Por: Mark McNamee y Athanasia Kokkinogeni.   18 febrero

A ojos de las empresas, el Reino Unido ha llegado a parecer un mercado emergente. Nuestros clientes multinacionales están planteando preocupaciones respecto a la volatilidad política, la consistente incertidumbre del mercado, una moneda impredecible y fluctuante y problemas en la cadena de proveedores –que suelen ser las principales preocupaciones que tienen al invertir en economías emergentes–.

Sin importar a dónde lleven las actuales negociaciones del Brexit, probablemente los problemas que afectan al Reino Unido permanecerán durante años.

De acuerdo con la Confederation of Business Industry del Reino Unido(CBI), solo un 60% de las compañías tienen planes de contingencia y 40% de ellas los han activado. (Foto: Shutterstock para EF).
De acuerdo con la Confederation of Business Industry del Reino Unido(CBI), solo un 60% de las compañías tienen planes de contingencia y 40% de ellas los han activado. (Foto: Shutterstock para EF).
¿Qué está pasando?

Un proceso de absolución política está en marcha en el Reino Unido. Con elecciones locales definidas para mayo próximo, muchos miembros del parlamento sienten la necesidad de distanciarse del inevitablemente pobre resultado de las pláticas. Por ello, hemos visto un voto de no confianza del Partido Conservador, que fue derrotado fácilmente, pero le permitió a los brexiteers mostrarles a los votantes que trataron del salvar al Brexit.

Más tarde vimos al parlamento del Reino Unido votando masivamente en contra del acuerdo del Brexit de la primera ministro Theresa May, lo que ayudó a representantes de todos los partidos a demostrar que están en el lado correcto en contra de una propuesta localmente impopular. Entonces el Partido Laborista entró en el juego al plantear una moción de no confianza en el gobierno de May, que fracasó por un pequeño margen, pero les permite protegerse de la culpa en medio de este caos del Brexit.

Dicha volatilidad política naturalmente deja una marca en el mercado. El resultado ha sido inestabilidad de la libra, disminución en la confianza de la economía y los inversionistas y grandes preocupaciones para los negocios que traen sus productos al mercado. Desde el voto del Brexit en junio del 2016, la libra del Reino Unido se ha depreciado considerablemente, por una parte ayudando un poco al turismo, mientras que impulsa una aceleración sin precedentes en los precios al consumo, en un entorno empresarial ya de por sí competitivo y de alto costo. El agudo aumento de los precios empresariales y al consumidor afecta a firmas de diversos sectores.

Notablemente, las compañías de bienes de consumo de rápido movimiento (FMCG, por sus siglas en inglés) han experimentado agudas presiones en sus márgenes a causa de la depreciación de la libra y mayores costos de energía, además de un incremento en los costos laborales, de las rentas y de las tasas de interés en 2017 y 2018. La mayoría de las firmas de FMCG han incrementado precios para aliviar estas presiones. Sin embargo, considerando que la confianza de los consumidores ha caído y las ventas al detalle han decepcionado, las firmas no han logrado revertir los efectos negativos sobre sus márgenes.

Las empresas de negocio a negocio (B2B) también han sufrido. Después del voto en favor del Brexit, la depreciación de la libra incrementó los costos de importación de materias primas y de producción para las empresas B2B. Aunque en 2017 las exportaciones se elevaron gracias a una mayor demanda en la eurozona y la debilidad de la libra, las ganancias en la exportación se diluyeron en 2018, y los costos se mantendrán elevados.

La incertidumbre de las negociaciones del Brexit (¿El Reino Unido estará dentro o fuera de una unión aduanera?) ha desalentado severamente a las firmas de realizar grandes inversiones. Por ende, la inversión empresarial se contrajo en 2018. Las firmas B2B han estado incrementando esfuerzos para prepararse ante las posibles disrupciones en la cadena de proveedores en un escenario donde “no haya acuerdo”, que prohibiría la tranquila circulación de bienes entre el Reino Unido y la Unión Europea (incluida Irlanda) e involucraría enormes retrasos en las entregas

Son insuficientes empresas

De acuerdo con la Confederation of Business Industry del Reino Unido (CBI), solo un 60% de las compañías tienen planes de contingencia y 40% de ellas los han activado. Esto es inadecuado.

Aunque un Brexit “sin acuerdo” es altamente improbable, el daño a la demanda y el entorno operativo sería dramático. Debería planearse para enfrentarlo. Sin embargo, en realidad, la fecha límite para implementar planes de contingencia era el último trimestre del 2018 (para la mayoría de los sectores) de forma que pudieran estar listos para una severa caída del mercado a finales de marzo. La desconexión es extraña. Las compañías se están preparando en forma insuficiente para el Brexit, a pesar de que el 80% de ellas han señalado que el Brexit ya impactó en sus decisiones de inversión.

Podría haber una explicación para ello. En nuestra experiencia, en promedio, nuestros clientes más grandes y expuestos suelen ser los mejor preparados, mientras que aquellos que no están tan expuestos se preparan menos. Aun así, las compañías deberían hacer más para estar listas para el Brexit. El mercado es enorme y la posición de mercado que se pierda en estos tiempos será difícil de recuperar en una economía que se vaya recuperando gradualmente.

Las empresas que están planeando se enfocan principalmente en la cadena de proveedores y el manejo de inventario, y menos en la producción y reubicación de trabajos. Esto significa mapear las cadenas de proveedores a detalle e identificar puntos de riesgo (por ejemplo, transferencias de productos en la frontera con Irlanda y también hacia la zona continental de la UE). Después de ello, las firmas están creando planes para subcontratar ciertos recursos que enfrentarían altos aranceles, o alternativas de logística y transporte de productos en caso de barreras con o sin aranceles (incluidos papeleo adicional, costos administrativos, etc.). Particularmente en el ámbito FMCG, las firmas están buscando formas de incrementar la vida de sus productos.

Estos pasos involucran nuevas complicaciones. Las compañías deberían actualizar sus sistemas de producción para que sean más flexibles, realizar medidas de almacenamiento y ocasionalmente incluso reubicar unidades de negocio y producción. Francamente, esta actualización puede ser demasiada inversión de tiempo, energía y dinero para empresas con inversiones relativamente pequeñas en el mercado del Reino Unido.

¿Qué esperan del Brexit?

Como siempre, las empresas quieren predictibilidad. El Brexit está creando una caída del mercado, pero lo peor es que genera considerable incertidumbre. Las firmas al menos pueden planear para una baja en el mercado, pero no pueden planear apropiadamente en tiempos de incertidumbre. Al final del día, las compañías quieren seguir teniendo acceso a la unión aduanera de la UE. Esto involucra como mínimo el evitar un Brexit “sin acuerdo”.

No hay una salida fácil a las negociaciones del Brexit y los optimistas probablemente quedarán muy decepcionados. La UE seguramente no ofrecerá ninguna modificación substantiva a lo que ya está en la propuesta de acuerdo con May, para permitir que esta sea feliz y ágilmente aprobada por el Parlamento. Como resultado, hay más incertidumbre a la vuelta de la esquina respecto a cualquiera de las siguientes posibilidades: una extensión del artículo 50, un nuevo referéndum, elecciones o nuevas negociaciones comerciales en el marco de un acuerdo de transición.

El pleno impacto del Brexit todavía no se ha sentido. Probablemente no sabremos cuáles serán las implicaciones al menos hasta el 2022, después de que se alcance un nuevo acuerdo comercial definitivo.

Mark McNamee es líder de práctica en Frontier Strategy Group, donde Athanasia Kokkinogeni es analista.