Por: AFP .   25 noviembre, 2020
El 4 de noviembre de 1988, la relación entre Diego Maradona (izquierda) y su manager Guillermo Cóppola, aún era saludable. Esta imagen fue captada en Buenos Aires, Argentina, durante un partido de cuartos de final de la Copa Mercosur Cup , entre Palmeiras de Brasil y Boca Juniors, el equipo histórico de Maradona. Foto: AFP
El 4 de noviembre de 1988, la relación entre Diego Maradona (izquierda) y su manager Guillermo Cóppola, aún era saludable. Esta imagen fue captada en Buenos Aires, Argentina, durante un partido de cuartos de final de la Copa Mercosur Cup , entre Palmeiras de Brasil y Boca Juniors, el equipo histórico de Maradona. Foto: AFP

Manejar las cuentas y los negocios de Diego Maradona, fallecido este miércoles a los 60 años, fue una misión delicada para apoderados que eran sus amigos, al menos hasta que la relación se rompía con discusiones y peleas ventiladas en los medios de comunicación.

El Pelusa, como se conocía popularmente a Maradona, tuvo fuertes ganancias en su carrera, aunque las sumas puedan parecer casi ridículas si se les compara con los ingresos actuales de un deportista de élite.

Al momento de su muerte el referente del fútbol argentino era solvente, pero su herencia estaba ya lejos de reflejar el esplendor de su trayectoria. El astro atribuía la disminución de su patrimonio a malas administraciones de sus sucesivos representantes, Jorge Cyterszpiller y Guillermo Cóppola.

“Estoy muerto (dolido) porque le di mi vida a Guillermo y me equivoqué. Se quedó con mucha plata mía y no lo voy a permitir. Él, que tiene este dinero, se lo deberá devolver a mis gordas (sus hijas, Dalma y Giannina). Le di un poder a alguien que creía mi amigo y no me respondió como me había prometido”, expresó una vez Maradona, desilusionado.

Cóppola, un exempleado de banco e intermediario en pases de jugadores, carismático y polémico, se convirtió con los años en personaje mediático de televisión, como gran conversador y contador de anécdotas.

El exjugador le reclamaba el pago de $2 millones, por diversos ingresos, entre ellos por lo recaudado durante un partido homenaje en La Bombonera en 2001, cuando pronunció su famosa frase: “Me equivoqué, y pagué, pero la pelota no se mancha”.

Cóppola acompañaba a Maradona a sol y a sombra, eran inseparables. Incluso el ídolo le dio su apoyo cuando el administrador estuvo en prisión acusado de tenencia de drogas.

“Todas las cosas que yo tenía se las di a él. Me di cuenta de que (Cóppola) me mintió durante muchos años”, declaraba el exfutbolista fallecido este miércoles 25 de noviembre, de un paro cardíaco, a sus 60 años.

Problema repetido

Cóppola reemplazó en su momento a su primer apoderado y amigo, Jorge Cyterszpiller, a quien Maradona conoció cuando jugaba en las divisiones juveniles de Argentinos Juniors.

Con Cyterszpiller había creado una empresa en 1980, para explotar la imagen del ídolo.

Pero en 1984 se produjo la ruptura. En su autobiografía, Maradona cuenta que “a Cyterszpiller le había ido tan mal con los números que estábamos en cero, quebrados, con deudas”.

La relación con Cóppola se interrumpió entre 1990 y 1995 cuando el exDT contrató al empresario futbolístico Juan Marcos Franchi.

Otro administrador temporal fue el empresario uruguayo Oldemar Barreiro Laborde, quien puso en evidencia la descapitalización sufrida por Maradona.

Y uno de sus desencuentros más recientes se había dado en 2015, cuando solicitó que su exesposa, Claudia Villafañe, respondiera a un cuestionario delante de una mediadora y de un juez, por un faltante en su patrimonio de unos $6 millones.