3 mayo

El informe anual del presidente de la República ante la Asamblea Legislativa empezó con una nota positiva sobre el logro de una estabilización de la macroeconomía nacional como consecuencia de la aprobación de la ley de finanzas públicas. Empero, el crecimiento de la economía ha sido lento y el Mandatario ahondó poco en las causas y en las rutas para la reactivación.

Carlos Alvarado empezó diciéndonos, el 2 de mayo pasado, que el país es capaz y que enfrenta retos y desafíos en empleo e inclusión social, para luego diagnosticar los males del desarrollo regional y concluir con temas nacionales como una referencia a la Cuarta Revolución Industrial, la modernización del ICE y una raquítica mención de los grandes temas de la política exterior.

Llamó poderosamente la atención su tratamiento liviano del tema del empleo público, siendo este uno de los puntos estrella de su ministra de Planificación y de su Gobierno. De la misma manera, ofreció poco en medidas específicas para hacer realidad su promesa de austeridad en el gasto.

Igualmente, no hizo referencia a la pesada herencia del hueco fiscal que le heredó su antecesor.

En su tratamiento del tema de la infraestructura hubo mucha mención a proyectos, estudios y diseños, atribuyéndose como propias algunas obras iniciadas en administraciones anteriores. Fue también omiso en precisar el nexo entre la inversión en obra pública y la reactivación económica.

Los logros alcanzados han sido opacados por la incapacidad del MOPT para llevar a cabo las expropiaciones en los trayectos de ciertas obras vitales, como es el caso de la circunvalación norte. Esto redundará en una de las palabras favoritas de nuestro país: atraso.

Las referencias a las políticas de igualdad de género también fueron insuficientes, pues tras denunciar la cultura machista, no precisó los caminos para transitar hacia ese objetivo tan necesario.

En cuanto al problema del desempleo, hizo un buen diagnóstico del problema, pero falló en precisar las reformas institucionales necesarias y los caminos concretos para mejorar la cobertura educativa que facilitaría la inclusión social en el mundo del trabajo. Más grave aún, habló de inclusión sin precisar el contenido del concepto.

Eterno mantra

En el apartado referente al impulso productivo para el crecimiento y el empleo se limitó a repetir el mantra de la simplificación de trámites y evitó referirse a las políticas relacionadas con la Banca de Desarrollo que podrían aportar fondos muy importantes, más allá de los $7 millones que mencionó en su informe.

Su rendición de cuentas en el tema de la tan esperada reactivación económica se agotó en mencionar que ha comisionado a dos ministras para que en el plazo de tres meses le presenten una difusa propuesta de mejora institucional y otras medidas para el impulso productivo de los sectores que generan más empleo y tienen bajo crecimiento (agropecuario). De nuevo, generalidades y falta de propuestas concretas.

La sección dedicada al desarrollo regional se caracterizó de nuevo por la ausencia de rendición de cuentas y el discurso del Gobernante estuvo marcado por proponer estudios de factibilidad y proyectos en la región Chorotega; proyectos prioritarios y estudios de preinversión y factibilidad en la región Huetar Caribe; remodelaciones de aeródromos y estudios de preinversión en la región Brunca; ampliación de estudios de factibilidad y gestión de proyectos de cooperación en la región Huetar Norte, e inicio de dialogo para la ampliación de la ruta a Caldera y el diseño de mejoras en el aeropuerto de Quepos en la región del Pacífico Central.

Una vez más, muchas promesas. Quedó más la sensación de un programa de campaña que un informe de resultados de la gestión gubernamental.

Las intenciones modernizadoras del Presidente son buenas en lo referente a adaptarnos a la cuarta revolución industrial y a modernizar el ICE. Sin embargo, de nuevo habló de la creación de políticas hacia futuro y de capacitación en el primer campo, así como de trazar nuevas rutas sin contenido específico en lo referente a la institución mencionada.

Diagnósticos, proyectos, ilusiones, pero poco contenido concreto.

Temas como la gestión de residuos y cuencas, la reducción de filas en la CCSS y el envejecimiento de la población podrían haber sido tratados con mayor profundidad. El olvido de campos como vivienda, cultura y deportes fue también una ausencia destacada.

“Llamó poderosamente la atención el tratamiento liviano del tema del empleo público, siendo este uno de los puntos estrella de la ministra de Planificación y del Gobierno. De la misma manera, el Presidente ofreció poco en medidas específicas para hacer realidad su promesa de austeridad en el gasto”.

El párrafo final revela la soledad del inquilino de Zapote. Habla de sí mismo pero no menciona la tarea de su equipo, aparte de algunos agradecimientos a unos cuantos ministros.

A un año del inicio de la actual Administración, el discurso presidencial se enfocó más en intenciones que en resultados, privilegió los detalles aislados del pasado por sobre una amplia visión de futuro. Más hojas y lianas que bosque. Hubo destellos; faltó luz.