Por: Nicole Pérez.   13 abril
“Realizamos una inversión adicional de más de ₡600 millones para dotar a la institución de insumos médicos y equipo de respaldo adicional para enfrentar el volumen de pacientes que se esperaba”, afirmó Gerardo Sanchez, director general de Clínica Bíblica. Fotografía: Cortesía.
“Realizamos una inversión adicional de más de ₡600 millones para dotar a la institución de insumos médicos y equipo de respaldo adicional para enfrentar el volumen de pacientes que se esperaba”, afirmó Gerardo Sanchez, director general de Clínica Bíblica. Fotografía: Cortesía.

El sector de las consultas médicas privadas se recupera gradualmente luego de ser golpeado por la pandemia. Después de una pausa casi total, durante los primeros seis de la presencia de la COVID-19, las citas y procedimientos electivos de la medicina particular del país aumentarían a mejores niveles en el segundo semestre del 2021.

No obstante, los efectos en las finanzas de la actividad son importantes y se requerirán un par de años para recuperar su estabilidad, así lo confirmó Massimo Manzi, director ejecutivo de la Cámara Costarricense de la Salud.

La baja sufrida en los servicios especializados de este sector estuvo determinada por la incertidumbre y el temor de las personas a contagiarse en los centros de salud; la imposibilidad de pagar los servicios; y las restricciones sanitarias impuestas por las autoridades sanitarias.

Los servicios más afectados según los expertos consultados por EF fueron las cirugías electivas y consultas médicas en general, operaciones plásticas y reconstructivas, trabajos odontológicos y endoscopias entre otros.

Durante esos primeros meses de la crisis sanitaria, únicamente se realizaban tratamientos de carácter urgente.

Actualmente, existen 80 hospitales y clínicas privadas asociadas a la Cámara Costarricense de la Salud; algunas de las clínicas son de diferentes especialidades. Por ejemplo, odontología, oftalmología, audiología, cirugía plástica y clínicas generales de cirugías ambulatorias. Fuente: Cámara Costarricense de la Salud.

Oscar Sánchez, de la gerencia de servicios médicos del Hospital La Católica; expresó que durante esos primeros seis meses de afectación, el personal del hospital se tuvo que disminuir y se aplicaron medidas internas de contención del gasto.

No obstante, a partir de ese momento la recuperación ha sido paulatina y la mayoría del personal retomó sus labores habituales.

Asimismo, Sánchez destacó que, en contraste con el impacto en los procedimientos especializados, los casos de evaluación e internamiento por el SARS-COV 2 fueron en aumento. Una subida que se mantiene hasta el momento.

Por su parte, Gerardo Sánchez, director general del Hospital Clínica Bíblica, expresó que aplicaron reducción salarial a sus más de 1.200 colaboradores con el objetivo de preservar la liquidez en la organización y poder superar la crisis. No obstante, actualmente ningún colaborador tiene reducción.

“También, otorgamos descuentos especiales a los inquilinos de consultorios médicos en el tanto iba aumentando el volumen de pacientes en sus consultas médicas. Estas medidas nos permitieron no despedir a colaboradores producto de la pandemia”, dijo Sánchez.

La reinvención en las consultas

Según explica Manzi, el cambio más notable producto de la pandemia ha sido el aumento en la utilización de las consultas virtuales en algunas especialidades y la entrega a domicilio de los medicamentos.

Además, asegura que la gran mayoría de proveedores han implementado programas de telemedicina o de migración a plataformas tecnológicas.

“El avance en pocos meses ha sido equiparable a lo ocurrido en los últimos 5 años. Esta es sin duda el área donde el sector ha podido beneficiarse de una circunstancia compleja para avanzar hacia una mejora en el acceso a los servicios de salud para los pacientes”, expresó el director ejecutivo de la Cámara Costarricense de la Salud.

A pesar de que el teletrabajo es difícil de aplicar en los cargos del sector Salud, Sánchez del Hospital La Católica, dijo que se trató de implementar hasta donde permitían las posibilidades y fijaron protocolos sanitarios estrictos para el resto de trabajadores que tenían que asistir de manera presencial.

Por su parte, la Clínica Bíblica se reinventó en la remodelación de un hospital dual, para así tener la capacidad de atender pacientes tradicionales y los pacientes afectados por el COVID-19.

“Realizamos una inversión adicional de más de ¢600 millones para dotar a la institución de insumos médicos y equipo de respaldo adicional para enfrentar el volumen de pacientes que se esperaba”, afirmó el director general.

Además, afirman estar duplicando la capacidad de su centro de contacto, con la habilitación de plataformas tecnológicas para la autogestión de citas, un programa de beneficios denominado “Mi Vida”, el cual otorga descuentos especiales, un plan de salud y facilidades de financiamiento para los pacientes que lo requieran.

“Estamos próximos a lanzar una nueva app que permitirá al paciente gestionar citas, ver su expediente en línea, tener accesos a las imágenes de sus exámenes y muchos otros beneficios”, agregó.

Con respecto al cuidado de los empleados, la Clínica Bíblica dio origen al programa institucional #JuntosNosProtegemos, el cual engloba información clave relacionada con la pandemia en temas como consejos educativos para la salud física, mental y espiritual; ayudas en el ámbito material con la entrega de paquetes de alimentación; kits de limpieza para el hogar; y entrega de kits de terapia ocupacional a domicilio para quienes cumplían una orden de aislamiento.

También, les brindaron equipo de protección personal y apoyo psicológico y espiritual por profesionales expertos, en los canales presencial y virtual.

Los expertos de la medicina comparten la importacia de la adapción en sus respectivos centros y espacios, para así garantizar la continuidad de la atención médica y los requerimientos de seguridad dirigidos tanto a pacientes como a colaboradores.