Por: Jéssica I. Montero Soto.   5 febrero
19 de octubre del 2017. Plaza Comercial Koros en Santa Ana. Roberto Ponce, quien es el vocero de Coreco. (Foto: Albert Marín).
19 de octubre del 2017. Plaza Comercial Koros en Santa Ana. Roberto Ponce, quien es el vocero de Coreco. (Foto: Albert Marín).

“El campeonato de Costa Rica no se convertirá la Liga Española, pero podemos detectar los Keylor Navas de Costa Rica y llevarlos a la escena mundial”, dice Roberto Ponce, fundador de Invermaster. La analogía es para explicar cuál es el objetivo de la organización al identificar emprendimientos con alto potencial en la región centroamericana e invertir en ellos.

Invermaster está detrás de la internacionalización de Establishment Labs, la compañía costarricense de salud femenina, con énfasis en cirugía mamaria que en julio de 2018 comenzó a cotizar en bolsa Nasdaq en Nueva York, Estados Unidos.

“Somos el que tomó el riesgo, claro que también ganamos un montón de plata, pero al principio tomamos el riesgo cuando ellos estaban empezando”, relató Ponce.

Este mes, el monedero electrónico LISA –uno de los negocios que respaldan con inversión de $1 millón– se registró en la Sugef. “Eso es un superlogro, porque ya está con todas las de la ley. Es un monedero virtual y queremos que sea un banco virtual, como hay en Brasil o México”, adelantó.

Ponce es argentino y descubrió el potencial de la región centroamericana tras estudiar en el Incae. Fundó Invermaster hace 11 años y en este momento está levantando su cuarto fondo, que será de $25 millones. Invierte en proyectos en Centroamérica, Perú y Argentina, y aseguró que la clave final para invertir o no en un emprendimiento es el carácter de la gente que lo impulsa.

—¿Cómo trabaja Invermaster con los emprendimientos?

—Nosotros no prestamos plata, esto es bien importante: invertimos en el patrimonio de las empresas. Nos volvemos socios de las empresas. En un horizonte de 5 a 7 años se vende la participación: a alguien más grande, un socio internacional o un comprador estratégico.

“Invertimos entre $1 y $3 millones en empresas, no invertimos en proyectos. Tiene que ser una operación que ya tenga algo avanzado”.

—¿Cuál es la vía para que los contacten los emprendedores?

—Vía Internet, ya sea por la página invermaster.com o por redes sociales, y vía referencias. La mayoría nos llega por las redes sociales: recibimos entre tres y cuatro a la semana, de Centroamérica, Perú, Colombia y Argentina.

—¿Cómo es el proceso para elegir en cuál emprendimiento invertirán?

—Primero revisamos el perfil de la empresa, una o dos hojas sobre lo que hacen. Luego les aplicamos un análisis financiero y de potencial de crecimiento.

"En el financiero tratamos de probar que va a generar utilidad. En el de potencial buscamos asegurarnos de que pueda vender más allá de las fronteras de Costa Rica.

“Con esas dos pruebas se da la aprobación preliminar, eso significa que sí nos interesa el negocio. Ahí se descarta un 70% de las propuestas”.

—¿Qué pasa con ese 30% que recibe “preaprobación”?

—Empieza la fase de negociación, donde se define cuánta participación tendríamos en la empresa. Además, se da lo que se conoce como debida diligencia, donde verificamos la información proporcionada. Lo siguiente es la aprobación final, el desembolso del dinero y el seguimiento de la inversión. Es un proceso bien lineal.

—¿Cuáles características priorizan a la hora de invertir?

—Aplicamos dos tipos de filtros:

"Que esté en alguno de los sectores que nos interesa: salud, servicios financieros, tecnologías de información, logística.

“Que tenga potencial de alto crecimiento (gran cantidad de ventas), modelo operativo comprobado (que ya hayan vendido), alta demanda (mayor que la oferta) y el equipo de gente (no puede ser una persona)”.

—¿A cuáles de esos criterios le dan más importancia a la hora de elegir?

—No son criterios de banco sino de inversionista: son cualitativos. Y el equipo es lo más importante. El 70% del problema es la gente.

"Valoramos cuán comprometidos están, su conocimiento técnico, la experiencia en el mercado.

"Al fin y al cabo están convenciendo a alguien para que tome un riesgo: si no son capaces de poner de su dinero, aunque sea poquito, no nos convence. Si se fijan salarios muy altos, nos damos cuenta de que no están muy comprometidos. ¡Y no vamos a financiar el salario de ellos! Por ejemplo, si no están dispuestos a viajar, no va a funcionar. La gente de Establishment Labs viajaba 260 días al año.

—¿Cuáles son los errores comunes que cometen las empresas al enviar sus emprendimientos para valoración de inversionistas?

—Que no tienen la empresa constituida legalmente y los empleados no los tienen totalmente registrados. La formalidad de lo básico es superclave.

“Lo otro pasa por los controles de gasto, la gestión del gasto, el flujo de caja. Eso siempre hay que trabajarlo”.

—¿El seguimiento de la inversión incluye algún tipo de acompañamiento?

—Claro, lo primero es el enfoque en los productos o servicios de mayor potencial y rentabilidad.

"Otra intervención que hacemos es ayudarles a desarrollar un control estricto del dinero: En qué se gasta, cuándo se gasta, cómo se cobra.

“También impulsamos la creación de equipo: incluir gente cada día con las destrezas que le hacen falta a la empresa”.

—¿Cómo desarrollan estos aportes?

—Una vez que se hace el desembolso tenemos llamadas semanales y juntas directivas mensuales, donde vamos influenciando la estrategia de la empresa. Además, hacemos viajes cada dos o tres meses a los diferentes mercados donde estas empresas quieren ir y les facilitamos contactos, les ayudamos a abrir puertas.

—¿Cuáles han sido sus resultados?

—Con el fondo en el que estuvo Establishment Labs colocamos $12 millones de inversión, en 18 emprendimientos que iban desde $25.000 en una tienda a $3,5 millones en Establishment Labs. De esas, el retorno neto fue casi 20% anual. Más que se duplicó el dinero.

"Con dos la sacamos del estadio: Establishment Labs nos dio un retorno por más de 20 veces la plata. Una fintech Argentina pagó entre 15 y 12 veces el dinero. Otras 10 inversiones salieron más o menos bien, con retornos 10%. Perdimos en dos. En el resto quedamos tablas.

"Nuestro negocio es de alto riesgo, pero dos o tres aciertos hacen la diferencia.

—¿De dónde vienen los fondos?

—De inversionistas privados de la región. Paradójicamente, los que menos participan son los costarricenses: es tremendamente difícil convencerlos de que inviertan en estos emprendedores.

—¿Por qué? ¿Cuál es su experiencia con los inversionistas ticos?

—A los grandes grupos de capital de Costa Rica no los hemos podido convencer de que nos acompañen. Están acostumbrados a los negocios tradicionales: son muy adversos al riesgo, no están acostumbrados a las empresas de tecnología. Y hay algo más: están acostumbrados a controlar ellos las inversiones, tienen una posición de “no pienso dar mi plata a otro para que haga”. Es algo triste, porque así al emprendedurismo de Costa Rica le cuesta mucho levantar.