Por: Jonathan Woetzel y Jaana Remes.   23 julio

El movimiento para hacer que las ciudades sean más inteligentes está transformando a gobiernos municipales en todo el mundo, pero esta es solo una mitad de la historia. Las ciudades inteligentes representan grandes oportunidades de negocio para empresas de diversas industrias, no únicamente para las firmas tecnológicas que le venden sistemas a las agencias gubernamentales.

La tecnología está reconfigurando los tradicionales roles y divisiones del trabajo. Los gobiernos de las ciudades no tienen que brindar por sí mismos todo tipo de aplicaciones y servicios. De hecho, no pueden. Esto abre la puerta para que otras entidades con capital y capacidades den un paso al frente, en especial donde pudiera haber oportunidades para generar ingresos. Con el paso del tiempo las ciudades inteligentes se han convertido en ecosistemas más intricados, con un nivel de participación del sector privado que varía de ciudad en ciudad.

¿Está lista su compañía para el surgimiento de las ciudades inteligentes?
¿Está lista su compañía para el surgimiento de las ciudades inteligentes?

Incluso si no se convierten en proveedoras de sistemas y servicios, muchas compañías necesitarán adaptarse conforme las ciudades se vuelven más conectadas digitalmente. Conforme la digitalización comienza a transformar los ambientes que serán el hogar de dos tercios de la población mundial para el 2030, los líderes empresariales deberían prepararse para otra ola de disrupción.

Sopesar las siguientes tres preguntas puede ayudar a los líderes empresariales a prepararse para este cambio.

¿Cómo necesitamos adaptar nuestras ofeetas actuales?

Las compañías en múltiples industrias ya están alterando sus enfoques respecto al cambio de mercados urbanos. Los servicios públicos están instalando medidores inteligentes. Las farmacias están añadiendo quioscos de telemedicina. Los desarrolladores de bienes inmuebles están integrando sistemas de automatización, sensores y opciones de movilidad a sus propiedades.

Los operadores de telecomunicaciones suelen brindar las redes necesarias para utilizar sistemas y aplicaciones. Ahora algunos están profundizando sus relaciones existentes con gobiernos locales y ampliándose hacia otros tipos de implementación de tecnologías inteligentes. Telefónica, por ejemplo, instaló 12.000 sensores en Santander, España, mientras que Vodafone está proveyendo cámaras portátiles para las autoridades policiales.

Los fabricantes de vehículos están añadiendo nuevas opciones de movilidad urbana inteligente a sus portafolios de automóviles. Aunque tiene un crecimiento explosivo en ciudades alrededor del mundo, el e-hailing (pedir un taxi vía internet) tiene una penetración relativamente limitada con ciertas audiencias. Los nuevos modelos de vehículos pueden ayudar a que el concepto triunfe. Por ejemplo, minibuses compartidos con Wi-Fi, escritorios de trabajo replegables y pantallas de privacidad podrían servir a quienes se trasladan por trabajo.

Para Moia, su próximo servicio de microtránsito bajo demanda, Volkswagen ha diseñado el concepto de un nuevo vehículo eléctrico para sortear la brecha entre taxis, minibuses y autobuses. Los camiones comerciales también necesitarán aprovechar los sistemas de las ciudades inteligentes, como la carga conjunta y los centros de consolidación urbanos.

A pesar de la ola global de inversiones públicas y privadas para hacer que las ciudades sean más inteligentes, la mayoría de los gobiernos municipales están trabajando con serías limitaciones de gasto. Las compañías que quieran servir directamente a estos gobiernos muchas veces tendrán que pensar en creativamente cuando se trata de financiamiento. Cisco, por ejemplo, ha creado un programa de $1.000 millones con su propio capital, además de fondos de inversión y de pensiones, para ayudar a que las ciudades adquieran soluciones y tecnología de Cisco.

¿Cómo podrían modificar el valor en nuestra industria?

Las implicaciones de las ciudades inteligentes son especialmente amplias para la industria de los bienes raíces. Conforme las ciudades se vuelven más listas, el valor de las propiedades urbanas cambiará. La disponibilidad de e-hailing y minibuses bajo demanda podría incrementar el valor de la tierra en áreas que carecen de transporte público confiable. Podrían abrirse nuevas oportunidades de inversión y desarrollo conforme algunas áreas previamente congestionadas, contaminadas o afectadas por el crimen se vuelven más habitables. Edificios o áreas que son difíciles de adaptar con características inteligentes podrían volverse menos atractivos. Firmas tecnológicas, incluyendo Alphabet y Huawei, están aventurándose a los bienes raíces para construir distritos inteligentes desde cero.

