Por: Carlos Cordero Pérez.   1 mayo
Las empresas deben definir una estrategia y un plan de acción para reactivarse, así como un plan de contingencia para prevenir cualquier eventualidad adicional que se presente. (Foto archivo GN)
Las empresas deben definir una estrategia y un plan de acción para reactivarse, así como un plan de contingencia para prevenir cualquier eventualidad adicional que se presente. (Foto archivo GN)

Ni la pandemia fue prevista por las grandes corporaciones ni por los gobiernos. O al menos, pocos escucharon las alertas de la Organización Mundial de la Salud en enero pasado, cuando el coronavirus era una epidemia en China y algunos países de Asia.

Por eso nadie estaba preparado para enfrentarla y cuando todos se fijaron ya había contagiado a millones de personas y “enfermado” a la economía global, de lo cual no escapó ninguna industria en Costa Rica tampoco.

De cara a lo que sigue, con el riesgo de que se genere otra oleada del COVID-19 y se refuercen las medidas de confinamiento, las empresas deben avanzar en la definición de una estrategia que garantice la continuidad de los negocios.

La estrategia también podría ser una herramienta para reposicionar a los negocios en la “nueva normalidad”, frente a sus clientes y rivales.

Para especialistas como Juan Salas, de la consultora ABC Soluciones Empresariales, las empresas deberán reconocer cuáles recursos tienen para reactivarse, más si realizaron ajustes de planillas durante marzo o abril.

En su mapa de ruta contemple todas las acciones que han sido anunciadas por el gobierno y diferentes entidades públicas, para actuar con rapidez e intentar tener acceso.

Consulte con su entidad bancaria cuáles opciones tiene a disposición, especialmente si tiene programas con recursos del Sistema de Banca para el Desarrollo. (Foto Jose Díaz/Agencia Ojo por Ojo/ Archivo GN)
Consulte con su entidad bancaria cuáles opciones tiene a disposición, especialmente si tiene programas con recursos del Sistema de Banca para el Desarrollo. (Foto Jose Díaz/Agencia Ojo por Ojo/ Archivo GN)
Pregunte

En el análisis que debe realizar de su empresa tome en cuenta las diferentes acciones generadas en apoyo al sector de mipymes.

En Costa Rica hay 133.000 empresas, de las cuales el 97% son micro, pequeñas y medianas empresas.

El MInisterio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) anunció esta semana que amplía hasta diciembre próximo la vigencia del registro de pyme a su cargo, con el fin de que tengan acceso a los beneficios asociados y a los programas de apoyo implementados durante la emergencia.

Entre los beneficios se incluyen el acceso a financiamiento del Fondo para mipymes (Fodemipyme), del Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) y del Programa para Pequeñas y Medianas Empresas (Propyme) para innovación y transferencia tecnológica.

Las mipymes registradas también tienen acceso a servicios de desarrollo empresarial del Instituto Nacional de Aprendizaje y de otras entidades, beneficios del programa de compras públicas, exoneración de pago de impuestos y del Impuesto al Valor Agregado en alquileres.

No deje pasar la oportunidad para aprovechar los programas de financiamiento que se anuncien.

Por ejemplo, a finales de marzo pasado el MEIC y Fodemipyme anunciaron que disponían de unos 10.000 millones para las empresas registradas, precisamente, para cubrir costos de planilla, gastos operativos, cuentas por pagar a proveedores e inventario.

En principio Fodemipyme se enfocó en las empresas que ya han sido clienes suyos, pero a mediados de abril anunció que ya no recibiría más solicitudes, pues la cantidad de empresas que acudieron superaba la disponibilidad de recursos del programa.

“En caso que se dé apertura de otro programa de apoyo se está comunicando por los medios oficiales”, informó Laura Salazar Vargas, de la dirección de Fodemipyme.

Tenga claro que cada entidad se enfocan en primer término en las mipymes que son sus clientes, por lo que debe consultar con el banco con el cual Usted ya trabaja cuál es la disponibilidad de recursos cuando tienen servicios de financiamiento a partir de recursos del SBD.

Aparte, la mayoría dispuso extensión de plazos para créditos y tarjetas de crédito empresariales, dando un plazo de gracia durante estos meses de emergencia sanitaria y para que se repongan los pagos al final del periodo establecido en cada caso.

