Por: Harvard Business Review.  12 enero
10/1/2017. ShutterStock. EF. Las entrevistas de trabajo son estresantes. Incluso cuando te hayas preparado mucho y practicado tus respuestas, la presión puede hacer que digas algo incorrecto, respondas de manera incompleta a una pregunta o dejes de mencionar algo de gran importancia. Pero hay formas de compensarlo.
10/1/2017. ShutterStock. EF. Las entrevistas de trabajo son estresantes. Incluso cuando te hayas preparado mucho y practicado tus respuestas, la presión puede hacer que digas algo incorrecto, respondas de manera incompleta a una pregunta o dejes de mencionar algo de gran importancia. Pero hay formas de compensarlo.

1. No digas “los cambios son difíciles” cuando le estés pidiendo a la gente que cambie.

Cuando una iniciativa de cambio choca contra una barricada, los líderes a menudo les recuerdan a las personas que “los cambios son difíciles”. Sin embargo, esa vieja imagen puede convertirse en una profecía que se cumpla a sí misma. Los contratiempos momentáneos o los retrasos pueden considerarse un gran signo de peligro y, de pronto, los empleados se retiran en masa. Trata, por el contrario, de darle la vuelta a ese guión. En un estudio realizado por la Universidad de Chicago, los investigadores pudieron cambiar la forma de pensar de los participantes recordándoles que la mayoría de la gente mejora con tan solo un poco de esfuerzo. ¿Cuáles fueron los resultados? Los participantes pudieron identificar con mayor rapidez las ventajas que las desventajas del cambio. En lugar de aceptar que las iniciativas rara vez tienen éxito, recuérdate a ti mismo y a tu equipó que todos han estado aprendiendo nuevas habilidades y adaptándose a nuevos ambientes a lo largo de toda su vida. Cada vez que sientas el impulso de decir “los cambios son difíciles”, haz una declaración diferente, una que es igual de cierta: la adaptación es la regla de la existencia humana, no la excepción. (Adaptado de “Stop Using the Excuse ‘Organizational Change Is Hard’”, de Nick Tasler)

2. Ten un plan de trabajo para cuando tu hijo se enferme.

Cualquier padre trabajador sabe el trastorno que puede causar en su rutina tener un hijo enfermo. No solo estás preocupado por tu hijo que se siente mal, sino que tienes que encontrar la forma de cumplir con tus responsabilidades laborales. Puede ser de ayuda que tengas un plan establecido. ¿Le puedes llamar a un pariente o una niñera de respaldo? ¿Puedes tomar turnos con tu pareja para estar en casa? ¿Trabajar desde casa? ¿Cancelar el viaje mensual de ventas? Mientras más específico y viable sea el plan que elabores, menos abrumadora parecerá la situación. Luego comenta con tu jefe y tus colegas tu plan. Sé franco acerca de si necesitarás flexibilidad, al tiempo que subrayas tu dedicación: “Si Jordan se enferma y tiene que quedarse en casa, nuestra niñera podrá cuidarlo hasta las 3 p.m. Entonces tendré que ir a casa y trabajar desde allí el resto de la tarde. Si surge algo urgente mientras no estoy en la oficina, por favor no duden en buscarme”. Recuerda, faltar a una junta o dejar a un niño enfermo con la niñera puede parecer algo terrible en el momento, pero estás haciendo lo mejor que puedes. (Adaptado de “How to Handle Work When Your Child Is Sick”, de Daisy Wademan Dowling)

3. Si fallaste en una entrevista de trabajo, solo trata de arreglar tu error.

Las entrevistas de trabajo son estresantes. Incluso cuando te hayas preparado mucho y practicado tus respuestas, la presión puede hacer que digas algo incorrecto, respondas de manera incompleta a una pregunta o dejes de mencionar algo de gran importancia. Por supuesto, no puedes pedir que te la hagan de nuevo, pero puedes intentar corregir tu error.

  • Si aun estás en la entrevista, puedes decir educadamente: “Acabo de darme cuenta de que no he mencionado que…” o “Creo que no contesté por completo su pregunta. Me gustaría añadir que…”.
  • Si te das cuenta de tu error u omisión después de terminada la entrevista, puedes enviar un correo de agradecimiento en el que escribas: “Me gustaría añadir (o aclarar o corregir) lo que dije sobre x…”. Así no tendrás que quedarte despierto en la noche preocupándote de tu falla.

Puedes saber que hiciste lo mejor que pudiste, y que ahora es el gerente de contrataciones quien decidirá. (Adaptado de “How to Handle Stress During a Job Interview”, de Anna Ranieri)

4. Para encontrar a los mejores contratistas, mira más allá de los candidatos usuales.

Si estás batallando para encontrar un candidato calificado para un puesto temporal, puede ser hora de ampliar tu búsqueda. No supongas que el trabajo requiere a alguien que haya hecho el mismo tipo de tareas en tu sector. Si estás viendo a candidatos para un puesto de gerente de proyectos en bienes raíces, por ejemplo, no descartes a personas con antecedentes en atención a la salud, mientras tengan las habilidades requeridas o puedan trasladarlas. También busca candidatos en mercados donde haya menos competencia para ellos. Aunque encontrarás la mayor provisión de talento –así como la más alta demanda– en la ciudad de Nueva York y San Francisco, en algunas ciudades hay más provisión y menos demanda, como en Los Ángeles, Houston, Filadelfia, Denver y Washington. Contrario a lo que puedas pensar, muchos contratistas están dispuestos a mudarse, así que no busques solo en tu mercado. (Adaptado de “A Guide to Finding and Hiring the Best Contractors”, de Alyssa Merwin)

5. Haz menos tóxicas las políticas de la oficina.

El comportamiento tóxico en el trabajo descansa en la presunción de desconfianza y se alimenta de los secretos. Podemos disminuir las prácticas ruines si nos conducimos con una apertura inocente: el egoísmo y la manipulación no soportan la transparencia. Aquí hay unos consejos para comenzar:

  • Empieza con tu corazón. Pregúntate: “¿Qué están diciendo mis acciones que quiero?” y “¿qué es lo que en verdad quiero?” Si tu ego, tu reputación y tu posición se han vuelto más importantes que la misión de tu empresa, es tiempo de cambiar.
  • Abandona la colusión. Abroga cualquier conspiración tácita con el personal y el consejo. Haz saber a tus colegas que no te gusta la forma como se comportan, y que quieres ser honesto con tu jefe respecto de tus inquietudes.
  • Adueñate de la junta. Actúa como cocreador en todas las juntas en lugar de como víctima. Cuando un miembro del consejo lleve la conversación por la tangente, llama la atención hacia lo que está sucediendo y pregunta educadamente si el grupo desea regresar al tema. Cuando la gente parece querer dar rodeos a un tema delicado, encuentra una forma en la que, con tacto, señales la evitación.  (Adaptado de “Yes, You Can Make Office Politics Less Toxic”, en HBR.org)