Por: Alan Saborío.   27 marzo

Las crisis nos ponen a prueba, y nos encuentran fuertes o débiles. También son una enorme oportunidad de revisión. En el caso de las empresas y sus líderes, gerentes generales, gerentes de área, coordinadores, jefes, debemos tener un ojo y un oído en la empresa y sus resultados de operación y financieros; y otro ojo y oído en los colaboradores, los proveedores y los clientes. Se debe tener empatía a flor de piel.

Esos líderes deben mostrar fortaleza y ser bastión en sus organizaciones, procurando encontrar oportunidades para el negocio y para todos.

Deben tomar medidas ágiles, con mucha intuición y a veces con poca información. Deben estar siempre para conversar y ser transparentes, mostrar lo que saben y conocen y también su vulnerabilidad y falta de información. Estos líderes no pierden el norte, ven el árbol y el bosque, atienden el corto plazo y con la observación constante proyectan y ajustan lo necesario.

Al pensar en los colaboradores y en los clientes, la empatía debe llevar a entender lo que son sus preocupaciones. Así es posible definir lo que pueda hacer la empresa para atenderlas y ahí, sin duda, hay muchas oportunidades. Corazón y razón. Así, por ejemplo, el producto puede ser el mismo, pero el servicio es diferente y se adecua a esas preocupaciones de los consumidores.

Esto que estoy diciendo es ya. De esto depende la sobrevivencia en el corto y largo plazo de muchas empresas.

¿Qué otras acciones? Acompañarse de un equipo fuerte inmediato para la conversación y la toma de decisiones. Imaginen esto en cascada, cada jefe en su nivel haciendo trabajando. Es muy poderoso. Todos deben estar preocupados en el flujo de caja, y cada quien, sobre todo el equipo financiero, atender las distintas áreas vinculadas desde ingresos y aportes de capital, hasta erogaciones.

Hay que proyectar. Todos los equipos deben afinar la vista y anticipar, para que la suma de esa visión permita ir acompañando la toma de decisiones con información financiera relevante. Lo perfecto es enemigo de lo bueno, más válido que nunca. No todo son gráficos y números. Se trata más que nunca de estrategia, talento, tecnología, la receta de siempre puesta a prueba en la ejecución del líder.

Hay que revisar rápidamente contratos, situación de los empleados, tipos de clientes, productos y servicios, liquidez, rentabilidad mínima requerida y posible. Todo esto con mucha cabeza, mucho pensamiento, con decisión rápida, pero todo, todo, con corazón y empatía.

No olvidemos nuestra misión y propósito, que eso siga estando en primer lugar, para que nos permita seguir enfocados en la visión.