Por: Jéssica I. Montero Soto.   3 junio, 2019
El 50% de la energía usada en transporte en Costa Rica corresponde a vehículos privados. Las emisiones aumentan en congestionamientos viales como este, en el cruce de La Galera, Curridabat. Foto: Rafael Pacheco
El 50% de la energía usada en transporte en Costa Rica corresponde a vehículos privados. Las emisiones aumentan en congestionamientos viales como este, en el cruce de La Galera, Curridabat. Foto: Rafael Pacheco

La carbono neutralidad y la descarbonización son metas distintas, y si bien ambas tienen fines e impactos positivos, la empresa que relacione una con la otra puede causar confusiones.

En el sitio web del Programa País Carbono Neutralidad, las autoridades explican que la iniciativa es “una herramienta clave en la cual se incorpora a empresas, organizaciones y municipalidades, en los esfuerzos del país para llegar al escenario de cero emisiones de gases de efecto invernadero en un futuro de mediano plazo”.

Andrea Meza, directora de la Dirección Cambio Climático del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), explicó que el impacto del programa es positivo porque permite el involucramiento de actores no estatales en los esfuerzos país.

“La cifra no es de momento tan elevada, necesitamos incrementar el número de organizaciones e igualmente el número de Municipalidades, que son la nueva categoría que podría potenciar acciones de reducción de emisiones”, puntualizó Meza.

El proceso para ser carbono neutral (C-Neutral), en versión resumida, consiste en:

  • Hacer un diagnóstico (medir la huella actual de gases de efecto invernadero o GEI).
  • Identificar qué se puede reducir y qué no (porque la tecnología no lo permite o no es viable desde el punto de vista financiero).
  • Hacer la reducción de emisiones mediante cambios permanentes en la operación.
  • Compensar las toneladas que se siguen emitiendo, mediante la compra de Unidades de Compensación Costarricense (UCC) del Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (Fonafifo).

Si además la empresa tiene propiedades donde pueda reforestar o preservar bosque, su necesidad de compensar se reduce, pues el bosque se considera una remoción de los GEI.

Todo esto se debe documentar, ser sometido a la certificación de un ente autorizado (Inteco o la Earth) y finalmente presentarlo ante la Dirección de Cambio Climático, con todos los requisitos, para su aprobación.

Fonafifo registra 235 compradores de UCC, de los cuales, 122 tienen sello de C-Neutralidad. En total, hasta mayo de 2019 con el programa de Carbono Neutralidad se dejaron de emitir 59.036 toneladas de dióxido de carbono, y se han compensado 126.256,9 toneladas.

Es decir, las empresas carbono neutrales siguen emitiendo dos veces la cantidad de emisiones que redujeron.

Al compensar más de lo que reducen, en realidad las organizaciones son aliadas simbólicas del plan de descarbonización.

Leonardo Merino, del Programa Estado de la Nación, explicó así las diferencias entre descarbonización y carbono neutralidad.

“Lo segundo es neutralizar emisiones por diferentes vías (como sembrar árboles o hacer transacciones de bonos de carbono). Pero lo primero refiere en particular a desligar el crecimiento económico de la generación de emisiones. En eso, las compensaciones no son lo relevantes, sino un crecimiento que no genere más emisiones. El país solo alcanzará la descarbonización si avanza en transformar sus principales sectores económicos generadores de emisiones, especialmente el transporte y otros sectores como la ganadería y los residuos sólidos”, comentó.

Valioso y transparente

Aunque su peso en la descarbonización sea marginal, el aporte de las organizaciones con emisiones neutras es fruto de un proceso que requiere compromiso, inversión y esfuerzo, y que sí puede provocar cambios en la calidad de vida de los círculos de influencia inmediatos de la empresa.

Carmen Alexa Roldán, directora a.i. de la Dirección de Desarrollo y Comercialización de Servicios Ambientales de Fonafifo, aseguró que las empresas clientas de su organización están comprometidas con metas ambientales empresariales y en consecuencia con una meta país.

“Las que tenemos registradas, y muchas más que trabajan en silencio, contribuyen con sus acciones efectivamente en la reducción de emisiones y por su compromiso seguirán haciéndolo más allá de políticas o programas de gobierno”, proyectó.

Estos actos aumentan la plataforma de difusión de las mejores prácticas ambientales y colaboran con la generación de consciencia social. Además, obtener un sello de carbono neutralidad permite alcanzar los indicadores corporativos de responsabilidad social y genera un impacto positivo en los públicos de interés.

Pero estos públicos están cada vez más informados, y ante la realidad de existir y producir en una economía dependiente del petróleo, la transparencia del discurso es clave.

Merino enfatizó en que la principal fuente de emisiones es también la más creciente: transportes. Mientras esta tendencia se mantenga, otros esfuerzos hacia la descarbonización serán poco relevantes.

“Es muy probable que sea imposible llevar a cero las emisiones. Pero lo correcto es que se debe reducir todo lo posible como prioridad, y donde no lo es, compensar. Si compensar es la misión que se toma como central, no hay cambio de paradigma”, advirtió.