Por: Carlos Cordero Pérez.   8 febrero
Maureen Serrano aplica medidas de ahorro y las recomendaciones sugeridas por la app, así como registra los resultados. (Foto Alonso Tenorio)
Maureen Serrano aplica medidas de ahorro y las recomendaciones sugeridas por la app, así como registra los resultados. (Foto Alonso Tenorio)

Maureen Serrano descargó la app Hogar Azul y empezó a adoptar medidas y a aplicar en su casa las recomendaciones de uso de servicios y de prácticas ambientales.

La aplicación es gratuita y más bien le ayuda a ahorrar casi ¢70.000 por mes, al reducir los gastos de electricidad, agua y gasolina.

También obtiene Ecolones por los que recibe descuentos en compras de productos.

Como se inscribió voluntariamente en el programa Bandera Azul Ecológica obtiene estrellas y en el año anterior le entregaron una bandera en la categoría Hogares Sostenibles.

No solo está orgullosa por ese reconocimiento. También ha visto cómo su familia empieza a adoptar mejores prácticas de ahorro y ambientales.

Ella es de San Diego de Tres Ríos y trabaja en el área de relacionamiento con los clientes o CRM de Coopesevidores.

Para ir al trabajo viajaba en motocicleta con su esposo. Pero durante un año él salió del país por motivos laborales.

Maureen pensó en viajar en bus, pero terminó utilizando los servicios de transporte de Uber y en piratas.

Entonces optó por hacerlo en el automóvil.

En el año 2017 ella empezó a formar parte de un programa impulsado en la Cooperativa para inculcar una cultura ambiental e implementar buenas prácticas de ahorro.

Se inscribieron también otros compañeros suyos.

Hogar Azul es un aplicación web, a la cual se tiene acceso por medio del browser o navegador de Internet del móvil. (Foto Alonso Tenorio)
Hogar Azul es un aplicación web, a la cual se tiene acceso por medio del browser o navegador de Internet del móvil. (Foto Alonso Tenorio)
Aplicación

Al integrarse a esta iniciativa empezaron a llevar los gastos de servicios y combustible. Luego presentaban un reporte en un presentador de filminas o Power Point.

En cada caso se indicaba un promedio de gastos.

No era un calculo exacto, no se podía ver el resultado y menos cómo mejorar el indicador para el siguiente mes.

Al año siguiente, en el 2018, Coopeservidores y la empresa Susty desarrollaron y lanzaron una aplicación web llamada Hogar Azul.

Susty es una empresa de software empresarial especializado en la gestión de la sostenibilidad.

La app se utiliza a través del navegador de Internet del móvil y permite que el usuario vaya registrando el consumo, obtenga resultados, vea inconsistencias y tome acciones.

Control total
Con la aplicación web Hogar Azul se registra:
-Consumo de agua.
-Consumo de electricidad.
-Servicio de aguas residuales: alcantarillado, tanque séptico, planta de tratamiento, biogestor o si aguas negras se vierten en río*.
-Consumo de combustible: gas, gasolina o diesel.
-Residuos: desechos orgánicos, latas, tetrapak, papel, cartón, vidrio y plásticos.
-Acciones implementadas para ahorro de consumo.
Nota: Se averigua con la municipalidad.
Fuente: Maureen Serrano

Para el registro de los consumos se puede incorporar la fotografía de los recibos y agregar diferentes tipos de datos (fecha de lectura, número de personas en la vivienda, pago).

La aplicación genera un gráfico para que el usuario pueda visualizar más fácilmente su situación y su avance.

Actualmente hay más de 1.200 usuarios de la aplicación, de los cuales 104 participan voluntariamente en el programa de Bandera Azul.

“Buscamos generar conciencia, medir el consumo y ver cómo están las prácticas domésticas y el impacto económico”, explicó Carolina Lizano, gerente de relaciones corporativas de Coopeservidores.

Lizano destacó que la aplicación es una herramienta amigable con el usuario y ágil. La pueden usar asociados y no asociados a la cooperativa.

Cuando hay recibos con montos que no corresponden a las tendencias normales, especialmente si son saltos muy abruptos, se obtiene una alerta.

A Maureen le ocurrió con el consumo de agua. Llamó a la compañía y le hicieron una visita.

Los funcionarios detectaron que había una fuga.

Incluso realizaron un recálculo y le hicieron el reconocimiento del gasto de más en los siguientes recibos de agua, por lo que le cobraron menos dinero.

