Opinión

Biden, un equipo prometedor

El nuevo mandatario tiene un equipo de trabajo balanceado y con mucha preparación

El presidente Joseph Biden inicia gobierno y todo apunta a que la escogencia de su equipo no solo fue cuidadosa, sino memorable en múltiples sentidos. Centrista, experimentado, incluyente, acreditado… La búsqueda del personal gubernamental que impulsará las políticas que urgen los Estados Unidos, apostó por el equilibrio en verdadero contraste con la administración saliente.

El nuevo inquilino de la Casa Blanca, afronta situaciones excepcionales y se dio a la tarea de elegir funcionarios destacados a cargo de desafíos como emergencia sanitaria, reactivación económica, reconstrucción de infraestructura y renovación de política exterior, gravemente lesionada por la inexperiencia e impulsividad de su predecesor.

Más allá de los retos en el ámbito internacional, la gran faena será reunificar un país atravesado por múltiples líneas de fractura. El exsenador de Delaware tendrá que buscar reconciliación entre sectores enfrentados por razones étnicas, regionales e ideológicas. Los acontecimientos del 6 de enero en el Capitolio, auguran más turbulencia. Solo con un fuerte y sólido equipo de trabajo, experimentado y pragmático, aumentará sus posibilidades de llegar a buen puerto.

“Nuestro país necesita un comandante en jefe que cuide de los efectivos de la misma forma en que cuidaría a su familia [...] Joe Biden será un presidente del que todos nos vamos a sentir orgullosos; con Biden en la Casa Blanca nadie dudará que estará con nuestros amigos y se enfrentará con nuestros adversarios. Nunca al revés. Él va a confiar en nuestros diplomáticos y en nuestra comunidad de inteligencia, no en los dictadores y los déspotas.”

Las declaraciones del militar, diplomático y político estadounidense, Colin Powell, a la cadena CNN en los últimos días, dan cuenta de las altas expectativas que se ciernen sobre Biden y su equipo, pero también de la confianza que inspira su larga carrera política como exsenador y exvicepresidente de los EE. UU.

Su trayectoria parlamentaria le permitirá una relación realista con el Congreso, teniendo en cuenta que, aunque los demócratas tienen la mayoría, se requieren acuerdos y compromisos. Podrá nombrar 4.000 puestos de naturaleza política, de los cuáles 1.000 requieren, precisamente, confirmación del Senado. Esto generó ansiedad en el nuevo gobierno, pero el triunfo de dos senadores demócratas en Georgia, allanó el camino.

Trayectoria y credenciales

El nombramiento de Samantha Power en la Agencia Internacional de Desarrollo, ratifica su compromiso con la experiencia para conducir el Estado. Embajadora de los EE. UU. ante Naciones Unidas durante la administración Obama, de origen irlandés, graduada de Yale y Harvard, así como defensora de los derechos humanos; Power ejemplifica los criterios de selección utilizados por Biden, para perfilar al personal de alto nivel del poder ejecutivo.

De 31 cargos en estos estratos, 20 tienen experiencia en posiciones del más alto rango como miembros de la administración Obama. Tal es el caso de John Kerry, exsenador y exsecretario de Estado, encargado de la política de cambio climático y miembro, en esa condición, del Consejo de Seguridad Nacional. También William Burns, nombrado como director de la CIA, con décadas de experiencia diplomática en embajadas clave como Moscú y graduado de Oxford. Además, Janet Yellen, nueva secretaria del Tesoro, quien fuera directora del Banco de la Reserva Federal y economista doctorada de Yale.

Anthony Blinken, nominado secretario de Estado, tendrá junto con Jake Sullivan, consejero de Seguridad Nacional, la dura responsabilidad de reconstruir las relaciones internacionales de los EE. UU., dañadas por el unilateralismo aislacionista de Trump. Blinken es graduado de Harvard, vivió y trabajó en Paris, antes de iniciar una larga carrera en el aparato de política exterior norteamericano. Sullivan tiene también una distinguida carrera en política exterior y credenciales, maestría en Relaciones Exteriores de Oxford y un doctorado en Derecho de Yale, conjugando trayectoria con excelencia académica.

Merrick Garland, distinguido y respetado juez federal, graduado de Harvard, será el ministro de Justicia y es garantía de independencia en su cargo, luego de la instrumentalización e inestabilidad en este puesto, promovida por el magnate de Mar-a-Lago.

La búsqueda de un gabinete equilibrado, pasa también por otros criterios de inclusión. Negros, asiáticos, latinos, judíos y personas LGTB, han sido llamados a servir a su país. El nuevo equipo incorpora la diversidad de la sociedad norteamericana, en abierto desafío al supremacismo blanco y misógino de Donald Trump.

Lloyd Austin, general retirado, será el primer afroamericano secretario de Defensa, junto con la vicepresidenta Kamala Harris, en compromiso manifiesto hacia la comunidad negra. A ellos se suman Linda Thomas, embajadora ante la ONU, Cecilia Rouse, presidenta del Consejo de Asesores Económicos y decana de Princenton, así como la exdiputada de Ohio, Marcia Fudge en la secretaría de Vivienda.

Cecilia Tai, de origen chino, tendrá el puesto de ministra de Comercio Exterior, Needera Tanden, de origen indio y doctora en derecho de Yale, ocupará el importante puesto de directora de la Oficina de Presupuesto, mientras que Vivek Murthy, hijo de inmigrantes indios, tendrá a cargo Salud Pública, puesto que desempeñó en la administración Obama.

¿Y la comunidad latina? Representada en dos importantes carteras: Seguridad Interior (HLS) y Educación, bajo el mando de Alejandro Mayorkas y Miguel Cardona, con amplio recorrido en sus respectivos campos. Los judíos tampoco encontraron barreras para incorporarse a la nueva administración: Blinken, Yellen, Haines y el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Ron Klain. Por su parte, Pete Buttigieg, graduado de Harvard y Oxford, exmilitar, representa a la población LGTB, pero también a las nuevas generaciones que se abren camino dentro de la política estadounidense.

Destaca la presencia de mujeres en cargos importantes, tales como Avril Haines, directora de Inteligencia Nacional; Jennifer Granholm, secretaria de Energía y Deb Haaland, en el ministerio del Interior, primera nativa americana en ostentar tal posición. Otro acierto de Biden fue lograr una paridad casi perfecta en el nuevo gabinete, de los cargos de alto nivel analizados, 15 son mujeres y 16 hombres.

En lo ideológico, dichosamente no presenciamos elaboraciones delirantes —make america great again—. Estamos ante un mandatario que busca resolver a través de políticas concretas y soluciones prácticas, para lo que escogió personas conocedoras de su oficio y moderación político ideológica. Su propuesta promete.