría el déficit en la balanza comercial, debido al monto mayor en la factura petrolera.

Según explicó Alejandro Gómez, director de Tesorería de Scotiabank, un incremento en el precio internacional encarecería los bienes y servicios internos, afectando así el ingreso disponible de los hogares para consumo.

La desaceleración del ingreso de los hogares ya es un problema en la economía con bajo crecimiento que enfrenta el país, por lo que el incremento en los precios del petróleo reforzaría la tendencia.

Por otro lado, si la demanda empieza a caer y el petróleo comporta a la baja, se podrían esperar reducciones en los precios en el futuro.

“Es de esperar una tendencia alcista en los precios si la OPEP continúa con el pacto de recorte del bombeo y si Estados Unidos logra llegar a buen término en sus pretensiones en lo relacionado con el comercio”, afirmó Gómez.

Sin embargo, es muy probable que la inflación se mantenga dentro del rango meta este año, a pesar de que los precios se incrementen. En mayo, la inflación se ubicó en el límite inferior del rango, por lo que, aunque se den fuertes presiones, es poco probable que supere el 4%.