La participación en el programa de Bandera Azul es voluntaria. (Foto Alonso Tenorio)
La participación en el programa de Bandera Azul es voluntaria. (Foto Alonso Tenorio)
Huella ambiental

Otra funcionalidad de la aplicación es el consumo responsable, con lo que se puede identificar la huella ambiental que genera el hogar.

El usuario registra los productos que compra para limpieza e higiene: jabones, shampoo, cloro y desodorantes, entre otros.

La aplicación genera entonces una serie de recomendaciones de tipo de productos y marcas, que al utilizarlos produce diversos tipos de beneficios.

Por ejemplo, cambió el jabón de pasta para lavar platos por uno líquido y descubrió que éste dura más tiempo, hasta tres meses.

¢70.000 de ahorros por mes, al reducir los gastos de electricidad, agua y gasolina

El cloro lo cambió por un sustituto hecho de bicarbonato y descubrió que este último hace una mayor limpieza. “Hasta puedo lavar los vegetales que compro en la feria”, aseguró.

Con el shampoo ahora se fija que no tenga hidrocarburos ni sales y opta por aquellos con envases que se puedan reciclar.

Dejó de usar desodorantes spray y los jabones de baño que usa son biodegradables.

En la app se registran esos productos, así como los combustibles fósiles que se usan: gas, gasolina o diesel.

Maureen se había dado cuenta que gastaba unos ¢20.000. Después que cambió su cocina electrica por una de gas apenas paga ¢7.000.

Al adquirir el cilindro gastó ¢23.000, pero cuando se agota el gas solo hay que pagar ¢11.000 por la reposición, por se consume el equivalente a ¢2.200 mensuales.

Otras medidas adicionales que adoptó fue cambiar los bombillos amarillos por luces LED, desconectar electrodomésticos (microondas, equipos de audio y televisión, coffee maker) y aplicar el botón para disminuir energía del refrigerador.

Al registrar el consumo de gasolina fue posible detectar situaciones de mejora, aplicar correcciones y obtener ahorros significativos. (Foto Alonso Tenorio)
Al registrar el consumo de gasolina fue posible detectar situaciones de mejora, aplicar correcciones y obtener ahorros significativos. (Foto Alonso Tenorio)
Menos gasolina

En el caso de la gasolina, normalmente llenaba el tanque del automóvil los sábados. Gastaba entre ¢26.000 y ¢28.000.

Hizo números: cantidad de litros, monto pagado, cantidad de kilómetros. Algo pasaba. No estaba obteniendo el mejor rendimiento. Estaba consumiendo 0,33 litros por kilómetro.

Cambió de estación de servicio y ahora paga ¢20.000. Como llena cada domingo, la última vez todavía tenía una reserva y solamente pagó ¢15.000.

El rendimiento aumentó, pues actualmente consume 0,25 litros por kilómetro.

El rendimiento del combusible bajó de 0,33 a 0,25 litros por kilómetro.

La aplicación también facilita registrar, para que no quede en la memoria, los residuos y qué se hace con ellos.

Antes tenía que sacar la basura dos veces a la semana y se revolvían todos. Tenía que usar bolsas jardineras.

Había que dedicarle hasta 45 minutos en preparar y sacar la bolsa, así como limpiar el basurero.

Ahora hay desechos que se separan, se almacenan en pequeños contenedores y luego se llevan a reciclaje en algún momento del mes o al trabajo, donde hay contenedores para materiales reciclables.

La app cuenta con una lista de centros de acopio y ubica los más cercanos. Ahí los pesan y la aplicación reconoce un equivalente a Ecolones.

Las enormes bolsas jardineras fueron reemplazadas por bolsas más pequeñas, más delgadas y de menor costo para los desechos orgánicos.

Maureen saca cuentas que en total logra ahorros de casi ¢70.000 por mes, obtiene Ecolones para descuentos de productos y, lo más importante, colabora con el ambiente.

Hay otro efecto inesperado: como ella le paga el recibo de luz eléctrica a la mamá, empezó a inculcar prácticas de ahorro eléctrico.

En la casa de la mamá el consumo eléctrico bajó de ¢35.000 a ¢19.000 por mes. Lo mismo pasó con el agua (bajó la mitad desde ¢24.000).

“Genera efecto en cadena”, destaca con orgullo Maureen Serrano.