28 noviembre, 2018

Case-in-point es un método de aprendizaje basado en la experiencia y que puede ser utilizado para la enseñanza de liderazgo. Consiste en un ejercicio reflexivo dirigido por un facilitador, que prepara de forma pertinente para trabajar con los demás al calor de situaciones reales. Supongamos que durante de una capacitación un participante está haciendo un comentario sobre un problema que tuvo que enfrentar. En ese momento, el facilitador debería preguntar cuáles fueron las características de ese hecho concreto, qué fue lo que pasó, el contexto específico de esa persona. De este modo, hará de su propio problema un caso, el cual será discutido en el aula por los otros miembros del salón.

Case-in-point, que puede traducirse al español como “este caso concreto”, requiere de ciertas destrezas por parte del facilitador. Necesita hacer emerger problemáticas puntuales, involucrar a los integrantes del grupo, proponer soluciones y gestionar bien el tiempo de la sesión. Si hay 30 personas en un salón y cada una desea compartir su problema, el facilitador tendrá que escoger cuáles casos abordar.

Uno de los riesgos que corre el facilitador es el de resolver los problemas sin conocerlos a fondo. Esto sucede cuando quiere dar una solución técnica a las consecuencias de una situación, sin conocer bien sus causas. Por ejemplo, podría recomendar reemplazar a un colaborador, cuando tal vez lo más conveniente habría sido que el líder le preparara con antelación para adaptarse a condiciones laborales difíciles.

Para Adriano Panesi, autor de liderazgo, el case-in-point promueve el liderazgo adaptativo. Esto es posible porque apoya el aprendizaje, más que la enseñanza, y plantea preguntas, más que respuestas. Además, promueve la aceptación de las vulnerabilidades, así como la paciencia ante la hostilidad. De alguna manera, el case-in-point ayuda al ejecutivo a situarse en una clase, como lo haría en el mundo real.