Por: María Esther Abissi.   9 diciembre, 2018

A pesar de que la reforma fiscal se aprobó en segundo debate en la Asamblea Legislativa, el Ministerio de Hacienda continuará ejerciendo presión en el mercado interno durante el primer semestre del 2019.

Las necesidades del próximo año ascienden a $8.427 millones, incluidos vencimientos de deuda, salarios, transferencias, pensiones y otras obligaciones. (Foto: Rafael Murillo).
Las necesidades del próximo año ascienden a $8.427 millones, incluidos vencimientos de deuda, salarios, transferencias, pensiones y otras obligaciones. (Foto: Rafael Murillo).

Lo anterior se explica por la limitación que tiene el Gobierno para emitir bonos de deuda externa y financiarse mediante acuerdos bilaterales, dos posibilidades que requieren autorización legislativa.

Ante la coyuntura, la alternativa será encontrar recursos en el mercado interno, según explicó la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, aunque implique presiones adicionales a las tasas de interés.

Las necesidades del próximo año ascienden a $8.427 millones, incluidos vencimientos de deuda, salarios, transferencias, pensiones y otras obligaciones.

Solo en el primer semestre del 2019 el monto a pagar por la deuda emitida sobrepasa ₡1 billón, el 60% del total de vencimientos del año, un monto que deberá recaudar la Tesorería en el mercado local.

Las vías de Hacienda

La propuesta estrella de Hacienda es emitir deuda externa para dejar de presionar el mercado interno, que durante el 2018 mostró incrementos sustanciales en las tasas pasivas y que llevó a esa cartera a ofrecer hasta 9,75% como rendimiento por sus bonos.

Los eurobonos, a diferencia de la deuda interna, ofrecen tasas más bajas que no compiten con las tasas internas, lo cual permite que las entidades que disputan los recursos –como bancos y fondos de pensión–, puedan acceder a financiamiento a un costo más bajo.

Según explicó Aguilar, durante su presentación en la Comisión de Asuntos Económicos el 4 de diciembre anterior, si se toman como referencia las experiencias anteriores de emisiones de deuda externa, la reducción de la presión podría significar hasta 400 puntos base menos en los rendimientos.

Aguilar aseguró que los principales beneficios de la colocación externa son diversificar las fuentes de financiamiento, mejorar el perfil de deuda y acceder a recursos frescos sin aumentar la presión cambiaria.

“La ausencia de esta opción no quiere decir que no nos vayamos a endeudar, porque las necesidades existen. Lo que estaríamos haciendo es resolver cómo financiar esto de una manera mucho más óptima, balanceada y con menos riesgos”, afirmó Aguilar ante los diputados.

“No sigamos como un elefante en una cristalería, estrujando el mercado”. Rocío Aguilar, ministra de Hacienda.

La propuesta, pautada a un plazo de seis años y con un monto de $6.000 millones, es el escenario ideal, pero el proyecto se encuentra aún atascado en la Asamblea Legislativa, en plena discusión.

Aunque Aguilar aseguró que dependería de la disposición de los diputados, admitió que hay pocas posibilidades de que la emisión se dé antes del primer semestre del 2019.

Otra de las posibilidades para financiarse consiste en acuerdos bilaterales con el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo, por ejemplo, que ofrecen financiamiento a largo plazo a cambio de soluciones para la sostenibilidad de las finanzas públicas.

Empero, esta vía debe ser sometida también a aprobación parlamentaria.

Mercado interno

El mercado local terminará siendo el escape de la Tesorería para financiarse.

Aunque los inversionistas ven a Costa Rica con una perspectiva más positiva que hace unos meses, la incertidumbre continúa en torno a si logrará contener el gasto, aplicar la regla fiscal y llevar a cabo la reforma al empleo público, prevista para los primeros meses del año.

Esos tres hechos son los que llevarán al mercado a seguir demandando mayores premios por sus inversiones en colones durante el 2019.

Para Douglas Montero, director de Fondos de Inversión de Aldesa, el comportamiento de las tasas dependerá de la capacidad de Hacienda para negociar con los inversionistas.

“Hacienda podría aprovechar el apetito reciente por los contratos de colocación. Hubo mucha gente interesada e inversionistas que se quedaron por fuera de la oferta”, admitió Montero.

Por su parte, Antonio Pérez, director comercial de Mercado de Valores, después de la resolución de la Sala Cuarta el tono del mercado cambió radicalmente, a nivel interno y externo.

“Hacienda podría seguir aprovechando los contratos de colocación que me parecen una buena estrategia. Sin embargo, a partir de ahora, lo ideal sería ir al mercado y ordenar las subastas”, comentó.

Recientemente, el mercado ha visto un mayor ordenamiento de las subastas de Hacienda, lo que implica que están llevando colocaciones a plazos más largos, con una recepción positiva de los inversionistas.

“Vemos a Hacienda ampliando las colocaciones a cinco y diez años, hay una mejor distribución de los plazos. No creo que salgan a ofrecer plazos cortos el próximo año y más si seguimos teniendo esta afluencia de inversionistas en el mercado local e internacional”, afirmó.

A pesar del panorama positivo, las tasas se mantendrían en los niveles actuales entre 8,5% y 9%, hasta que las finanzas públicas logren el ordenamiento deseado.