Por: Pascal Rohner.   15 septiembre
Drew Angerer/Getty Images/AFP
Drew Angerer/Getty Images/AFP

El 2018 ha sido un año atípico para la economía global y los mercados financieros. Tenemos una divergencia marcada entre Estados Unidos y el resto del mundo.

El crecimiento económico en EEUU sigue fuerte con perspectivas positivas para los próximos trimestres. Hay muy pocos riesgos de recesión.

Al mismo tiempo, estamos enfrentando una desaceleración económica en Europa y muchas incertidumbres en los mercados emergentes, debido a la fortaleza del dólar americano, la amenaza de guerras comerciales y las recientes turbulencias económicas en Turquía, Argentina y Sudáfrica.

Esta divergencia se refleja en los rendimientos de diferentes clases de activos en este año hasta la fecha. Los índices de EE.UU. alcanzaron nuevos records históricos recientemente y siguen en territorios muy positivos. El Nasdaq ha retornado 17%, el Russell 2000 13% y el S&P 500 9% a lo que va el año.

Los líderes son los sectores cíclicos que se benefician del entorno económico favorable como la tecnología y el consumo discrecional, tanto como las empresas pequeñas que se benefician mucho de la reforma fiscal. Mientras tanto, los índices de renta variable internacionales están sufriendo. Los mercados emergentes han corregido más de 20% desde enero y están 11% abajo a lo que va el año. Europa y Japón cayeron un 6% en términos de USD en el 2018.

Las preguntas claves son: ¿Deberíamos de enfocarnos en EE.UU., aprovechando la dinámica positiva? ¿O más bien deberíamos de aprovechar las caídas para comprar los índices y acciones más baratos?

Hay un dicho en Wall Street que dice “la tendencia es tu amiga”. A corto plazo, en ausencia de un catalizador principal, es probable que los inversionistas mantengan activos que han funcionado bien y que no son lo suficiente valientes como para intentar atrapar un cuchillo que cae. Por lo tanto, es probable que la divergencia continúe. Sin embargo, tarde o temprano habrá una reversión a la media, impulsado por un catalizador económico o político.

Los temas principales que hay que analizar son posibles cambios en las políticas monetarias, el desempeño del dólar americano, las negociaciones alrededor de tensiones comerciales, elecciones e indicadores económicos versus las expectativas.

Los recientes datos económicos no han indicado ningún cambio en la tendencia. Por ejemplo, vimos que el mercado laboral en EE.UU. sigue muy fuerte. En agosto, se crearon 201.000 nuevos empleos y los salarios aumentaron 2.9% comparado con el año pasado, ambos datos un poco mejor que esperado. Es una indicación que la economía de EE.UU. sigue fuerte con un poco más de presión inflacionaria.

Adicionalmente, se conocieron nuevos datos de encuestas empresariales (ISM Manufacturero e ISM No Manufacturo). Ambos sorprendieron positivamente, indicando un crecimiento económico robusto cerca de 3% en los próximos trimestres. Esto significa que la Reserva Federal sigue con la normalización de la política monetaria con probablemente 3 o 4 subidas de tasas hasta finales de 2019.

Los recientes datos fuertes significan que el mercado no tiene ninguna excusa de cambiar su visión. Esto debería de apoyar el USD a corto plazo. Sin embargo, es posible que la economía se enfríe un poco en los próximos meses o que la inflación baje un poco (por efecto base). Tal vez esto terminaría el rebote del USD, que ha sido el mayor viento en contra para los mercados emergentes.

Por otro lado, el momentum económico en Europa y los mercados emergentes han empeorado. Sin embargo, el mercado ya ha tomado una posición muy pesimista. Cualquier mejoría en la perspectiva para Argentina, Turquía, China o Brasil podría impulsar un rebote.

Es importante recordar que gran parte de la debilidad en Europa y en los mercados emergentes se debe a la amenaza de guerras comerciales; por lo tanto, los posibles catalizadores que podrían traer mejoría son mucho más políticos que económicos.

A parte de las negociaciones comerciales en curso tendremos elecciones estatales en Alemania (Hesse y Baviera), elecciones presidenciales en Brasil y elecciones de medio término en EE.UU. Sobre todo las elecciones en EE.UU. son muy importantes. No tanto por el resultado, sino mucho más por la ola de populismo y proteccionismo que el presidente Donald Trump está usando en la campaña como herramienta para complacer a sus votantes, específicamente la clase trabajadora en áreas rurales. Una vez que estas elecciones hayan terminado, es muy probable que el tono de Trump sea más conciliador con conversaciones comerciales más constructivas.

La conclusión es que es muy difícil de tener el timing ideal. Las caídas en algunos activos ofrecen – u ofrecerán oportunidades de compra. No es recomendado apresurarse y comprar ya, sino más bien entrar al mercado poco a poco en los próximos 2 meses, en una manera disciplinada y diversificada. Específicamente, vemos un potencial de rebote fuerte en acciones brasileñas, acciones chinas y asiáticas en general, al igual que en acciones alemanas hacia el final del año.