En su tienda Grand Central, en Nueva York, Apple inició la conmemoración de su 50 aniversario el pasado 13 de marzo con un show de Alicia Keys, la artista ganadora de 17 premios Grammy y nominada más de 30 veces desde 2001.
La presentación no fue casual. Keys es una de las primeras artistas en lanzar su catálogo en audio espacial en Apple Music y en 2024 el Alicia Keys: Rehearsal Room fue una de las primeras experiencias inmersivas para el Apple Vision Pro, el visor de realidad virtual.
La firma realizó eventos similares con artistas populares en China, Corea del Sur y Tailandia para resaltar la creatividad y mostrar lo que se puede hacer con sus productos, en particular con el iPhone 17.
“Hace 50 años, en un pequeño garaje, nació una gran idea”, dijo Tim Cook, CEO de Apple, en una carta publicada ese día. “Apple se fundó sobre la simple idea de que la tecnología debía ser personal y esa creencia —radical en aquel entonces— lo cambió todo. En cada avance, una idea nos ha guiado: que el mundo avanza gracias a quienes piensan diferente”.
Si nos atenemos al relato, desde una cochera del Silicon Valley, California, surgió la que es hoy la segunda compañía global más valiosa, superada por Nvidia. Su evolución continúa.
“Apple transita una transformación en la que el diferencial ya no reside en el hardware, sino en su integración con funcionalidades”, señaló Bloomberg.


Años radicales
El lanzamiento de los icónicos productos de Apple, la Mac y el iPhone, es resultado de una ruta de innovación —con altos y bajos— frente al establishment tecnológico.
Steve Wozniak y Steve Jobs se conocieron a principios de los años 70, cuando en Silicon Valley abundaban los soñadores que querían transformar la industria, dominada por firmas como IBM y Hewlett Packard. De hecho, HP no se interesó por la computadora que diseñaba Woz.
A partir de la presentación de la Apple I en un club de computación, los pedidos llegaron cuando aún los fundadores de Apple Computer Co. armaban los equipos a mano. En ese 1976 se presentaron en Filadelfia en una feria de microinformática, como se decía entonces, con el prototipo de la Apple II.
Predominaba la idea de que los usuarios armaran sus equipos, pero una pequeña empresa proponía ofrecerlos ensamblados. Jobs se fijó en esa idea. También seguía pensando en la interfaz gráfica y el ratón para manejarla que vio en Xerox.
Al año siguiente la incipiente Apple adoptó el logotipo de la manzana coloreada, dos años después presentó la Apple II+ de 48 KB (ampliable a 64 KB) y en lenguaje de programación Basic. Era un equipo pensado para expertos y consumidores al mismo tiempo. Tras los tropiezos con la Apple III, se diseñó Lisa. Tendría un monitor, un mouse y la interfaz gráfica.
La primera computadora personal de IBM oscureció las perspectivas de una Apple que acababa de salir a bolsa, sufría atrasos con Lisa, estaba en medio de un litigio con otra firma llamada Apple Corps (dedicada a la música) y realizaba cambios de dirección. Jobs mismo fue relegado al proyecto de la Macintosh.
Y este fue el primer producto comercial icónico de Apple, presentado en enero de 1984 y precedida por un famoso anuncio en el Super Bowl. El éxito no libró a la compañía de las tensiones.
Jobs salió al año siguiente, marcado por su agresivo estilo, y se enfocó en la firma de computadoras NeXt, que luego vendió a la misma Apple, y en la de animación digital, Pixar, una subsidiaria de Lucasfilm que luego la vendió a Disney. Con Disney realizó el filme Toy Story, el mayor éxito de taquilla de 1995 y ganador de un premio Oscar.
Ahí, según el biógrafo Walter Isaacson, Jobs combinó creatividad artística y afición tecnológica. La mezcla funcionó cuando regresó a Apple.








Regreso, empujón y legado
Apple navegó con más pena que gloria mientras ocurrían los mayores cambios de la industria: las computadoras personales, las interfaces gráficas, los celulares, Internet, la plataforma en línea de música Napster y las puntocom.
La economía empezó a girar alrededor de todo eso. Hasta el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, advirtió el incremento de la productividad.
Jobs volvió a Apple en 1997 y adoptó medidas inmediatas. La señal de cambio fueron las Mac de carcasa transparente de colores y enfocadas en Internet. Su lanzamiento se complementó con la campaña Think Different.
En camino venían el reproductor de audio digital iPod (2001) y la iTunes Store (2003), que determinaron la entrada de la firma en el terreno de los dispositivos personales móviles y los servicios.
El golpe de efecto fue en 2004, cuando lanzó el iPod Red en alianza con el grupo irlandés U2, en una campaña para obtener recursos y sensibilizar sobre el sida en África. El terreno estaba preparado.
Apple se encaminó a su mayor hit, el iPhone. El primero operaba en las tecnologías móviles de segunda generación GSM y Edge (para datos). Se presentó en la conferencia Macworld realizada en el Moscone Center en San Francisco, California, en enero de 2007.
“Hoy vamos a mostrar tres productos revolucionarios”, dijo Jobs al auditorio. “El primero es un iPod de pantalla panorámica con control táctil. El segundo es un teléfono móvil revolucionario. Y el tercero es un aparato de comunicaciones por Internet de última tecnología. No se trata de tres dispositivos independientes. Son un único aparato y lo vamos a llamar iPhone”.
El nuevo dispositivo desplazó a tres dispositivos con pantalla táctil que ganaban mercado: el BlackBerry, la agenda electrónica Palm y el teléfono inteligente taiwanés HTC.
El iPhone, reseñó entonces la revista Time, no inventó “muchas de las características”, las hizo más fáciles de usar. Es el producto estrella. El dominio del mercado por Apple se mide hoy por la cuota de mercado en la industria (20%).
Además de la tableta iPad (introducida en 2010 como un complemento para la movilidad) y las tiendas de apps y de música, Apple introdujo una amplia variedad de servicios, como el Apple TV (presentada en 2007) y sus propios chips (2010) para ofrecer mayor potencia a sus productos. En 2011 falleció Jobs.
Durante los siguientes años, la compañía consolidó las líneas de negocios. “Nuestra base instalada de dispositivos activos también alcanzó un nuevo máximo histórico”, afirmó Kevan Parekh, director financiero de Apple, en el informe financiero anual de septiembre pasado.
Ahí se destacan los ingresos por la venta de los iPhone y de servicios, que abarcan App Store, Apple Music, la billetera digital Apple Pay, iCloud para almacenamiento y Apple TV.
Aunque lleva más de una década sin otra New New Thing, Apple mantiene su narrativa. “Las personas lo suficientemente locas como para creer que pueden cambiar el mundo son las que lo hacen. ¡Brindemos por los locos! Los inadaptados. Los rebeldes. Los alborotadores. Las clavijas redondas en los agujeros cuadrados. Los que ven las cosas diferente”, terminó Cook su mensaje del aniversario.
Repite el mensaje de Steve Jobs en la campaña de Think Different, cuando aún se consideraba heredero de la contracultura y quería cambiar el mundo.
