Por: Harvard Business School Publishing Corp.   22 octubre, 2018

Si alguna vez se ha preguntado si tiene toda la atención de sus colegas mientras están viendo su celular, deje de hacerlo. No es así. Sin embargo, en vez de frustrarse con sus compañeros por revisar sus dispositivos constantemente durante las reuniones, haga algo al respecto. Podría comenzar por compartir investigaciones que muestren que incluso la sola presencia de un celular —sin mencionar su pantalla brillante y sus vibraciones constantes— es negativa para la productividad. Después hable con su equipo acerca de las ventajas y desventajas de utilizar aparatos en las reuniones de trabajo. Proponga reglas básicas como “Estar totalmente presentes” y “Mantener el celular en el bolsillo”. El equipo también podría acordar usar una frase sencilla como “Dispositivos abajo” para pedir amigablemente a alguien que guarde su celular. Una vez que se hayan implementado algunas reglas, apéguese a ellas y señale el momento en que un colega no lo haga. Puede que recibas algunas miradas molestas al principio, pero, con el tiempo, el equipo establecerá un nuevo estándar.

Adaptado de “How to Get Someone to Put Away Their Phone and Actually Listen”, de Joseph Grenny y Kelly Andrews.

Consejo: Haga que sus compañeros dejen de ver los celulares en las reuniones
Consejo: Haga que sus compañeros dejen de ver los celulares en las reuniones
Aumenta su energía antes de una presentación

Dar una charla frente a una audiencia puede ser estresante, y nuestro cuerpo reacciona a ese estrés de distintas maneras. Si es nervioso y ansioso, o sus niveles de energía se estancan, pruebe un ritual de esfuerzo físico antes de tu siguiente presentación. El ritual es justo como suena: te esfuerzas con el fin de que su corazón lata con fuerza, se sienta en contacto con su cuerpo y aumente su energía. Podría hacer una rutina de ejercicio breve antes de ir al recinto, bailar en su cuarto de hotel o incluso dar saltos tras bambalinas. Un ritual de esfuerzo físico puede dar energía a la vez que reduce sus niveles de hormonas del estrés. Puede ser especialmente útil si va a presentarse en un evento que requiera mucha energía, como una conferencia de ventas, o si el tema de su charla le inspira sentimientos encontrados y necesitas proyectar entusiasmo. Eliga una actividad que se acomode; la clave es estimular lo que le ayude a desempeñarse mejor.

Adaptado de “How to Pump Yourself Up Before a Presentation (or Calm Yourself Down)”, de Nancy Duarte.

Los padres que trabajan no tienen que renunciar a las redes de contactos

A los padres que tienen un empleo puede costarles trabajo encontrar tiempo para establecer redes de contactos, sobre todo porque a menudo las oportunidades se dan durante salidas después del trabajo o en conferencias en lugares lejanos. Sin embargo, hay maneras de incluir las redes de contactos en su vida ocupada. Primero, hay que recordar que no siempre se trata de conocer personas nuevas, sino también de mantener las conexiones que ya tiene. Encuentre personas con las que haya perdido contacto, y revise sus redes sociales para actualizarse respecto de lo que han hecho. ¿Acaso alguien se casó hace poco, se mudó u obtuvo un ascenso? Todos esos son motivos perfectos para comunicarse con ellos. Otra manera de reforzar su red existente es presentar a contactos que se beneficiarían de conocerse (solo asegúrase de que ambos sepan que los va a presentar). Además, si busca expandir su círculo, piense en una alternativa distinta de ir a tomar un café o un almuerzo. Utilice las videoconferencias para conocer a nuevas personas “cara a cara” sin salir de la casa o la oficina. Lo mejor de estas estrategias es que puede realizarlas casi desde cualquier lugar y en el momento que más convenga.

Adaptado de “Making Time for Networking as a Working Parent”, de David Burkus.

Reconozca el buen trabajo de un empleado preguntándole cómo lo logró

Los empleados quieren sentirse valorados, pero un simple “¡Buen trabajo!” no siempre es motivador, especialmente si lo dice todo el tiempo. Cuando quieras elogiar a alguien por su trabajo en un proyecto, intente mostrar curiosidad acerca de cómo lo logró. Podría decir algo como: “Eso fue muy impresionante. ¿Me dice cómo lo hiciste?”. Al mostrar interés en la manera en que lo lograron, honre los resultados y a la persona que los alcanzó. También se dará una idea de cómo ese empleado resuelve los problemas, qué partes del trabajo le encantan y qué lo hace sentirse orgulloso, perspectivas que pueden resultar útiles cuando asignes proyectos. Además, si el empleado sufrió algún costo personal durante el trabajo, reconozca los estragos. Ya sea que hayan renunciado al tiempo con su familia o cargado con los riesgos políticos de un proyecto muy visible, hablar de los costos animará a la persona a ser honesta con usted en el futuro.

Adaptado de “What Not to Do When You’re Trying to Motivate Your Team”, de Ron Carucci.

Ayude a un subordinado directo sin metas profesionales claras

Como gerente, ayudar a sus subordinados directos a que logren sus objetivos profesionales es parte de su trabajo. ¿Pero qué debe hacer si no están seguros de cuáles son esas metas? Primero, dígale al empleado que está bien –y a veces es preferible– no tener un camino profesional concreto en mente. Apegarse demasiado a un plan específico puede provocar que pierda oportunidades que no están en la ruta preestablecida. A continuación, haga preguntas para entender qué motiva al empleado, como: “¿Qué problemas le emocionan?” y “¿Qué tipos de trabajos quiere hacer más y cuáles menos?”. A partir de ahí, anímelos a pensar en las aptitudes que necesitarán en el futuro, con un enfoque en las que serán transferibles a otros puestos o empleos. Después sugiere probar pequeños experimentos para aprender más acerca de lo que les gusta hacer y dónde necesitan desarrollarse.

Adaptado de “How to Mentor Someone Who Doesn’t Know What Their Career Goals Should Be”, de Tania Luna y Jordan Cohen.