Por: .   30 abril, 2016
 ¿Por qué las universidades deben impulsar los spin-off académicos?
¿Por qué las universidades deben impulsar los spin-off académicos?

Las spin-off académicas son un tipo particular de empresas de base tecnológica que surgen en el seno de las comunidades universitarias, con el objetivo de explotar comercialmente sus invenciones, transfiriendo el conocimiento científico y tecnológico, de los laboratorios y las aulas al mercado.

Las universidades estadounidenses han sido pioneras en la promoción de una cultura de vinculación entre el mundo científico y el sector empresarial. Exitosas compañías tecnológicas como Cisco Systems, Yahoo, Google y Hewlett-Packard fueron concebidas en universidades estadounidenses, desde donde se ha vivido una verdadera expansión del emprendedurismo académico en los últimos 30 años.

Hoy, las spin-off académicas representan un fenómeno global. Gobiernos de todo el mundo están invirtiendo en sus instituciones de educación superior con el propósito de que se conviertan en motores del crecimiento económico y la transferencia de conocimiento hacia los sectores productivos, a través de la formación de empresas de raíz universitaria. En las últimas dos décadas, las economías emergentes han fomentado el surgimiento de spin-off académicas, a través políticas públicas y reformas legales.

 ¿Por qué las universidades deben impulsar los spin-off académicos?
¿Por qué las universidades deben impulsar los spin-off académicos?

Atrás quedó el paradigma dominante en la primera mitad del siglo XX, en el que la transmisión del conocimiento debía estar fuera del alcance de intereses comerciales. Hoy el “paradigma empresarial” constituye un nuevo patrón en el funcionamiento de las universidades, que debe compaginarse con el rol tradicional de la docencia y la investigación, extendiendo la misión universitaria hacia la solución de las demandas del mercado.

En Costa Rica, el estudio del emprendedurismo académico es incipiente. Las investigaciones realizadas en la materia identifican la constitución de las primeras versiones de spin-off académicas en la década de los años 80, siendo un fenómeno creciente apenas en los últimos años.

En el caso de la Universidad de Costa Rica (UCR), no es sino hasta 2011 que se lanzó la primera spin-off llamada Sercapex, conformada por profesionales en ciencias agrícolas.

Las trabas

Un estudio de Mauricio Monge (2011) sobre la creación de las spin-off académicas en el caso del Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR), señalaba como factores determinantes para su éxito los atributos de personalidad de los emprendedores académicos, los recursos propios y las capacidades de la universidad, la estructura universitaria y las políticas de comercialización, así como los factores ambientales que influyen en los emprendimientos académicos.

Esta misma investigación advertía que la legislación nacional y la regulación interna del Tecnológico no favorecían la creación de spin-off académicas.

En otra investigación de Mauricio Monge (2015), que amplía su objeto de estudio con la Universidad Nacional y la UCR, señalaba –tras encuestar a decenas de emprendedores académicos– que el país no cuenta con legislación que favorezca este tipo de emprendimientos, siendo la principal razón para que los emprendimientos surjan fuera de las universidades.

Una interpretación del marco normativo costarricense amparado en la Constitución Política, la Ley General de Administración Pública , la Ley de Promoción del Desarrollo Científico y Tecnológico , y la Ley Fortalecimiento de las Pequeñas y Medianas Empresas , abre un portillo jurídico para la participación de las universidad públicas en el capital social de las spin-off académicas, mediante en el financiamiento y apoyo a través recursos complementarios, servicios de apoyo y asesoramiento en gestión.

No obstante, este marco regulatorio no ampara ni promueve expresamente la constitución de las spin-off en las universidades públicas del país.

Las autoridades universitarias, el Gobierno y el sector empresarial deben dimensionar la importancia de este fenómeno para el desarrollo económico y el bienestar social del país, a través de un clima favorable, normativas universitarias y del sistema jurídico en general, que respondan de manera proactiva a las necesidades del mercado.

Para transitar exitosamente de una economía basada en la eficiencia a una economía sustentada en la innovación, el país requiere de universidades públicas que vayan más allá del estímulo a la investigación y la creación de conocimiento, dando el salto hacia un paradigma emprendedor.