Historias

Querían emprender, detectaron vacíos en servicios de cuido de familiares y crearon la app Serena Care

La startup Serena Care ingresó al programa de la aceleradora Newchip, de Texas, y se prepara para consolidar servicios en Costa Rica e ingresar a EE. UU.

Cada salto en un negocio conlleva retos, claridad sobre el potencial de mercado y poder apalancarse en entidades, mentores e inversionistas, como la startup costarricense Serena Care que se incorporó al programa de aceleración de Newchip y tiene en la mira consolidar el mercado local e ingresar a Estados Unidos.

Allan Álvarez y su esposa Simona Darjan vieron una oportunidad de negocios en el segmento de cuidado de menores y de mayores de edad. Ambos se conocieron en una firma transnacional trabajando en el área de finanzas. Ella se mantiene en este tipo de ocupaciones, pero Allan decidió emprender hace cuatro años para darse un descanso.

Dedicarse a negocios propios no le es extraño, pues Allan es socio de una empresa de servicios financieros y de un complejo deportivo para menores de edad.

Ambos se percataron que los padres y las madres del sitio dónde viven encargaban el cuido de los menores de edad o de familiares de edad avanzada a las personas contratadas para tareas domésticas. Más detenidamente, se dieron cuenta que el cuido consistía solo en el monitoreo.

Simona y Allan analizaron lo que ocurría. Por su conocimiento del mercado y las tecnologías, sabían que podían generar una solución, estudiaron la oferta y la demanda, realizaron proyecciones financieras, revisaron sus ahorros y con el apoyo de varias amistades desarrollaron la plataforma para sistemas iOS y Android entre abril y diciembre de 2019. El 2020 abriría nuevas oportunidades a las detectadas.

La app permite a los clientes solicitar una persona para el cuido de menores o mayores de edad en emergencias (con un plazo inmediato de dos horas para que llegue la persona), programadas con varios días de anticipación o recurrentes. Solamente se indica el requerimiento de cuido y seleccionan a la profesional. Las opciones son variadas.

Actualmente se cuenta con 150 profesionales, la mayoría especializados en educación y salud. Hay personas con formación en otros campos que reciben capacitación en estimulación temprana, educación y primeros auxilios. La selección incluye revisión de hoja de delincuencia, cartas de recomendaciones, títulos universitarios y entrevistas.

La app opera bajo el mismo modelo de otras plataformas de colaboración, como Uber: los profesionales son colaboradores (deben contar con pólizas y seguro social), se reporta el inicio y finalización del servicio y los clientes califican a la persona. También es posible solicitar monitoreo mediante cámaras. Algunas familias contratan personal de cuido para que les acompañen en sus viajes de vacaciones.

Los costos van desde los ¢4.000 a los ¢6.500 por hora, según el curriculum y preparación de la persona colaboradora ya que no es lo mismo alguien con conocimiento básico que una con alguna especialidad o idioma adicional. Allan dice que en un mes una colaboradora puede sumar hasta ¢600.000 por servicios, el doble del salario mínimo establecido por el Ministerio de Trabajo.

La pandemia abrió nuevas oportunidades, pues los padres y madres en trabajo remoto requerían alguien que les ayudara con los hijos e hijas, paa cuido y como tutores para los menores de edad que estaban en estudio virtual. Algunas compañías ya tenían el pago de servicios de cuido a familiares como parte de los planes de compensación de ejecutivos. En la pandemia, los extendieron a otros niveles, incluyendo a colaboradores.

Allan dice que actualmente se atiende unos 50 hogares por mes, la mayoría del Área Metropolitana. En los casos de solicitudes fuera del Valle Central, especialmente en zonas turísticas como Guanacaste, se brinda a través de empresas locales.

Las oportunidades son crecientes. En el mercado local hay agencias y grupos en redes sociales que ofrecen este tipo de servicios. Allan dice que, además de mejores precios, la ventaja con la app de Serena Care es que se puede ver el curriculum, las calificaciones y hasta un video de la colaboradora a elegir.

En el mercado internacional la demanda crece. Según un estudio de Care.com, el 98% de las firmas planea expandir sus inversiones y beneficios laborales de cuido, pues las personas colaboradoras deben enfrentar elecciones de trabajo y familia.

En la última década, el costo en productividad, debido a situaciones que ameritan servicios de cuido de niños y ancianos, se estima en más de $82.200 millones anuales por ausentismo, cambios de jornadas de de tiempo completo a tiempo parcial, y reemplazo de empleados. Hay, además, un costo psicológico difícil de cuantificar, pues el 73% de los encuestados se sienten afectados por no poder cuidar debidamente a sus familiares.

El balance entre trabajo y vida privada y familiar es uno de los motivos del fenómeno denominado “La gran renuncia”, por la cual cuatro millones de personas dejaron sus empleos en abril de 2021.

Adicionalmente, el gobierno de EE. UU. aprobó en abril de 2021 un plan de $1.800 millones para expandir el acceso a la educación, reducir el costo del cuidado infantil y el apoyo a mujeres trabajadoras, abarcando subsidios expandidos bajo la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Costo.

En ese contexto la oportunidad de mercado no es menor y la búsqueda de soluciones se aceleraron. En agosto pasado Allan recibió un mensaje a través de Linkedin de la aceleradora Newchip, la cual tiene sede en Austin, Texas, y ha ayudado a más de 1.000 fundadores de startups en 35 países a recaudar más de $300 millones de capital.

En Newchip le dijeron a Allan y a Simona que valoraron las posibilidades de escalamiento e internacionalización de la app y les plantearon que aplicaran a su programa. La aceleradora tiene un estricto proceso de selección (en el cual también valoran la tecnología, el equipo de trabajo y cómo la solución resuelve un problema en la sociedad) con el fin de presentar fuertes opciones a inversionistas en EE. UU.

A mediados de octubre, Simona y Allan iniciaron el programa de entrenamiento, que implica prepararse para presentaciones rápidas o pitch (deben decir en cinco minutos quién es, qué hace, cuáles son los flujos financieros, hacia dónde va y qué inversión requieren) ante posibles inversionistas de capital de riesgo.

En Costa Rica, ni Allan ni Simona tenían relación con ninguna incubadora, pero a ambos les impresiona el nivel de los coaches asignados, que son ejecutivos o ex ejecutivos de grandes firmas estadounidenses como Google y Facebook. Además, tienen acceso a herramientas de alta calidad provistas por compañías aliadas a Newchip, algunas especializadas en captación de capital y un espacio en reuniones programadas con los diferentes inversionistas.

“Las empresas de tecnología como Serena Care pueden escalar rápidamente con la financiación y la orientación adecuadas”, sostiene Armando Vera, vicepresidente de producto de Newchip.

El producto final esperado de este proceso es obtener recursos para financiar y escalar a nivel internacional y sin perder de vista el mercado nacional.

Localmente Serena Care está por lanzar una segunda fase de su servicio donde incluirán compañías proveedoras de servicios con trayectoria, experiencia y posicionamiento para consolidar los servicios fuera del Valle Central, particularmente en zonas turísticas.

El modelo es similar a las apps de delivery, donde el cliente elige entre diferentes opciones de empresas. Allan dice que ya están en la prueba con 12 agencias y que en enero próximo se hará el lanzamiento.

Para EE. UU. Serena Care se enfocará inicialmente en los estados de alta concentración de población hispana. “Probablemente en junio tendremos el plan y empezaremos a finales de 2022″, dijo Allan.

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero es periodista especializado en temas tecnológicos. Escribe para El Financiero y es autor del blog "La Ley de Murphy".