Por: Carlos Cordero Pérez.   22 agosto
Jonathan Valembois fundó el coworking en Heredia, con espacios compartidos para trabajo individual. (Foto cortesía de Esencialmente Coworking Space)
Jonathan Valembois fundó el coworking en Heredia, con espacios compartidos para trabajo individual. (Foto cortesía de Esencialmente Coworking Space)

Jonathan Valembois tenía 20 años de trabajar en el sector financiero, pero siempre estaba con la espinita de tener un negocio propio y lo logró al fundar Esencialmente Coworking Space en Heredia.

“Me voy a lanzar, voy a aterrizar y voy a dejar de soñar”, se dijo el año pasado.

Se decidió al leer un artículo que hablaba sobre el mito de que los emprendedores en Estados Unidos eran jóvenes que dejaban sus estudios, como los casos de firmas del estilo de Apple y Facebook.

En realidad los fundadores de emprendimientos andaban en un promedio de 43 años, decía la publicación, precisamente la edad que él tenía en el 2018.

Jonathan había sido gerente financiero en Grupo Lafise, Grupo Financiero Improsa y en el Banco BCT. También había trabajado en HSBC y hasta ese momento laboraba en el centro de servicios de Citi.

En noviembre de 2018 definió lo que iba a hacer, renunció a Citi en abril anterior y en mayo completó todos los requisitos para formalizar la empresa ante el Ministerio de Hacienda, la Municipalidad y la Caja Costarricense del Seguro Social, entre otros.

El espacio también puede ser utilizado por estudiantes, profesionales, empresarios y emprendedores. (Foto cortesía Esencialmente Coworking Space)
El espacio también puede ser utilizado por estudiantes, profesionales, empresarios y emprendedores. (Foto cortesía Esencialmente Coworking Space)

Como le encanta ser anfitrión, inicialmente pensó en fundar un restaurante. Pero vio varias dificultades para este proyecto.

Luego le dio vueltas a la idea de una cafetería, una donde los clientes pudieran llegar a leer un libro, a trabajar con su laptop o a reunirse con sus clientes o proveedores.

Sobre la balanza puso los aspectos positivos y negativos de esta otra idea. Esto lo llevó a ver la oportunidad de crear un coworking, un espacio donde los emprendedores y los profesionales cuenten con los servicios para operar, reunirse y realizar capacitaciones.

El coworking había nacido de la mano de varios proyectos en Nueva York, San Francisco y Los Ángeles, en EE. UU, y en Alemania y es visto como un nuevo tipo de oficina del futuro donde se aplican las facilidades de la economía colaborativa, como con Uber o Airbnb.

A principios de agosto Jonathan abrió Esencialmente Coworking Space al costado sur del centro comercial Oxígeno, a una cuadra al oeste de la Pops y en los altos del restaurante Esencia Mercadito.

“Así los clientes pueden disfrutar de las dos opciones”, afirmó Jonathan.

En el coworking se hallan espacios compartidos para trabajar y espacios individuales, así como seis salas de reuniones y de capacitación con capacidad de cuatro a 24 personas.

Además se cuenta con teclados, pantallas, y standing pops para trabajar de pie.

También se birnda una el servicio de Internet, con enlace redundante (de fibra óptica y satelital) y capacidad simétrica (de 150 Mbps de velocidad para descarga y carga de datos).

En las salas de reuniones se cuenta con proyectores o video beam, pizarras acrílicas y las paredes y vidrios con disponibilidad para utilizarlas también como pizarra.

El parqueo tiene capacidad para 25 vehículos y también se ofrece bebidas frías y calientes sin costo.

Jonathan también destaca la iluminación basada en tecnología LED, que brinda una luz similar a la natural gracias a sus 20.000 parpadeos por segundo y no provoca el cansancio, dolor de cabeza ni estrés como en el caso de la luz fluorescente.

Las reservaciones se realizan en línea y los costos van de los $7 por cada dos horas en caso de espacios compartidos y de $10 por cada dos horas en espacios individuales, o de $28 y $45 por día respectivamente.

Se ofrece varios tipos de salas de reuniones con diferentes recursos como proyectores y paredes y vidrios que funcionan como
Se ofrece varios tipos de salas de reuniones con diferentes recursos como proyectores y paredes y vidrios que funcionan como "pizarra acrílica". (Foto cortesía Esencialmente Coworking Space)

Desde la apertura y durante el mes de agosto se organizó un open house, donde los interesados pueden asistir y trabajar en el coworking sin costo. A partir de setiembre próximo la primera visita es sin costo.

“El desafío no es tanto darse a conocer, sino que se comprenda qué es y cuáles son los beneficios del coworking”, afirma Jonathan.

Como economista y por su trayectoria en finanzas, él estima que para un profesional el costo de utilizar los servicios del coworking es una cuarta parte de los gastos de tener y mantener una oficina alquilada.

Para él si, además de la diferencia en costos, la gente se pregunta si realmente requiere una oficina advertirá la ventaja de acudir a un espacio colaborativo.

Lo mismo ocurre para quienes realizan teletrabajo y para emprendedores en especial.

Entre los profesionales que ya utilizan el coworking se encuentran un grupo de cuatro estudiantes de derecho, otro de dos arquitectos, una psicopedagoga y un empresario para reuniones con proveedores.

Quienes gusten pueden utilizar 'standing pops' los para trabajar de pie. (Foto cortesía de Esencialmente Coworking Space)
Quienes gusten pueden utilizar 'standing pops' los para trabajar de pie. (Foto cortesía de Esencialmente Coworking Space)

Jonathan considera que la ventaja que tiene haber iniciado su propia empresa a esta edad es la experiencia con que ya cuenta y su formación académica, la cual complementó con una maestría en administración de negocios.

“Ya sé cómo contratar, cómo hablar con proveedores, cómo atender a los clientes y cómo hablar con inversionistas”, recalca.

La inversión para establecer este primer espacio de coworking se obtuvo de sus ahorros, incluyendo fondos de pensión voluntaria, ahorros de las asociaciones solidaristas y las liquidaciones de sus trabajos que tenía en reserva también.

Otra ventaja es contar con el apoyo de una red de amistades y excompañeros de secundaria, de la universidad y de las empresas donde trabajó.

Su preparación académica y la experiencia en banca también influyen a la hora de desarrollar el negocio: cuenta con un plan estratégico a cinco años y con los planes financiero para determinar la rentabilidad, comercial para atraer clientes y operativo.

En este último se define desde cómo se brindará el servicio hasta con qué insumos se hará la limpieza.

“Estás creando una pyme: ¿por qué pensás como si fuera una transnacional?”, cuenta que lo cuestionó su esposa cuando lo vio con ese arsenal de planes.

“Soy una pyme”, responde él. “Pero uno puede pensar en grande”.

Jonathan estima que en un año logrará alcanzar un 80% de ocupación (la capacidad total es para 74 personas) y que ya tiene claro dónde hay más oportunidades para crear otros espacios de coworking, considerando que Escazú, Santa Ana y Lindora están saturados.

Para la expansión sí requerirá de aportes de capital.

“Hay muchas oportunidades en otros sitios”, asegura. “Lo importante es que este primer paso sea tan exitoso para poder convencer a otros inversionistas”.