25 febrero

Los empresarios y ejecutivos entienden conceptualmente los cambios empresariales y sociales de la industria 4.0. Sin embargo, no están seguros de qué hacer para beneficiar sus negocios y actividades y, probablemente, muchos de los que dicen que están preparados para asumir la tarea no están tan listos.

Deloitte entrevistó sobre este tema a 2.000 ejecutivos en 19 países y acá en Costa Rica estamos, en conjunto con EF, desarrollando un estudio con alcances similares. ¿Estamos listos en Costa Rica?

Según el estudio global, publicado en el marco del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, los ejecutivos expresan un compromiso genuino por mejorar el mundo, saben que el impacto social es el factor más importante al evaluar el desempeño de sus organizaciones, por encima del desempeño financiero. Tres cuartas partes de los encuestados dijeron que sus empresas tomaron medidas para hacer o cambiar productos o servicios considerando el impacto social aunque no saben si con esas iniciativas van a generar ganancias.

Alan Saborío, socio director de Deloitte. (Foto: Deloitte para EF).
Alan Saborío, socio director de Deloitte. (Foto: Deloitte para EF).

A estos ejecutivos los abruma la tecnología, no saben qué nuevas tecnologías son las mejores, en parte porque los procesos de toma de decisiones al respecto no están claramente definidos en su organización. Usan la tecnología para proteger sus posiciones más que para innovar. No saben cómo manejar los desafíos éticos y qué políticas se deben implementar.

Piensan que sus organizaciones están tomando acciones para crear una fuerza laboral para la Industria 4.0, pero pocos creen que esos esfuerzos sean suficientes. Se inclinan por capacitar a sus empleados existentes más que contratar nuevos y creen que la tecnología autónoma aumentará, pero no reemplazará a los humanos.

El estudio perfila cuatro tipos de líderes: los supersociales, que son aquellos que han descubierto cómo hacerlo bien haciendo el bien; los que toman decisiones impulsados por los datos; los controladores, quienes invierten en tecnología y llevan el pulso al impacto de su uso; y los campeones de talentos, enfocados en la fuerza de trabajo y que sus colaboradores estén listos para la adaptación continua en la tecnología.

Al escribir esta columna, me pregunto: ¿Soy uno de esos? ¿Cuál tipo de líder seré yo? Ojalá usted también se esté haciendo la misma pregunta.