Por: Kristen Bell DeTienne, Jill M. Hooley, Cristian Larrocha y Annsheri Reay.   28 febrero

La depresión es la principal causa de discapacidad a nivel mundial. Uno de cada cinco estadounidenses está afectado por problemas de salud mental, con la depresión como el problema más común. Un reciente reporte de Blue Cross Blue Shield encontró que los diagnósticos de depresión se están incrementando a un ritmo más rápido para los millennials y adolescentes que para cualquier otra generación. Dicho esto, se calcula que este desorden cuesta $44.000 millones anuales en productividad perdida, tan solo en los Estados Unidos.

Persona con depresión en el trabajo
Persona con depresión en el trabajo

Sin embargo, a pesar de este gigantesco y creciente costo, muchos empleadores toman un enfoque improvisado al manejar la depresión entre sus empleados. Muchos directivos se enteran de los problemas de salud mental sólo cuando investigan por qué el miembro de un equipo se está desempeñando mal. Idealmente, los empleados deberían sentirse empoderados para reportar un problema de salud mental y pedir adaptaciones razonables, de forma que su jefe pueda intervenir para minimizar el daño a la organización y ayudar a los empleados a regresar tan pronto como sea posible a su plena salud.

He aquí una guía para los directivos sobre cómo negociar ajustes laborales para individuos con depresión.

Aprenda acerca del desorden

Suele suponerse que un empleado con depresión hablaría en primer lugar con el área de recursos humanos acerca de sus adaptaciones laborales. Sin embargo, también es probable que el integrante de su equipo (o alguno de sus colegas) trate el tema primero con usted.

Ya que un empleado podría acercársele sin previo aviso, usted necesita prepararse de antemano y aprender acerca de la depresión y sus síntomas. Estos incluyen pérdida de interés, reducción en la energía, sentimientos de baja autoestima, problemas de sueño y poca concentración.

Si entiende los síntomas de la depresión, podrá anticipar problemas en el desempeño laboral y la clase de ajustes que podría solicitar un empleado.

Permita el horario flexible

Para muchas compañías, un horario normal de trabajo implica una jornada de nueve a cinco. Sin embargo, un empleado con depresión podría recurrir a usted y pedirle llegar más tarde a la oficina. Los problemas de sueño son comunes en la depresión y pueden incluir tanto el quedarse dormido como las dificultades para dormir o conciliar el sueño. Por lo tanto, ayudar al trabajador con su horario es un ajuste razonable y está respaldado por investigaciones que sugieren que los horarios flexibles de hecho incrementan la productividad, el compromiso hacia la organización y la retención.

Sin embargo, si permite horarios flexibles, la investigación reciente hace dos recomendaciones. Primero, de ser necesario, defina una ventana de “horas centrales” o “días centrales” en los que todo el equipo debe estar en la oficina. Las personas que lidian con depresión se benefician de tener estructura, pero a menudo se les dificulta crearlas por sí mismas. Usted puede ayudar facilitando esto de una forma prudente y sensible. Segundo, no deje que los empleados con depresión dejen de interactuar con usted u otros miembros del equipo. Esté alerta de comportamientos de evasión por parte de su empleado. El retraerse sólo exacerba el sentido de aislamiento que ya sienten los empleados deprimidos.

Cuando se quedan solas, las personas con depresión tienden más a afligirse por los efectos negativos de su condición. Si usted sospecha que esto está sucediendo, verifique con la persona. La clave aquí es que usted se acerque apoyando y sin juzgar. La investigación sugiere que las relaciones sociales en el trabajo pueden actuar como amortiguadores contra la depresión y que relaciones más sólidas con jefes y colegas pueden reducir la depresión.

Simplifique

Los empleados deprimidos podrían decirle que sus cargas de trabajo se sienten muy complicadas o abrumadoras. Considere que la depresión puede afectar las funciones cognitivas.

Como directivo, usted puede ayudar dividiendo proyectos grandes en tareas más pequeñas. El beneficio de asignar tareas más pequeñas y manejables es que permite que los empleados terminen más rápidamente su trabajo y por lo tanto experimenten el éxito más a menudo.

Adicionalmente, la depresión ha sido asociada con una disminución en la capacidad de procesar recompensas. Entre más usted, como jefe, pueda reforzar el éxito, mejor. Enfatizar las pequeñas “victorias” de las personas incrementa su confianza en que puedan lograr tareas futuras.

Solo las fechas necesarias

Al compartir menos fechas de entrega y ponerlas a menor plazo, puede reducir las emociones negativas disminuyendo el numero de factores estresantes. Fechas de entrega a menor plazo permiten que los empleados vean los grandes proyectos como una serie de tareas alcanzables, lo que, según muestra la investigación, crea mayores niveles de productividad. Como se señaló previamente, este enfoque también puede facilitar un sentido de acción, algo que frecuentemente se ve afectado en el contexto de la depresión.

Enfoque en resultados positivos y menos crítica

Las personas que están deprimidas pueden ser muy autocríticas. En lugar de destacar los fracasos, enfóquese en apoyar y celebrar momentos de logro, como cuando los empleados cumplen con fechas de entrega.

También considere que la motivación de los empleados deprimidos se desploma frente a amenazas y castigos. La investigación sugiere que explicar la necesidad positiva de las asignaciones como herramienta de motivación es mucho más efectivo que enfatizar los costos dañinos de un proyecto sin terminar. Encuadrar las labores en términos de beneficios e importancia incrementa la percepción de su atractivo. Recuerde reunirse regularmente con sus empleados y asegurarse de que las labores se ajusten a las habilidades y talentos de su equipo.

Liderazgo

Lidiar con una enfermedad mental como la depresión es difícil, no sólo para la persona que la padece, sino también para aquellas personas con quienes interactúa. Por ende, usted debería estar atento a cómo podría hacerlo sentir la interacción con un empleado deprimido. ¿Dicha situación lo hace sentirse enojado, frustrado o impotente? De ser así, recuerde que la persona con depresión está lidiando con síntomas que hacen de cada día una lucha. Esto no se trata de usted. Es acerca de cómo puede mostrar liderazgo y ayudar un entorno laboral positivo que resulte en mejores resultados para todos sus empleados.