El Ministerio de Hacienda logró captar €2.000 millones en bonos locales en menos de tres meses, pero los recursos provinieron del mercado internacional.
Por ahora, las condiciones medidas por los rendimientos pactados indican que el país habría obtenido ese dinero en términos más favorables con respecto a una eventual colocación de bonos soberanos para el mercado extranjero (eurobonos).
Este movimiento refleja una estrategia por diversificar las fuentes de financiamiento y aprovechar las condiciones del mercado externo en un momento oportuno.
Detrás de esta decisión también está el objetivo de evitar presiones en el mercado interno. Al no recurrir a colocaciones que se absorban de manera local, Hacienda buscaba no elevar las tasas de interés en colones, lo que encarecería el crédito para empresas y familias, es decir afectaría la actividad económica.
Sin embargo, analistas financieros advierten que esta estrategia no está exenta de riesgos.
El principal es el cambiario: si el colón se deprecia frente al euro en el futuro, el costo real de la deuda podría aumentar, lo que eventualmente reduciría o incluso eliminaría la ventaja obtenida en tasas al momento de la colocación.
Dos emisiones, dos realidades
Las colocaciones se realizaron en dos tramos con perfiles distintos:
Noviembre 2025: Se colocaron €1.000 millones con vencimiento al 21 de noviembre de 2030. La tasa nominal bruta fue de 6,47%, con un rendimiento final de 5,51%.
Enero 2026: El segundo tramo, también por €1.000 millones, vence el 16 de enero de 2036. Presentó una tasa nominal bruta de 7,06% y un rendimiento final de 6,01%.
A diferencia de los eurobonos, que requieren la aprobación de dos tercios de la Asamblea Legislativa y se emiten en mercados internacionales, estos títulos se inscribieron como bonos locales bajo la potestad de la Tesorería Nacional.

El proceso, regulado por la Ley de la Administración Financiera y la Ley Reguladora del Mercado de Valores, permitió a Hacienda definir montos y tasas de manera autónoma, utilizando la plataforma de la Bolsa Nacional de Valores (BNV).
La segunda colocación se realizó por medio de BAC Puesto de Bolsa, que, según Laura Montero, vicepresidenta de Relaciones Corporativas de la entidad, ejecutó una transacción bajo un esquema de negociación acorde con las normas establecidas por la Bolsa Nacional de Valores, dentro de un mercado organizado y regulado.
“Ejecutamos una orden de compra a solicitud de un tercero, como corresponde a cualquier otra entidad bursátil. Respecto al monto, tasa y moneda, las condiciones fueron establecidas por el Ministerio de Hacienda en los comunicados de Hecho Relevante y se asignan vía precio en la subasta, según las reglas propias del mercado bursátil”, acotó.
El nombre del inversionista o los compradores no puede ser revelado por un tema de confidencialidad bursátil. Sin embargo, fuentes ligadas al sector financiero afirman que se trata de inversionistas intitucionales extranjeros
Comparativo con otras emisiones en euros
Para los analistas, el resultado de estas subastas debe interpretarse bajo el concepto de “derecho de piso”, al tratarse de la primera incursión de Hacienda en la moneda europea.
Este término se usa de forma figurada y significa el costo inicial que se debe pagar por entrar a un mercado nuevo.
Se aplica en este caso porque es la primera vez que Costa Rica emite deuda en euros y los inversionistas aún no conocen del todo al emisor.
Por ese motivo exigen rendimientos un poco más altos como compensación por ese “riesgo adicional” o falta de historial en esa moneda.
En el caso del bono con vencimiento al 2036, que obtuvo un rendimiento del 6,01%, el resultado se considera “razonable” al compararse con Colombia —un emisor con mayor volumen de mercado—, que alcanzó un 6,35% en condiciones similares, explicó Javier Cortés, estratega de inversiones de BN Valores.

