Por: Gisela Sánchez.   19 noviembre, 2020

Es un reto titánico mantenerse positivo como persona y como empresario cuando todo a nuestro alrededor grita negatividad. De hecho, las tres emociones más sobresalientes durante los últimos meses han sido: frustración, miedo y enojo.

En Costa Rica particularmente nos cayó la tormenta perfecta: pandemia, crisis económica, desempleo, aumento de la pobreza y la mayor crisis fiscal de los últimos 40 años.

La oportunidad está en convertir esta tormenta en una ola que nos proyecte positivamente hacia el futuro.

Como bien dijo Albert Einstein: “Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia”. El primer paso debe ser a nivel personal.

De acuerdo con Christine Porath, hay 5 acciones claves que debemos tomar:

  1. Alejarnos de la negatividad en lo que leemos, en lo que vemos y con quién nos relacionamos;
  2. ser muy cuidadosos con lo que decimos pues el lenguaje negativo es diez veces más nocivo que los pensamientos negativos
  3. practicar la gratitud;
  4. cuidar de sí mismo: comer sano, dormir suficiente y hacer ejercicio y
  5. buscar relaciones positivas a nivel personal y profesional: acérquese a las personas que levantan su espíritu.

A nivel empresarial, hay que hacer lo mismo, operar con mentalidad expansiva y positiva. Para esto se debe:

  1. revisitar la estrategia para aprovechar la nueva realidad y generar planes de crecimiento;
  2. comunicar asertiva y continuamente los cambios que vendrán;
  3. practicar la gratitud corporativa al reconocer cada logro y cada meta cumplida;
  4. cuidar de la salud de los colaboradores, así como de la salud financiera de la empresa y
  5. practicar un liderazgo inclusivo que invite a todos a ser parte de esta transformación.

Iniciemos una nueva etapa con confianza. ¡Todo va a estar bien! Es momento de dejar la noche oscura en que estamos sumidos para volver a pensar en positivo, hablar en positivo y lo más importante: actuar positivamente.