9 agosto

La llegada de un nuevo ministro de la Presidencia podría significar un cambio de rumbo importante para el gobierno del presidente Carlos Alvarado. El golpe de timón es importante en momentos en que la agitación social cobra nueva vida.

El nuevo Ministro es un hombre con la trayectoria y el fogueo político de que carecía el exjerarca de esa cartera. Víctor Morales tiene experiencia legislativa, ministerial y municipal; es un operador político probado, de los que ha carecido este gobierno del PAC.

No basta con tener buenas ideas si se carece del músculo político para hacerlas realidad. Morales Mora conoce el funcionamiento del poder estatal en sus diversos niveles, no es un recién llegado a la política. El relevo con un jugador avezado en el combate de la negociación es un acierto del Mandatario.

Por otra parte, estamos ante un político pragmático y no un ideólogo, un hombre que mide su tarea por los resultados de su acción y no por la conformidad de esta con un conjunto de ideas, lo que no quiere decir que desconozca el panorama global de la vida política. Una cosa es la lógica y la ideología, y otra la lógica de las cosas, el proceso político real.

Una tarea es el diseño de las políticas públicas sobre el escritorio y otra labor la implementación de estas en la arena política. Morales Mora (valga la insistencia con su segundo apellido en aras de evitar confusiones con otro Víctor Morales que en algún momento tuvo voz en Zapote) ha estado en esos combates y sabe cuáles son las vías a seguir con los proyectos de oficina. Eso sí, necesitará del apoyo del Presidente, del diálogo con todas las fuerzas y de un realismo a prueba de fábulas.

Su arraigada pertenencia al partido de gobierno hará más fácil su conversación con las estructuras partidarias, resentidas por la hegemonía de elementos extraños en el organismo gubernamental y que sentirán que han recuperado el control de su gobierno.

Asimismo, su pasado político socialcristiano favorecerá un diálogo más franco y cercano con una fracción del PUSC que mantuvo fuertes diferencias y fricciones con Rodolfo Piza.

El nuevo titular de la cartera de la Presidencia tiene fama de buen negociador y la experiencia que ha acumulado en Cuesta de Moras es un activo que puede enriquecer un dialogo importante con todas las fuerzas ahí representadas, particularmente con el actual presidente legislativo, el liberacionista Carlos Ricardo Benavides.

La no pertenencia de Morales Mora a la subfracción más progresista del PAC le permitirá acercarse a los partidos evangélicos, fuerza real en el panorama legislativo.

Talante sereno

En sus funciones como legislador el ahora ministro de la Presidencia se adentró en la geografía del bosque legislativo, lo que esperamos redunde en una relación más fértil entre la Casa Presidencial y la Asamblea Legislativa, y su relación con la jurisdicción constitucional.

Su paso por el ministerio de Trabajo le dio una visión de las demandas sindicales y de otros sectores sociales, particularmente en un momento en el que los movimientos sociales parecen reanimarse luego de la estrepitosa derrota que sufrieron el año pasado.

Víctor Morales tiene un gran activo en su talante sereno y pausado. Paciencia estratégica y tranquilidad de espíritu son elementos siempre necesarios en el ejercicio del poder.

El fuerte vínculo partidario del Ministro con el Gobernante le dará peso a su accionar y evitará que Carlos Alvarado se implique innecesariamente en algunos detalles de la gestión política.

Algunos comentaristas han señalado posibles contradicciones entre el pensamiento centro izquierdista del ministro del PAC y los miembros del equipo económico. Episodios de esta índole podrían presentarse, pero lo cierto es que el Gobierno no está frente a un combate entre la ideología proempresarial y el eticismo progresista del PAC.

“Víctor Morales Mora tiene fama de buen negociador y la experiencia que ha acumulado en Cuesta de Moras es un activo que puede enriquecer un dialogo importante con todas las fuerzas ahí representadas”.

La Administración debe enfrentar desafíos concretos como la generación de empleo, la reactivación económica y la ejecución ordenada de la reforma fiscal. En esa ruta empieza a enfrentar oposiciones de diversos actores institucionales y sociales; el reto es transformar en fuerza social la visión del Gobierno, para lo cual se requiere de operadores políticos de los que ha carecido hasta ahora.

El ministro Morales Mora tiene cintura política y conoce la topografía de un terreno accidentado; el desafío consiste en transitar cuidadosa y exitosamente por esta ruta, más que en enfocarse en complacer las ideologías, apetitos o presiones de los diversos actores del Gobierno.

Es posible que los miembros de los diversos equipos tengan que aceptar modificaciones parciales a sus metas en el curso de la implementación de estas. Para que las aspiraciones se hagan realidad es necesario aprender a ser firmes en la estrategia, pero flexibles en la táctica.

Víctor Morales Mora es un buen táctico, sabe jugar la contienda política. Es un buen fichaje para el equipo gubernamental.