Por: Cristina Fallas Villalobos.   25 noviembre, 2019

Mientras Nahua produce chocolates con cacao cultivado y cosechado por comunidades rurales mediante prácticas sostenibles, Treeseed.Org se dedica al marketing digital de causas centrado en fortalecer el desempeño de empresas con propósito o personas en situación de vulnerabilidad.

¿Qué tienen en común esas dos empresas? Ambas son parte de un grupo de ocho organizaciones en Costa Rica que pertenecen al Sistema B, un movimiento global que propone que las firmas valoren de igual manera sus impactos económicos, sociales y ambientales.

El 70% de los empleados de Nahua son mujeres y aseguran que a todos los productores se les paga un precio justo por el cacao. Fotografía Adrián Soto / Archivo.
El 70% de los empleados de Nahua son mujeres y aseguran que a todos los productores se les paga un precio justo por el cacao. Fotografía Adrián Soto / Archivo.

Este modelo procura que los indicadores de esas tres áreas caminen al mismo ritmo y no como sucede con otros conceptos –no menos importantes– como el de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en el que empresario toma parte de sus ganancias para atender problemáticas ambientales o sociales.

Asimismo, Sistema B pretende que quienes lideran las compañías se alejen de los discursos de buenas acciones y comprueben con cifras que sus productos o servicios son medios que atienden problemas colectivos sin dejar de producir ganancias para los accionistas. De esta manera, surge la certificación.

“Es utilizar soluciones de mercado para resolver problemas sociales y ambientales complejos y con esto construir una nueva economía que sea más inclusiva... más sostenible”, resaltó Marcel Fukayama, director ejecutivo de Sistema B Internacional.

Las firmas certificadas B se someten a una revisión detallada de todos los ámbitos de la empresa en la que se consideran sus acciones en cinco áreas: gobernanza, trabajadores, clientes, comunidad y medio ambiente. Al obtener el sello, realizan un pago anual según su facturación de un año.

Ernesto Moreno, presidente del directorio de Sistema B América Central, destacó que una de las mayores virtudes es que en muchos casos ayuda a subir las utilidades ya que las firmas comienzan a cuestionar sus procesos y a recibir mejores prácticas de las 3.000 empresas certificadas a nivel mundial.

Otros beneficios que resalta la organización es que las empresas B generan alianzas comerciales y de colaboración con otras compañías, así como tienden a ser muy atractivas para inversionistas de impacto y talentos profesionales, especialmente millenials que cada vez buscan trabajar para marcas con propósito.

Todos esos resultados pueden ser cosechados tanto por compañías que nacieron con la visión de generar ganancias atacando una problemática social o ambiental, así como por aquellas con una amplia trayectoria en la que solo consideraban anteriormente generar utilidades con sus productos o servicios sin importar el resto de impactos.

“Es un cambio de cultura (...), el liderazgo debe estar comprometido ya que puede involucrar cambios en el modelo de negocio y en la cadena de valor”, indicó el director ejecutivo de Sistema B Internacional.

Ernesto Moreno, CEO de Yuxta y presidente de Sistema B para Centroamérica y el Caribe, y Marcel Fukuyama, fundador de Sistema B, hablaron con EF. Fotografía: José Cordero
Ernesto Moreno, CEO de Yuxta y presidente de Sistema B para Centroamérica y el Caribe, y Marcel Fukuyama, fundador de Sistema B, hablaron con EF. Fotografía: José Cordero
Compañías involucradas

Las ocho empresas B en Costa Rica son: Aromas para el Alma, Bodhi Surf + Yoga, Cuestamoras Bosques, Florex, Nahua LLC, Treeseed.Org, Yuxta, Pucci Photo y s.e.e.d by EY Central America. A nivel regional la cantidad de compañías con esta certificación son 15.

Esta lista se espera crezca próximamente pues en todo Centroamérica y Caribe hay más de 800 empresas que comenzaron el proceso de evaluación, según datos suministrados por Sistema B a EF.

José Miguel Alfaro, líder de s.e.e.d by EY Central America, explicó que escogieron ser una empresa B por ser una solución costo eficiente para medir su impacto y mostrarles rutas de mejora continua, así como es una excelente herramienta de mercadeo, networking y atracción de talento.

“Desde el punto de vista económico nos ha generado clientes y además nos permite tener ahorros en medición de impacto sin afectar la calidad de la evaluación. A nivel social y ambiental, nos enseña constantes formas de mejora que tratamos de aplicar”, agregó el representante.

Esta empresa, que fue la primera en certificarse en el 2015 tras pasar un proceso de seis meses, asesora a emprendimientos, pymes, empresas sociales e inversionistas relacionados a firmas con propósito.

Cuestamoras Bosques, por su parte, tiene como intención estratégica construir bosques que contribuyan a la regeneración natural del planeta generando valor económico, social y ambiental de manera sostenible en sus más de 3.500 hectáreas ubicadas en diversas zonas de Costa Rica. En paralelo, promueven el desarrollo de actividades complementarias como la agricultura sostenible.

“Ser empresa B (desde 2018) facilita orientar la compañía por un propósito superior a la maximización de utilidades. Adicionalmente brinda herramientas objetivas para medir el desempeño en las diferentes dimensiones de la sostenibilidad, de forma que ese desempeño pueda ser comparado con otras organizaciones y con las expectativas de la sociedad", dijo Carlos Urcuyo, gerente de la compañía.

Requisitos de certificación

Las empresas deben completar la Evaluación de Impacto B, diseñada para ayudar a medir y gestionar el impacto positivo de la empresa, y un Cuestionario de Divulgación, con el que compartirá –de forma confidencial– cualquier práctica sensible, multas o sanciones recibidas en la relación a la empresa o sus aliados.

Después se realiza un análisis de elegibilidad inicial en el que confirman, entre otros aspectos, si la compañía cumple con los requisitos necesarios y si completó de manera correcta la evaluación según tamaño, sector, industria y zona geográfica.

Si la empresa pasa exitosamente esas fases, comenzará a prepararse para la etapa de verificación con B Lab –encargado de avalar el sello–. En ese proceso revisarán los documentos entregados y solicitarán información adicional, asimismo revisarán las evaluaciones comprobando las respuestas y determinando qué tan central es el desempeño socioambiental en relación al producto o servicio que vende y la intencionalidad de ese impacto.

Como resultado de ese último paso, se determina el puntaje final y si la empresa obtiene la certificación B o si se requiere que realice mejoras. Para mantenerla, una firma debe actualizar su evaluación cada tres años, proveer documentación adicional para verificar sus respuestas y lograr por lo menos 80 de los 200 puntos disponibles; así se asegura el seguimiento a un alto nivel de impacto con sus públicos de interés, mientras crece o cambia.

Aunque las empresas certificadas se muestran satisfechas con los resultados, sin duda, Sistema B tiene grandes retos por delante en Costa Rica, ya que implica un cambio en la forma de hacer negocios en una cultura tradicionalista con iniciativas filantrópicas o de reducción de impactos por la RSE.

Tarifas

Las empresas certificadas deben cancelar un monto anualmente que dependerá según su facturación anual. Con esto quienes facturen entre $0 a $149.999 pagan $500, de $150.000 a $1.999.999 desembolsan $1.000, de $2.000.000 a $4.999.999 cancelan $1.500 y de $5.000.000 a $9.999.999 el pago es de $2.500; solo por mencionar algunos de los rangos disponibles dentro de la tabla creada por Sistema B.

Fuente: Sistema B