No obstante, la emisión costarricense se colocó con un rendimiento, en promedio, superior en 160 puntos base respecto a Perú y México para ese mismo plazo.
Por otro lado, el bono con vencimiento al 2030, que registró un rendimiento de 5,51%, muestra un resultado menos favorable, ya que Colombia alcanzó un 4,83% para ese plazo.
Además, Costa Rica pagó un rendimiento promedio superior en 225 puntos base respecto a Perú y México, es decir, una prima mayor en comparación con el tramo de mayor plazo.
Tasas mejores a los eurobonos
Los rendimientos que se habrían obtenido mediante una emisión de eurobonos —según un comparativo de BN Valores con títulos existentes de características similares— habrían sido de 5,20% para el bono con vencimiento en 2030 y de 5,30% para el de 2036, cifras inferiores a las finalmente alcanzadas.
Por su parte, los bonos locales en dólares registraron rendimientos más altos, al igual que los denominados en colones.
Es importante aclarar que esta comparación realizada por BN Valores considera los rendimientos en diferentes monedas y para compararlos adecuadamente siempre debe haber una noción o expectativa de variación cambiaria.
Por otra parte, esos rendimientos se estimaron con las fechas en que se emitió cada una de las colocaciones en euros, al 2030 y el 2036.
Además, los eurobonos usados para comparación son con vencimiento al 2031 y 2034 ósea no son el mismo plazo de los títulos en euros, pero sí son las emisiones externas con características muy similares.
Para el analista Javier Cortés haber captado esos montos en el mercado interno, entre inversionistas de bonos en dólares, probablemente habría implicado presiones al alza en las tasas de interés, lo cual finalmente no ocurrió gracias al mecanismo utilizado por el Ministerio de Hacienda.
Asimismo, señaló que, aunque las tasas de colocación fueron superiores a las que se habrían conseguido con eurobonos, no se observó una penalización significativa por tratarse de deuda inscrita en el mercado local, pese a las implicaciones de menor liquidez y restricciones de custodia frente a alternativas internacionales.
Venta garantizada
Un aspecto relevante, que además genera una ventaja competitiva, es contar con uno o varios compradores dispuestos a adquirir el bono, como ocurrió en esta última negociación. Esta condición puede incluso motivar al emisor a ceder ligeramente en el rendimiento de salida.
En esa línea, expertos consultados por EF coinciden en que la operación cumplió su propósito.
“Considero que Hacienda alcanzó el objetivo, ya que se dio una concentración por parte de un gran comprador y se abrió la puerta a este tipo de emisiones. Además, se pudo demostrar al mercado —tanto a clientes locales como internacionales, así como a calificadoras y organismos— que existe esta posibilidad. Dentro de las distintas opciones de financiamiento, constituye una señal de fortaleza”, destacó Jorge Martínez Esquivel, economista y analista financiero.
Por su parte, también se subraya el impacto en la gestión de la deuda.
“Quienes quedaron asignados ingresaron a un rendimiento superior a otras referencias. Para el Ministerio de Hacienda, aunque la emisión puede implicar un costo financiero elevado, le permite manejar su flujo de vencimientos de manera menos fragmentada, aislando el efecto sobre emisiones en otras monedas y futuras subastas”, añadió Mauricio Moya, líder de Inversiones de Grupo Financiero Mercado de Valores.
Adriana Rodríguez, gerenta general de Acobo Puesto de Bolsa, aseguró que la colocación no representó una ventaja financiera frente a una eventual emisión en colones en el mercado local o en dólares. No obstante, destacó que sí aportó un beneficio estratégico al permitir la incursión en nuevos mercados y la atracción de inversionistas.
“En comparación, un bono de deuda en colones con características similares y vencimiento en 2030 pagaría una tasa de 5,97%, mientras que uno con vencimiento al 16 de enero de 2036 alcanzaría un 6,62%, por lo que, no se ve mucha ventaja financiera, pero sí de amplitud en el mercado”, destacó.

Por su parte, el economista Vidal Villalobos, del Grupo Prival, aseguró que, por ser la primera emisión en euros, Hacienda debe pagar un derecho de piso, pero esto le permite tener una mayor diversificación de mercados y clientes. Además, señaló que hay inversionistas que buscan precisamente la moneda euro para invertir y el país no contaba con bonos denominados en esta divisa.
Riesgos
A pesar de los beneficios, el uso del euro introduce una nueva dimensión de riesgo cambiario. Cualquier depreciación futura del colón frente a esta moneda podría revertir la ventaja en tasas obtenida originalmente por el Ministerio.
En ese sentido, se deben hacer visibles las advertencias e implicaciones sobre esa estrategia.
“El Gobierno ha mostrado una insistencia en recurrir al financiamiento en el mercado internacional, incluso sin una necesidad clara. En esa línea, buscó la aprobación de eurobonos y, al no lograr el aval de los diputados, ahora opta como alternativa por emitir deuda en el mercado interno en moneda extranjera, con la intención de que sea adquirida por inversionistas no residentes. Si bien esta estrategia podría generar algún ahorro en términos de tasas de interés, aunque sea marginal, incorpora un nuevo riesgo para las finanzas públicas: el aumento de deuda denominada en euros”, aseguró José Luis Arce, economista de FCS.
Reservas y capacidad de respuesta
Ante este escenario, surge la interrogante sobre si el país cuenta con suficientes reservas en euros para hacer frente a sus obligaciones.
El presidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR), Róger Madrigal, confirmó que la institución dispone de €1.050 millones en sus reservas.
Esto implica que, ante una eventualidad inmediata, el remanente de la deuda debería cubrirse mediante una conversión cambiaria.
Bajo ese escenario, el país quedaría expuesto a un encarecimiento del euro frente al dólar o al colón, o bien, a una limitada disponibilidad de esta moneda en el mercado local al momento del pago.
No obstante, Madrigal señaló que el Banco Central mantiene tanto reservas como encajes en euros.
“Esta estructura le permite a Hacienda gestionar de forma más eficiente el riesgo, al diversificar el portafolio de deuda del Estado en distintas monedas y plazos, evitando una concentración excesiva en un solo signo monetario”, explicó.
Hacienda satisfecha
Ariel Barrantes, director de Gestión de Deuda Pública del Ministerio de Hacienda, aseguró que ante la no aprobación por parte de la Asamblea Legislativa de la ley de Eurobonos que planteó el ejecutivo, se ocasionó una tensión en el mercado local, especialmente las captaciones en colones, donde las tasas empezaron a ajustarse al alza de forma desordenada.
Así, al lograr esas emisiones en euros evitó presiones y obtuvo otras ventajas.
- La diversificación del portafolio de deuda
- Una mayor liquidez para el Gobierno
- El cumplimiento de los objetivos de financiamiento
“En procura de mitigar esa incertidumbre, y a partir de la exploración de ese potencial apetito por inversores locales e internacionales, es que se decidió realizar una subasta siguiendo los mismos lineamientos de cualquier otro evento de subasta del Ministerio, con participación abierta a todo el mercado y con mecanismos de asignación de la manera más competitiva posible”, aseguró.
Con estas colocaciones, se incorpora el euro como una nueva fuente de financiamiento dentro de su estrategia de deuda, ampliando su base de inversionistas y alternativas en un contexto de acceso limitado a emisiones internacionales tradicionales.
