18 octubre, 2018

No encuentro otra forma de explicar que seguimos avanzando por una ruta que nos lleva al empobrecimiento de los costarricenses, el sufrimiento de quienes perderán su empleo, la pérdida de inversiones que alimentarían nuestra prosperidad, a afectar la vida de miles de estudiantes que se retrasarán en tiempo y conocimientos. Todo ello por encima del impacto negativo en la salud y el bienestar de miles de personas, en los negocios y oportunidades que han perdido los empresarios, y demás repercusiones producto una manera huelga injustificable.

Esta vez no se puede acusar al Ejecutivo de negligencia, ni a la mayor parte de los diputados, aunque sí a algunos y algunas (normalmente no hago distinciones de género en mis escritos, pero esta vez quiero que quede claro a quiénes me refiero). Esta vez la responsabilidad recae sobre personas y grupos que lejos de pensar en las mayorías se decantan por su situación individual; doblemente condenable en aquellos casos en que se presiona para sostener situaciones abusivas para nuestras instituciones, leyes y finanzas.

Señalarlos y apartarlos

Ojalá me equivoque, pero cuando llegue el bicentenario de nuestra Independencia y en vez de celebrar sintamos tristeza por la pobreza creciente, el masivo desempleo joven, una economía estancada y la frustración por no poder alcanzar nuestro verdadero potencial, tendremos que recordar quiénes fueron los responsables de la debacle. No solo habrá que señalarnos, sino y apartarlos de nuestra dinámica sociopolítica. No duden de que serán ellos mismos los que con dedo acusador señalen en cualquier dirección —excepto a sí mismos— repartiendo culpas que solo a ellos les corresponden.

Este movimiento es político e ideológico. Solo quienes aspiran a crecer políticamente se benefician de una situación como ésta para lanzar sus respuestas populistas como solución a una crisis impulsada por su irresponsabilidad, egoísmo e intransigencia. Identifíquenlos, recuérdenlos y elimínenlos de cualquier lista de aspirantes a la conducción de nuestro país y sus instituciones.