Tecnología

¿Cuáles son las diferencias de la fábrica de Intel en la actualidad con respecto a la de 2014?

Hay múltiples diferencias entre la planta que cerró en 2014 y la que opera actualmente, lo que se mantiene es la ventana de oportunidad que la operación abre para Costa Rica

El contexto del reinicio de la operación de ensamble y prueba de Intel Costa Rica, anunciado este 30 de setiembre oficialmente, es diferente al de antaño. Lo es también el equipo gerencial a cargo: totalmente costarricense. No son las únicas diferencias.

A nivel local se tiene claro qué está impulsando la demanda de chips, se tiene la infraestructura, la experiencia y la conciencia de que se debe estar preparados, como compañía local y como país, para competir ante la posibilidad de incrementar la operación.

En la planta inician 1.000 personas, a las que se sumarán otras con las 100 vacantes existentes en este momento.

“En términos generales el proceso de ensamble y prueba son dos partes fundamentales del proceso productivo”, explicó Max Ramírez, gerente de la fábrica de ensamble y prueba de Intel. “El de prueba se inició en abril de 2020. La prueba es ejercitar la unidad bajo las condiciones en que esperamos que responda cuando está ensamblado. El proceso de ensamble es poner todas las partes físicas y mecánicas juntas. Principalmente hay dos: el silicio, donde se colocan los transistores; y la parte del sustrato, donde se coloca el silicio para darle acceso a todos los puntos de conexión”.

¿Para cuándo se espera que se tenga el nivel máximo de operación?

Hoy tenemos la certificación y la capacidad básica para incorporarnos al proceso de producción como fábrica completa. Durante todo el 2022 vamos a seguir incrementando la capacidad para lograr un balance entre lo que teníamos antes, que era solo prueba de lo que se traía de Asia, e incrementar la capacidad, hasta que podamos hacerlo todo localmente. El proceso de máxima capacidad es un objetivo a perseguir hasta que logremos el máximo uso del espacio en Costa Rica. Eso probablemente sea a lo largo del 2023.

¿Hoy en cuál nivel están?

En ensamble estamos si acaso en el 10% del potencial. En prueba estamos más adelantados, porque teníamos año y medio, y hacemos expansiones como parte de los $600 millones de inversión que se anunciaron y que incluyen ambas operaciones.

¿Se espera, en algún momento, llegar a superar los niveles de operación y exportación que se tuvo antes del 2014?

Es difícil medirlo. En el 2014 teníamos un portafolio de productos definido bajo las circunstancias de aquel momento. Hoy nos están dando un portafolio de productos de alto valor para la corporación. No se puede comparar. Estamos enfocados en levantar la capacidad.

En la operación de 1998 a 2014 había pocos proveedores locales. ¿Hay cambios ahora?

Intentamos cambiar eso. Estamos muy conectados con la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde), la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) y el gobierno. Ya reestablecimos las conexiones anteriores en gran medida con suplidores locales.

Queremos incentivar proveedores que nos traigan pequeñas cosas primero y luego se vayan sofisticando. A largo plazo hay un beneficio enorme a todo el que ya se genera en empleo, transporte, comida, consumo eléctrico, empaque.

¿Hoy se tiene más posibilidades de proveedores locales?

Hoy tenemos un sector en zonas francas que lidera las exportaciones, como es el de manufactura de ciencias de la vida, que ha creado un ecosistema interesante. El país es distinto. Vemos un parque industrial enorme con encadenamientos interesantes. Eso nos da nos da posibilidades mayores.

Hace 25 años no se tenía la experiencia que hoy se tiene para asumir esta operación. La tecnología para la operación de ensamble y prueba, también cambió. Y el tipo de procesador, siempre para servidores, también cambió. ¿Qué es lo diferente?

En el contexto global hay restricción en el suministro de semiconductores. Es impresionante la cantidad de vehículos —que son más inteligentes y ocupan más computadoras— que están parqueados en las afueras de las plantas de Ford, Chevrolet y de muchas otras, porque no tienen semiconductores que le permitan darle el punto final para que salga al mercado. El ecosistema de hoy es de expansión.

La corporación tiene que expandirse. Aquí entra el talento costarricense como un activo importante para Intel, con un equipo de liderazgo que conoce, que está muy integrado, que suma valor y tiene capacidad de adaptación. Hemos venido cumpliendo con lo que la corporación ha pedido y en el tiempo en que lo solicitó. Como país debemos ver la oportunidad global y también internamente.

Hay otra diferencia. Intel Costa Rica no es solo ensamble y prueba. Tenemos un pilar en investigación y desarrollo, así como en servicios globales que nos complementan y nos convierten en un sitio de mucho valor. Eso nos hace robustos.

Fue bastante sencillo incorporar esta operación muy rápido. Teníamos talento e infraestructura. El talento adicional lo conseguimos, porque mucha gente que estuvo en Intel regresó junto a nuevo talento. En ensamble sí se había parado, pero tenemos experiencia y se logró atraer talento que tenía conocimiento. Tenemos una oportunidad de oro como país.

¿La tecnología que se usa es más robotizada?

Hay un cambio fundamental si se compara con hace ocho años. Los procesos de pruebas se han modularizado muchísimo más. En lugar de probadores individuales tenemos probadores modulares con un output mucho más alto, con una capacidad de procesamiento más rápida, con más robótica interna, con una abundancia de información (exponencialmente más grande que la que se manejaba hace seis o cinco años).

La tecnología de producción es distinta. No le miento: hay algunos equipos que todavía prevalecen porque son muy buenos, muy estables y son una ventaja competitiva de costo. Pero sí tenemos el proceso renovado en gran medida, muy conectado, muy cerca de donde las tendencias de Industria 4.0, con mayor automatización y menor uso del talento humano en tareas triviales y más en actividades de mayor valor. Un ejemplo es la la introducción del movimiento de material en proceso a través de robots, que estamos a punto de introducir, donde Costa Rica es el piloto de esa tecnología para las fábricas de ensamble y prueba de Intel.

Y el microprocesador cambió también.

Los microprocesadores de Intel se reinventan digamos cada dos años, con muchísima tecnología adicional incorporada, más capacidad gráfica, más habilidad de manejar memoria, más rápidos, más cerebros, mayor eficiencia en el uso de consumo de potencia. Es una dinámica impulsada por los expertos de Intel porque la competencia es muy agresiva. Es una velocidad estrepitosa. Lo vemos en nuestras casas, empezando con el teléfono y terminando con cualquier aparato robótico. Hay que estar muy enfocado para mantenerse en el negocio.

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero es periodista especializado en temas tecnológicos. Escribe para El Financiero y es autor del blog "La Ley de Murphy".