Opinión

La oferta universitaria pública y el futuro de Costa Rica

El TEC y la UNA han aumentado los cupos para carreras STEM, pero en la sede central de la UCR se han duplicado los cupos en ciencias sociales con difícil inserción laboral.

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La universidad cumple una serie de roles importantes para la persona y la sociedad. No conviene juzgarla desde perspectivas monolíticas. Es una etapa crucial en la formación académica y en la construcción de la identidad del estudiantado; por ello cumple una función formadora y transformadora. También igualadora; al menos esa es la aspiración. Debe contribuir a mejorar la sociedad a través del currículo académico, así como del fortalecimiento de la democracia, el estímulo de la reflexión, el debate de ideas, la investigación y la innovación, lo cual es particularmente ineludible para las universidades públicas. Afortunadamente, estas gozan de la mayor credibilidad y valoración positiva de su trabajo, según reportan año con año las encuestas del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR). Como elevador social solo es efectiva si es accesible a todos los segmentos de la población. No es nueva la discusión sobre la importancia de que las universidades públicas fortalezcan los programas de becas, cobren razonablemente a quienes sí tienen capacidad de pago y adecúen horarios para el segmento estudiantil que necesita trabajar al tiempo que estudia.








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