La información -respecto a todo, desde patrones de movimiento de los peatones y el tráfico, hasta el crimen, el desempeño escolar y el uso de energía- pueden cambiar la forma en que las propiedades se usan y se valoran. El uso efectivo de datos será una fuente de ventaja competitiva entre compañías.

Los sistemas de automatización de los edificios inteligentes pueden capturar incluso datos más puntuales sobre la forma en que las personas usan espacios interiores. La combinación de esos datos y el crecimiento de la economía compartida puede respaldar nuevos modelos de renta. Por ejemplo, WeWork, brinda “el espacio como servicio” en lugar de ofrecer una cantidad de espacio fija durante un tiempo fijo. El software alimentado por sensores permite que la compañía registre y aproveche datos sobre cómo las personas utilizan los escritorios, salas de conferencia y las amenidades.

La movilidad es otro ámbito donde las ciudades inteligentes están transformando el campo de juego. Nativos digitales como Didi y Uber están operando plataformas de movilidad en trato directo con los consumidores en muchas ciudades del mundo. Ahora grandes fabricantes de autos, incluyendo a Ford, están lanzando sus propios servicios bajo demanda usando minibuses específicamente diseñados para ello. Para complementar la red de tránsito existente en Berlín, el proveedor público de transporte está conduciendo su propio servicio de viajes compartidos en minivan a través de una asociación público-privada. Cuando los servicios de transporte autónomo eventualmente arriben, los fabricantes enfrentarán una elección: fabricar y vender esos vehículos, operarlos como servicio para otras compañías y ciudades, o dirigir sus propias plataformas de movilidad.

¿Qué se requiere para ser un proveedor exitoso?

Las ciudades tienen muchos sectores activos y partes interesadas. El público en general, ya sea consumidor directo o no, puede verse afectado por la oferta de una compañía. Muchas veces tendrá bastante qué decir sobre las soluciones inteligentes, incluyendo acuerdos de persona a persona y servicios de bicicletas compartidas, que le dan forma al entorno.

Todo esto eleva el estándar de cómo las compañías interactúan con el público. Las empresas deben entender las complejidades del contexto de cada ciudad, incluyendo cómo el gobierno local toma decisiones y cuál es el panorama regulatorio. También necesitan involucrarse de forma razonada y a largo plazo con los líderes de las ciudades, respecto a cómo atender las necesidades de su ciudad.

La mayoría de las empresas carecen de esas capacidades en sus equipos actuales de ventas, así que quizá necesiten añadir planificadores urbanos, sociólogos, diseñadores y otros especialistas para ampliar su pensamiento. El Center of Competence for Cities, de Siemens, con base en Londres, emplea a un diverso grupo de expertos, desde arquitectos y planificadores urbanos, hasta especialistas en finanzas públicas.

Al formar equipos multidisciplinarios, algunas de las compañías más grandes podrían no coordinar sus enfoques de cara al mercado. Como consecuencia, diferentes divisiones de negocio de la misma empresa podrían acercarse a las ciudades con planteamientos descoordinados. Hacerlo bien involucra aplicar lineamientos de mandatos y responsabilidades. También requiere definir incentivos alineados entre los equipos de las ciudades y las divisiones de negocio.

La necesidad de personalizar soluciones de acuerdo al contexto de cada ciudad, combinada con la dificultad de lidiar con múltiples agencias y partes interesadas, ha vuelto desafiante para muchos proveedores el entrar al mercado de las ciudades inteligentes y obtener ganancias. Para las compañías, el truco será equilibrar su propia necesidad de escalar operaciones con el deseo de cada ciudad por obtener soluciones personalizadas. Formar alianzas y trabajar con otros proveedores para moverse hacia interfaces abiertas podría ayudar al avance de toda la industria. Después de todo, algunos mercados urbanos del mundo son más grandes que naciones enteras.

Jonathan Woetzel es un director y Jaana Remes es una socia en el McKinsey Global Institute.