Por: María Brenes Quesada.   13 marzo

​¿Cómo puede el mercado de valores contribuir con la sociedad ante el cambio climático?

En los últimos años ha crecido la preocupación por el daño ocasionado al medio ambiente y los esfuerzos para mitigar o revertir los efectos sobre el planeta.

Ante esa realidad, varios mercados bursátiles se han propuesto aprovechar los mecanismos ya existentes de canalización de ahorro para estimular la incorporación a la actividad productiva del país, proyectos que consoliden los esfuerzos que realizan los Gobiernos y para reducir el impacto de prácticas empresariales que no favorecen el ambiente.

En ese contexto surgieron los bonos verdes. Un bono verde funciona igual que uno ordinario, con la particularidad de que el capital obtenido se destina exclusivamente a financiar o refinanciar proyectos “verdes”, ya sea nuevos o existentes.

"La Bolsa Nacional de Valores, como parte de su estrategia de mediano y largo plazo, se ha propuesto promover los bonos verdes en Costa Rica, con el fin de facilitar a las empresas un instrumento que les permita obtener recursos para financiar el desarrollo de proyectos amigables con el ambiente".

Un proyecto verde es aquel que brinda beneficios ambientales medibles.

En términos generales, el precio de un bono verde se determina de la misma manera que los bonos ordinarios, indicado por las condiciones del mercado al momento de la emisión.

Si bien podrían presentar características financieras similares a las de los bonos comunes del mismo emisor, destaca el hecho de llegar a un segmento creciente de inversionistas internacionales llamados “inversionistas sostenibles”, que incorporan criterios ambientales y sociales como requisitos fundamentales en sus políticas de inversión.

Cambio climático

Un elemento distintivo de un bono verde es que debe contar con la opinión de un tercero independiente, que acredite que los fondos captados se destinarán a un proyecto verde.

Debe cumplir con una serie de principios relacionados con el uso de los fondos, la evaluación y selección de los proyectos, la administración de los recursos, y la revelación de información relacionada.

La acreditación es vital para garantizar transparencia, integridad y confianza al mercado de bonos verdes, así como para que el instrumento esté alineado con las mejores prácticas internacionales.

La Bolsa Nacional de Valores, como parte de su estrategia de mediano y largo plazo, se ha propuesto promover los bonos verdes en Costa Rica, con el fin de facilitar a las empresas un instrumento que les permita obtener recursos para financiar el desarrollo de proyectos amigables con el ambiente, por ejemplo los que tienen que ver con transporte limpio, edificaciones sostenibles, energía renovable, manejo de residuos, etcétera.

Los bonos verdes están llamados a convertirse en uno de los instrumentos más valiosos para llevar a cabo proyectos en Costa Rica que aborden el cambio climático y otras problemáticas ambientales.

A las puertas de una nueva legislación, resulta crucial el apoyo que pueda dar el Estado a este tipo de iniciativas, junto con una participación activa del sector privado, a fin de obtener el máximo provecho de esta herramienta, que convierte además a la Bolsa Nacional de Valores, en la primera plaza a nivel centroamericano con una propuesta efectiva en pro del desarrollo sostenible.