Por: Ética y responsabilidad corporativa. La dimensión internacional de las empresas..   3 noviembre

Todos tenemos trabajo pendiente, no se sienta culpable por eso

Cuando tiene una lista de pendientes interminable, es fácil que se sienta culpable por lo que no ha concluido. No obstante, la culpa solo es útil cuando motiva a hacer más, no debería hacerle sentir avergonzado. Para aliviar ese tipo de emociones cuando aparezcan, practica la autocompasión. Imagine qué le diría a un amigo que se siente mal por estar retrasado en unos cuantos proyectos. Lo más probable es que le diga a su amigo que no se preocupe tanto, así que trate de decirse lo mismo. También puede levantar el ánimo concentrándose en lo que ha podido lograr. Haga una “lista de actividades terminadas”, además de su lista de pendientes, para que puedas tener presente el trabajo que ha hecho. Y siempre recuerde: todo el trabajo por hacer estará ahí mañana, ya sea que se sientas culpable o no. Así que no sea tan duro consigo mismo, respire hondo, y haga lo mejor que pueda.

Adaptado de “You’re Never Going to Be ‘Caught Up’ at Work. Stop Feeling Guilty About It”, de Art Markman.

Tres preguntas que debe hacerse antes de unirse al negocio familiar

Muchas personas se unen al negocio familiar sin la suficiente reflexión ni la diligencia debida. La empresa puede ser un lugar lógico para construir tu carrera profesional, pero ¿cómo saber si es una buena opción? Estas tres preguntas pueden ayudar a determinarlo: la primera es ¿qué motiva a unirse). Es posible que haya muchos factores, tal vez su padre espera que lo hagaa o piense que es su mejor opción para asegurarse un puesto de alto nivel. Idealmente, su motivación debe provenir de su pasión por el negocio, no solo de presiones externas. La segunda pregunta es si las relaciones personales entre los líderes de la familia son lo suficientemente sanas. Los miembros de la familia no siempre necesitan llevarse bien, pero es necesario que suelan tomar buenas decisiones en conjunto. ¿Sus padres, hermanos y primos le apoyarán en las crisis inevitables que surjan? Y la tercera es si no tiene problemas con convertirte en el centro de atención. Los empleados tienden a observar atentamente lo que hacen los miembros del clan. La forma en la que se comporte recaerá, para bien o para mal, en toda la familia.

Adaptado de “Should You Join the Family Business?”, de Judy Lin Walsh y Rob Lachenauer.

¿Debería confiar en esa investigación sobre la que leyó?

Los estudios académicos en las ciencias sociales suelen llegar a resultados discordantes entre sí, lo cual dificulta decidir en cuáles confiar. Para ser un consumidor inteligente de este tipo de investigaciones, haga algunas cosas. Primero, no confíe demasiado en ningún estudio. En la medida de lo posible, busque metaanálisis o revisiones sistemáticas que comparen los resultados de varios estudios, ya que pueden brindar evidencias más creíbles y sugerir motivos por los que los resultados difieren. Segundo, tome en cuenta el tamaño de la muestra del estudio. Es menos probable que los investigadores repitan los resultados de otros si el estudio analizó una muestra pequeña de personas o empresas, por ejemplo. De igual modo, considere las peculiaridades de la muestra o la metodología del estudio. ¿Cómo fue que los investigadores decidieron estudiar esa muestra en específico? ¿Qué tipos de factores podrían haber sesgado los resultados? Por último, siempre recuerde: si los resultados de un estudio suenan demasiado buenos para ser verdad, probablemente lo son.

Adaptado de “How to Be a Smart Consumer of Social Science Research”, de Eva Vivalt.

Todos decimos con mucha frecuencia ‘mmm…’, ‘este…’ y ‘¿no?’. Ahora te diremos cómo dejar de hacerlo

Al igual que la mayoría de la gente, tal vez utilice muletillas mientras hablas, como “mmm…”, “este…” o “¿no?”. No obstante, estas palabras que repetimos por hábito disminuyen su credibilidad y distraen a los demás de tu mensaje. Para desterrarlas de su manera de hablar, sustitúyelas por pausas. Comience por identificar las muletillas que usa con demasiada frecuencia y luego asígneles una acción. Por ejemplo, cada vez que descubra diciendo algo como “esteee…” dése un golpecito en la pierna. Esta combinación entre la palabra y la acción ayudará a estar más consciente de cómo habla. A continuación, reemplace las muletillas con una pausa silenciosa. Esta es la parte difícil y la clave está en la práctica. Cuando note que tiene una muletilla en la punta de la lengua, no la diga, guarde silencio por un momento. Si todavía le cuesta trabajo, trate de grabarse mientras hable sobre su día. Practique usar pausas en lugar de muletillas cuando relata los acontecimientos del día. Con el tiempo, creará el hábito de no usar muletillas en absoluto.

Adaptado de “How to Stop Saying ‘Um,’ ‘Ah,’ and ‘You Know’”, de Noah Zandan.

Si su jefe no aboga por tu carrera, hágalo usted

Un buen jefe puede guiar con fluidez su carrera, pero también puede hacerle avanzar a trompicones si no le apoya. Si tiene problemas para obtener la ayuda que necesita para ascender, tome las riendas de su carrera. Desarrollar un grupo de mentores es una buena forma de comenzar. Reúna a un equipo de gente para que le apoye, tanto dentro como fuera de la empresa. Busque entre personas de varios niveles y puestos. Elija personas cuyas carreras hayan avanzado más que la suya y cuyo estilo o logros admire. También debería encontrar formas de hacerse visible ante las personas clave de la empresa, como el jefe de su jefe, por ejemplo. Ofrézcase para trabajar en proyectos multidisciplinarios que los líderes de mayor nivel tendrán en la mira. Así mismo, tenga en mente que hacerse de una reputación fuera de la organización muchas veces le hace visible dentro de ella. Tal vez decida formar parte de la asociación de una industria y trabajar para obtener un puesto de liderazgo en ella, por ejemplo, o usar las redes sociales para relacionarse con los mejores pensadores de tu campo.

Adaptado de “How to Advance in Your Career When Your Boss Won’t Help”, de Kristi Hedge.