En la agenda de apoyo también se encontraba el refinanciamiento de créditos con recursos del SBD para capital de trabajo y la canalización de ¢8.000 millones para rescate, recuperación y reactivación de actividades empresariales y productivas en riesgo, también vía programas del SBD.

Otra acción del SBD incluye ¢8.000 millones del Fondo de Avales y Garantías del Fondo Nacional para el Desarrollo (Fonade) para respaldos en créditos a mipymes y emisiones de títulos valores.

Kolau es una plataforma creada en el 2015 y dirigida a mipymes. (Foto archivo GN)
Kolau es una plataforma creada en el 2015 y dirigida a mipymes. (Foto archivo GN)
Comercialización

En su estrategia también debe contemplar los canales digitales, para lo cual puede optar por diversas plataformas disponibles a nivel comercial y por iniciativas privadas de apoyo a mipymes que surgieron en esta coyuntura.

Puede disponer de un canal adicional a través del proyecto Ciudad Pyme, un sitio web sin costo donde se registra, selecciona la opción de vendedor e incluye sus productos en el tablero. El servicio brinda orientación para aprovecharlo.

Las mipymes también pueden registrar sus productos en la plataforma Costa Rica Fashion Week, que inicialmente está orientado para diseñadores y se puso a disposición de todo tipo de emprendimientos durante la crisis. Cuenta con pasarela de pago.

Kolau (en alianza con Google), Compre Pyme y el Catálogo Correos de Costa Rica son otras opciones sin costo para ofrecer los productos en línea. En este último caso, las entregas se realizan por medio del servicio Pymexpress.

Si ya tiene su sitio web o elige cualquiera de las opciones existentes, puede registrarse en el servicio de Pymexpress también para utilizar este servicio de entregas de pedidos.

La emergencia reveló que la población y las empresas deben adoptar y mantener medidas básicas de higiene. (Foto Albert Marín / Archivo GN)
La emergencia reveló que la población y las empresas deben adoptar y mantener medidas básicas de higiene. (Foto Albert Marín / Archivo GN)
Volver a operar

La normalización de las operaciones dependerá de los resultados que obtenga al utilizar las diferentes iniciativas que han surgido.

Tome en cuenta que las necesidades superan las acciones y recursos disponibles, por lo que deberá mantener la tranquilidad y pensar en diferentes escenarios y planes de acción.

Poder estar preparado para brindar nuevamente los servicios depende también de la situación que tenía antes de la crisis (finanzas, planes de contingencia, digitalización) y de la efectividad de las acciones que implementó durante la crisis.

Otro factor clave es cómo se adapte a las nuevas condiciones, empezando por la apertura gradual de la economía y a los ajustes que se realicen según evolucione la situación.

La clave a futuro es cómo se adapte a las exigencias del mercado en su modelo de negocios: más digitalización, nuevos hábitos de clientes, nueva realidad de la cadena de abastecimiento, y nuevos requerimientos de salud e higiene, ambientales y sociales.

Hay nuevas oportunidades. Los consumidores están más preocupados por su salud e higiene, lo que da oportunidad en est tipo de áreas, en ejervicios y en alimentación, por ejemplo.

La normalización no implica que de la noche a la mañana debe dejar de ejecutar las acciones que adoptó durante la emergencia en la relación con los clientes o en la transformación digital de la operación.

Defina su estrategia
Recomendaciones para la reactivación:
Conozca qué tan preparada se encuentra la empresa y cuál es su capacidad instalada (personal, equipos, recursos financieros).
Identifique áreas de riesgo para la continuidad del negocio y cómo puede actuar de forma preventiva ante esos riesgos.
Incluya responsabilidades y acciones que deben asumir sus colaboradores y, si cuenta con una estructura organizacional desarrollada, las áreas operativas, incluyendo la de salud ocupacional.
Privilegie la salud de sus colaboradores, de sus clientes y de sus familias, lo que implica no dejar de aplicar las medidas de higiene sanitaria.
Identifique oportunidades de negocio que surgen en la crisis y después de la crisis.
Prepare un plan de reactivación y un plan de contingencia frente a nuevas situaciones que se presenten.
Fuente: MEIC, McKinsey y ABC Soluciones Empresariales