Opinión

El debate sobre las reservas del Banco Central

El presidente dela República confunde al país cuando usa una referencia a una cifra de pérdida de reservas internacionales

Algunas personas salen a defender las recientes declaraciones del presidente de la República sobre las reservas internacionales, indicando que los montos citados corresponden a cambios en las reservas “propias” del Banco Central de Costa Rica (BCCR) y no a las totales que publica y utiliza el BCCR y argumentan que lo correcto es usar ese concepto de reservas Internacionales “propias”.

Opino lo contrario, pero creo que la discusión importante está en otro lugar. Por eso, mis comentarios sobre el concepto de reservas propias quedarán para otra ocasión.

El Presidente Chaves está en su derecho de criticar que se haya sostenido el tipo de cambio perdiendo reservas internacionales, en el tanto, como líder que debe ser, sus comentarios cumplan algún propósito válido como orientar una discusión provechosa que mejore el entendimiento de la población y ayude a formar buena política pública.

Sin embargo, considero que el presidente confunde al país cuando usa una referencia a una cifra de pérdida de reservas internacionales del Banco Central sin explicar que no se calcularon con base en las reportadas y utilizadas por el BCCR y no dice por qué usa otro concepto. Pero, lo más importante es que comete un serio error al exagerar la caída en las reservas internacionales sin explicar que utiliza otro concepto distinto al del ente técnico en la materia e insinúa que las reservas internacionales son bajas, porque innecesaria y peligrosamente asusta a la gente (y, por lo demás, lo hace en su propio periodo de gobierno). Por eso, hizo muy bien el BCCR en aclarar la situación y decir que tiene suficientes reservas internacionales para intervenir a pesar de que estas reservas internacionales totales bajaron en $1.300 millones en los últimos 18 meses, no en los $2.300 millones que mencionó el presidente calculados con otra metodología. Con eso el BCCR mantiene su credibilidad y son los que no explican, confunden a la población y los que lo defienden sin dominar la materia los que la pierden.

Dicho lo anterior y si bien no es para asustarse ni para dispararse en el pie, hubiera sido preferible no perder todos los $1.300 millones en reservas internacionales apostando que se iban a reponer con créditos externos del gobierno, que fue la estrategia seguida según lo explicó el presidente saliente del BCCR.

Eso se parece más bien a una especie de lotería cambiaria, porque por mantener un tipo de cambio más bajo puede haber dejado al país con una protección externa menor para enfrentar una crisis externa, como nos está pasando y porque puede ser que los créditos externos no lleguen o se usen para pagos al exterior del gobierno, en cuyo caso las reservas se repondrían solo temporalmente. Además, estaría concentrado el requerido ajuste al alza en el tipo de cambio en un periodo menor.

Si bien las reservas internacionales totales del BCCR rondan hoy en día un nivel relativamente aceptable y cumplen con los objetivos del convenio vigente con el Fondo Monetario Internacional, están cerca del mínimo recomendable según la propia definición del BCCR y creo que el Banco hace bien al considerar reponer pronto por lo menos una parte de las reservas perdidas para tener un mejor blindaje externo frente a la muy incierta y peligrosa situación mundial. Tiene opciones para hacerlo en forma más confiable que con los posibles créditos externos del gobierno y el presidente podría haberle recomendado cuidadosamente eso al Banco Central respetando su autonomía, en vez de salir a asustar y sin tener que tratar de justificar que no quedaba más que subir el tipo de cambio por culpa de gobierno anterior, materia que en todo caso corresponde al banco central.

El presidente de la República debe ser cuidadoso en que no se le perciba politizando o irrespetando la autonomía del Banco Central y las exclusivas atribuciones legales que el Banco tiene en materia de política monetaria y cambiaria.

Hay muchísimo ruido en el ambiente y no hay que exacerbarlo. Peor aún, no hay planteamientos serios sobre la estrategia que se va a seguir y qué políticas sociales y económicas integrales se van a usar para enfrentar la seria crisis externa y sus negativas repercusiones internas. Sabemos que los vacíos de poder se llenan, no se quedan vacíos, y hasta ahora los están llenando más que nada los que sólo ven su árbol y no el bosque.

Seguramente el presidente Chaves va a venir preocupado de sus reuniones en Davos, Suiza, porque habrá podido escuchar la gran preocupación mundial por los desequilibrios en los mercados mundiales no solo del petróleo y otras mercancías, sino peor, en alimentos, en los que hay serios riesgos de que se agrave la escasez y suban aún más los precios internacionales. Eso es lo que más importa hoy en día, no perder un tiempo valioso buscando culpables para lo pasado y asustando injustificadamente a la gente, que ya de por sí está lo suficientemente asustada sin saber qué se va a hacer y pidiendo imposibles, porque no se le explica lo que sí se puede y lo que no se puede y lo que conviene hacer. Eso es lo que se debería estar explicando, definiendo y ejecutando.

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