Por: Harvard Business School Publishing Corp..   6 agosto
Cuando establezca los valores corporativos, haga que todos participen

Establecer los valores de su empresa puede tener un efecto positivo duradero. Es más fácil hacerlo al inicio, cuando el equipo es pequeño, pero hacerlo más tarde en la vida de la empresa aún puede ser útil. Siga un proceso que permita que todos contribuyan. Pida a las personas que reflexionen individualmente sobre aquello que es importante para ellas y que la empresa ya valora. Luego reúnase, pongan las ideas de todos sobre la mesa (o la pizarra) y elaboren una lista breve de opciones. Analicen y decidan un conjunto de valores de la empresa con el que todos puedan comprometerse. Hablen acerca de lo que significa cada uno de los valores, cómo se traducirá en acciones, y cómo evaluarán si la gente se apega a ellos. Por último, desarrollen un plan para integrar los valores al trabajo diario. Debe incluir los cambios que tendrán que hacer y las prácticas que habrán de introducir para que todos puedan desempeñarse de acuerdo con los valores que todos identificaron de manera conjunta.

Adaptado de “How to Establish Values on a Small Team”, de Amelia Friedman.

Cuando le pidan que hable en una junta, no entre en pánico

Que pidan su opinión en una junta puede ser una sorpresa no bienvenida. Sin embargo, si está preparado para hablar y decir algo útil, puede convertirla en una oportunidad para mostrar su experiencia y conocimientos. Antes de la próxima junta, revise el orden del día y escriba algunas notas sobre preguntas que tenga y cualquier punto que podría plantear. Si le piden participar durante la junta, hable despacio y confiadamente, y presenta tus comentarios con algo de contexto para que sus colegas puedan ver a dónde quiere llegar. Por supuesto, si alguien le hace una pregunta que no esperaba, no tema decir que no conoce la respuesta. Practique algunas respuestas sencillas para momentos como ese: “No tengo esa información, pero se la doy a más tardar a la 1 p. m.”. Siempre termine preguntando: “¿Respondí a tu pregunta?”.

Adaptado de “How to Respond When You’re Put on the Spot in a Meeting”, de Paul Axtell.

Elija ser amable con alguien que le parece molesto

Cuando siempre se siente molesto con alguien con quien trabaja, lo más probable es que asuma lo peor acerca de esa persona, y esa forma de pensar se refleja en su comportamiento. Sin embargo, es importante ser educado, e incluso compasivo, con los colegas, porque gran parte del trabajo es colaborativo, pero también porque ese compañero de trabajo quizá no esté causando molestia a propósito. Intente detener su reacción hacia esa persona obligándose a hacer o decir algo gentil. Por ejemplo, puede hacerle un cumplido por la idea que propuso en una junta, u ofrecerte a ayudarle con algún proyecto. O, por ejemplo, si su colega llega tarde —otra vez— a la junta breve semanal, no se queje ni haga un gesto de fastidio, y tampoco sea pasivo-agresivo haciendo un comentario como: “Qué lindo que decidió acompañarnos” (es posible que su instinto le empuje a hacer algo así, pero combátalo). En lugar de eso, diga algo como: “Bienvenido. Sírvase un café mientras le ponemos al tanto”. Un espíritu así de generoso es bueno para usted y para su colega.

Consejo: Si su jefe critica a su subordinado, no lo proteja
Consejo: Si su jefe critica a su subordinado, no lo proteja

Adaptado de “How to Develop Empathy for Someone Who Annoys You”, de Rebecca Knight.

Los altos ejecutivos necesitan un aliado en el trabajo

A menudo hay mucha política en los equipos de liderazgo, lo que hace que se perciban como más competitivos que solidarios. Cuando llegue a la cima, es posible que sienta que está solo, o que no puede arriesgarse, ni cometer errores. Para conseguir el apoyo que requiere para progresar, busque un aliado cercano: una persona de tu equipo con quien pueda analizar las cosas y desahogarse. Lo ideal es que encuentre a alguien que comparta sus valores. Hágalos evidentes expresando con frecuencia las cosas que le importan, y luego busque alguien que responda a ellas. Cultive la relación propiciando oportunidades para hablar solos. Por ejemplo, podría acercarse antes de que comiencen las juntas o podrían sentarse juntos en un vuelo largo. También puede alimentar la alianza a nivel personal haciendo ejercicio juntos o compartiendo el auto hacia el trabajo. Emplee ese tiempo para analizar nuevas ideas y encontrar cómo lidiar con el juego político a tu alrededor.

Adaptado de “How Women at the Top Can Renew Their Mental Energy”, de Merete Wedell-Wedellsborg.

Para lograr que un colega ayude, enfatice lo que tienen en común

A pocos nos gusta pedir ayuda, pero todos la necesitamos. Para animar a alguien a responder positivamente la próxima vez que la solicite, hágale sentir que le ayudará porque así lo quiere, y no porque debe hacerlo. Intente apelar a la necesidad humana innata de pertenecer enfatizando la importancia del equipo. Utilice la palabra “juntos” en su solicitud de ayuda, o mencione una meta, un rival o una característica que tengan en común, tal como el deseo de exceder los objetivos de ventas de su equipo, la rivalidad con un competidor de su mismo sector, o la pasión por las películas de súper héroes. Destacar estas experiencias compartidas lo posiciona como parte del círculo interno de la persona. Evite cualquier expresión que sugiera que le está ordenando ayudar o que no tiene más opción que aceptar. Esto incluye frases como “¿Te puedo pedir un favor?” (que provoca que la gente se sienta atrapada) o “Me da pena pedirte esto” (que suena a que estás pidiendo perdón anticipadamente).

Adaptado de “How to Get the Help You Need”, de Heidi Grant.