Historias

Empezó con su padre en Cervantes, Cartago, y ahora hereda la Empacadora Agrícola La Trinidad y el amor por la tierra a una nueva generación

15 de mayo es el Día del Agricultor en Costa Rica: sector es el mayor empleador en las zonas rurales y representa casi el 7 % del total del PIB.

Juan Morales se dedica al cultivo de tomate, chile dulce y chayote. Está en la agricultura desde joven y actualmente su finca y la Empacadora Agrícola La Trinidad, ubicadas en Cervantes de Cartago, las asumen sus dos hijas y su hijo, quiene aportan nuevos proyectos desde diferentes profesiones.

La finca de 80 hectáreas la inició con su padre (q.d.e.p.), del mismo nombre, que se dedicó al campo toda su vida. La familia es de Paraíso. Desde que tenía quince años, Juan iba a la feria del agricultor de Heredia, cuando todavía se realizaba frente al estadio Rosabal Cordero. Vendían, además, en el mercado de mayoreo en la Avenida 10, en San José. También produce ayote, vainica, elote, culantro y papa, aunque éste no es el fuerte.

Durante mucho tiempo la mayor parte de las cosechas la vendían a intermediarios, que luego vendían al doble y sin que eso guardara relación lógica con los costos ni un margen razonable. “El agricultor sale por dentro”, dice Juan. “Pero uno no puede tirar el penal y después ir a atajarlo”.

Hace 35 años, Juan y su hermano Saúl adquirieron una finca a media, en Cervantes. Ahí instalaron sus empacadoras, Saúl con la idea de exportar. Las plantas permiten realizar el lavado, la selección y el empaque de los productos.

En la finca y la empacadora La Trinidad, nombradas así porque la familia es muy católica, actualmente se contrata casi 100 personas. De acuerdo a la época y el volumen de producción, contrata más personas en forma temporal.

Las oportunidades, sin embargo, están dando vueltas alrededor de las personas y las empresas, por lo que solo hay que atraparlas.

En 2005 se empezó a vender directamente los productos a las cadenas de supermercados. Primero con la Corporación de Supermercados Unidos (CSU), a través de Hortifruti, y luego a Walmart, cuando esta firma compró los Más X Menos y los otros formatos de la cadena. Cuando Walmart trasladó, hace cinco años, el centro de acopio a El Llano en el Valle de Coi, en Cartago, se facilitó mucho más la entrega de los productos.

Las ventas a supermercados, incluyendo a la cadena de Automercado, crecieron y ahora constituye el 80% de los ingresos, junto con lo que colocan a través de Vegetales Fresquita. “Son clientes que reconocen el valor agregado”, afirma Juan.

La diferencia fue sustancial. Juan dice que las empresas son muy formales, realizan los pagos a sus proveedores en forma puntual y compran con un mejor precio (“lo negociado”). Claro está, son exigentes en cuanto a la trazabilidad de los productos, pero no los dejan solos para que generen los cambios en la forma de trabajar en las fincas y en las empacadoras.

Juan explica que, a través del programa Tierra Fértil de Walmart, han sido capacitados y asesorados para introducir buenas prácticas en los cultivos, las cosecha y el manejo de los productos para lograr que la producción sana, sostenible y estandarizada, de forma que se garantice la calidad.

Tierra Fértil es una iniciativa que también brinda financiamiento y acceso a tecnología, en este caso con una aplicación que brinda información de clima según la zona, indicadores de manejo de productos en tiendas, entregas y capacitaciones. En la actualidad, abarca a 259 agricultores y 5.540 familias.

Mariela Pacheco, subgerente de asuntos corporativos de Walmart, indicó que el 43% de los productores de Tierra Fértil tiene más de cinco años de trabajar con la compañía y destacó su contribución en el marco del Día del Agricultor este 15 de mayo: el 72% de la compra de papa, tomate, cebolla, limón, plátano, papaya, chile dulce y chayote, entre otros, a nivel local de Walmart es a proveedores de Tierra Fértil. En 2021 fueron casi $49 millones.

Lo mismo que otros sectores, sin embargo, la coyuntura económica de los últimos años también crea dificultades que, según la Cámara de Agricultura y Agroindustria, deben enfrentarse con al menos 15 medidas: financiamiento, mejora en los procesos de importación de materias primas, rebaja o congelamiento del impuesto a los combustibles, disminución de tarifas eléctricas y la promoción de la Agricultura 4.0 (basada en tecnologías avanzadas), entre otras.

La Cámara señaló que enfrentan problemas por la crisis global en logística, la disminución y el encarecimiento de fertilizantes, insumos y materias primas, el costo de la electricidad y los combustibles, financiamiento y la imposibilidad de inscribir nuevas moléculas de agroquímicos. El sector es el mayor empleador en las zonas rurales (31% de los ocupados), vende a 130 mercados y sus exportacones son el 37% del total. Además, representa casi el 7% del Producto Interno Bruto (PIB).

En medio de las circunstancias, con las ventas directas a supermercados, la Empacadora Agrícola La Trinidad resolvió la dependencia a los intermediarios, a quienes ahora vende si se genera un excedente. Y se mantiene la presencia en ferias del agricultor.

Isabel Rivera, esposa de Juan, sigue asistiendo a la feria de Heredia, que ahora se realiza en Mercedes Norte. Juan también se acerca a la feria. Es una tradición y, además, mantienen las relaciones con amistades y clientes creadas desde hace mucho tiempo.

En la agenda está la idea de exportar, tarea que ya habrían iniciado sus dos hijas y su hijo, quienes se incorporaron a la empresa en diferentes áreas.

Monserrat, quien es administradora de empresas, se hizo cargo de la empacadora y de las gestiones de compra y venta. Priscilla es tecnóloga de alimentos y está a cargo de los proyectos de certificación de calidad e inocuidad. Y Juan Carlos es veterinario, se incorporó a la finca en el cuidado de ganado y luego le tomó gusto al cultivo.

“Siempre quise que la finca pasara de mis padres a ellos. Este es el legado. Y, el amor por la tierra”, dice Juan.

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero es periodista especializado en temas tecnológicos. Escribe para El Financiero y es autor del blog "La Ley de Murphy".

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