Por un tiempo, el principal factor de competencia para las firmas chinas en el mercado centroamericano fue el precio accesible. Dicha presencia comercial se afianzó inicialmente mediante productos económicos, enfocándose en segmentos en los que el público podía experimentar sin comprometer significativamente sus finanzas.
Ese escenario empieza a cambiar. Un estudio regional de Unimer Centroamérica, realizado durante el primer semestre de 2026 con 2.837 personas en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, revela que la percepción sobre los productos chinos ha mejorado. El desafío es que esa mejora todavía no se traduce por completo en la disposición a comprar un vehículo.
El 47% de las personas consultadas considera que los productos chinos han mejorado en general. No obstante, solo 34% percibe que los autos chinos son de buena o muy buena calidad. La distancia entre ambos resultados ilustra una brecha clave para la industria automotriz: una cosa es reconocer avances en una marca o país de origen y otra es comprometerse con la compra de un bien costoso, de largo uso y con gastos posteriores de mantenimiento, seguro y repuestos.
Aun así, el estudio encuentra una oportunidad. El 60% de las personas en la región no descarta comprar un vehículo chino: 27% dice que sí lo compraría y 33% responde que tal vez lo haría. El dato refleja que las marcas ya lograron ingresar en la consideración de compra, aunque todavía deben convertir esa curiosidad en una decisión.
Costa Rica, el mercado más abierto
Costa Rica sobresale como el mercado regional con mayor apertura hacia los vehículos chinos. El 53% de los consultados considera que los productos de ese país han mejorado y 33% afirma que compraría un automóvil chino. Además, 41% declara confianza en marcas chinas de vehículos y repuestos, por encima de Guatemala, con 27%; Nicaragua, con 24%; El Salvador, con 22%; y Honduras, con 16%.
El país también figura, junto con Honduras, con la mayor proporción de respuestas que califican como buena o muy buena la calidad de los autos chinos: 36%. Sin embargo, la neutralidad sigue siendo la respuesta dominante. El 49% de las personas encuestadas en Costa Rica considera que esos vehículos no son ni de buena ni de mala calidad, lo que muestra que una parte relevante del mercado aún está observando, comparando y esperando más evidencia antes de tomar una decisión.
La lectura para las marcas es relevante. Costa Rica no es necesariamente un mercado donde ya exista confianza plena, pero sí uno donde el consumidor parece más dispuesto a considerar alternativas chinas en una compra de alto valor. La diferencia con otros mercados está en la posibilidad de acelerar la conversión: el comprador ya conoce las marcas, observa su presencia y parece más abierto a evaluarlas.
La confianza llega por etapas
El informe plantea una especie de escalera de confianza. Primero, el consumidor regional acepta marcas chinas en productos de menor riesgo o compra más frecuente. La mayor confianza se registra en tecnología y telefonía, con 55%; ropa, calzado y accesorios, con 45%; productos para el hogar, con 45%; y electrodomésticos y artículos de hogar, también con 45%.
La confianza disminuye al llegar a vehículos y repuestos, donde el promedio regional baja a 28%. En medicamentos y equipos médicos, la categoría de mayor riesgo para el consumidor, se reduce a 20%.
El estudio recomienda que las marcas automotrices chinas transformen la curiosidad en experiencia. Las pruebas de manejo, demostraciones, préstamos de vehículos por varios días y comparativos de desempeño pueden ayudar a reducir la percepción de riesgo de quienes todavía responden “tal vez” ante la posibilidad de compra.
El segundo elemento es el respaldo posterior a la venta. Garantías claras, disponibilidad de repuestos, talleres, personal capacitado y una red local de servicio pueden pesar tanto como el precio inicial del vehículo. Para el consumidor, comprar un automóvil no termina al salir de la agencia y más bien comienza una relación que puede durar varios años.

