Irán anunció este sábado que volvió a cerrar el estrecho de Ormuz, apenas unas horas después de haberlo reabierto, en respuesta a la decisión de Estados Unidos de mantener el bloqueo a sus puertos.
La medida encendió de inmediato las alarmas comerciales y geopolíticas: la agencia británica de seguridad marítima (UKMTO) reportó posibles ataques contra dos barcos en este estratégico paso, provocando que varios buques que parecían encaminados a cruzarlo cambiaran abruptamente de rumbo.
Previamente, el mando central de las fuerzas armadas iraníes había “aceptado de buena fe autorizar el paso de un número limitado de petroleros y buques comerciales” por el estrecho.

Sin embargo, Teherán decidió retomar el control ante lo que calificó como “actos de piratería amparados en el llamado bloqueo” estadounidense.
Este endurecimiento de posturas ocurre mientras se mueven diversas piezas diplomáticas para poner fin a la guerra en Oriente Medio, más allá del alto el fuego de dos semanas entre Irán y Estados Unidos que empezó el 8 de abril y expira este miércoles.
El pulso comercial: 23 buques bloqueados
La reanudación del tráfico en Ormuz —por donde solía transitar una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos— había dado un respiro temporal a los mercados financieros y provocado una fuerte caída en los precios del petróleo.
Durante la breve ventana de reapertura, al menos ocho petroleros y metaneros lograron atravesar el estrecho en la madrugada del sábado, según datos de la empresa de seguimiento marítimo Kpler. Por su parte, la plataforma MarineTraffic mostraba a más de una decena de buques navegando por la zona, entre ellos varios petroleros, de los cuales algunos parecían estar dando media vuelta tras el nuevo cierre.
