Por: Ramiro Casó.   11 enero

Se terminó el 2019, un año complicado y desafiante como pocos. Eeste año no será muy distinto. El país y la región enfrentarán grandes desafíos en materia económica y muchas empresas retomarán actividades con el objetivo de revertir o mejorar sustancialmente los resultados del año pasado.

¿Qué podemos hacer para que el 2020 sea mejor?

Dentro de los múltiples consejos que se suelen dar o escuchar en estos días, yo quiero dar uno que luce contradictorio, pero que tiene un enorme valor: conviertan al estrés en un aliado.

El estrés es la respuesta normal del organismo ante el cambio, cuya manifestación puede ser física, emocional o mental. En las últimas décadas, ha sido uno de los villanos favoritos del mundo moderno debido a su asociación con enfermedades cardiovasculares como la hipertensión; trastornos en el sistema digestivo como la gastritis y problemas del estado de ánimo, como la depresión. Sin embargo, hay algo positivo del estrés que hemos dejado de lado, obsesionados como estamos por vivir siempre en un estado de perpetua tranquilidad y es esto: el estrés es una respuestas adaptativa ante el cambio. Es decir, es la forma en la que nuestro organismo nos prepara para responder ante la incertidumbre.

Psicólogos como Kelly McGonigal, de la Universidad de Stanford, han levantado la bandera en pro de una mejor comprensión del estrés y sus efectos. Ella y sus colegas han identificado, por ejemplo, que cuando se entrena a sujetos experimentales a pensar en el estrés como una herramienta y no como un obstáculo, no solo mejora el rendimiento en las tareas, sino que las respuestas fisiológicas negativas asociadas al estrés, como el incremento en la presión arterial, y la ansiedad, desaparecen.

La clave en todo esto está en la forma en la que se “piensa” en el estrés. Cuando este se entiende como un aliado, las presiones del entorno se interpretan como desafíos y no como amenazas. Los desafíos activan respuestas neurológicas que facilitan la aproximación, mejoran nuestra capacidad de atención y nos permite hacer un mejor uso de nuestros recursos. Las amenazas nos paralizan, limitan nuestra atención (visión de túnel) y nos hacen ineficientes en el uso de nuestros recursos.

El escritor francés Paul Valery (1871-1945) dijo una vez “el futuro ya no es lo que solía ser”. Me gusta citarlo para describir estos tiempos que vivimos, cargados de enorme incertidumbre. Entendamos entonces que el estrés, que será inevitable, puede ser también una de nuestras mejores armas para que el 2020, sea todo lo que deseamos.