Por: Krisia Chacón Jiménez.   28 abril
Go Pass es un emprendimiento costarricense que se dedica a la construcción de lectores que se pueden instalar en el transporte público para aceptar el pago con tarjetas. Foto: José Cordero.
Go Pass es un emprendimiento costarricense que se dedica a la construcción de lectores que se pueden instalar en el transporte público para aceptar el pago con tarjetas. Foto: José Cordero.

El Gobierno sostiene que el pago electrónico en el transporte público sería una realidad en febrero 2021 en trenes y en setiembre de ese mismo año para autobuses. Un cambio por el que los usuarios llevan más de una década de espera.

El plan implica la coordinación del Banco Central de Costa Rica (BCCR), Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) y la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep).

El primer paso de este proyecto, el cual lleva más de 10 años en espera, se dio con la aprobación del diseño y la hoja de ruta para la ejecución de sus primeras fases.

El BCCR es la institución que está a cargo de la construcción y operación del sistema central de recaudo, como un servicio que será integrado a la plataforma del Sistema Nacional de Pagos Electrónicos (Sinpe).

Aunque el pago con tarjeta se convierta en realidad, las compañías de transporte seguirán aceptando el efectivo hasta que las autoridades determinen que ya no sea necesario.

La agenda del proyecto comienza con el servicio de trenes, seguido de rutas urbanas en San José y sus alrededores, hasta cubrir la Gran Área Metropolitana, para luego extenderse al resto del país.

Los tiempos de implementación son:

· Febrero 2021: lanzamiento de piloto en el tren, con 20 cobradores que aceptarán pagos con tarjetas de débito, crédito y prepago.

· Julio 2021: puesta en marcha del sistema en todos los vagones del tren, con cobradores que aceptarán pagos con tarjetas de débito, crédito y prepagos.

· Septiembre 2021: inicio de la implementación progresiva en los autobuses de las empresas operadoras que suscriban nuevos contratos de concesión.

“El objetivo es lanzar la primera versión del sistema de pago electrónico para el transporte público en el primer trimestre de 2021, y lo haremos en el servicio del tren, justamente en las nuevas unidades que llegarán a finales de este año”, comentó la presidenta ejecutiva de Incofer, Elizabeth Briceño, refiriéndose a los trenes que se construyen en China.

En el transporte público se realizan una tercera parte de las transacciones de pago en el país: más de 550 millones de operaciones al año, según datos del BCCR.

Funcionamiento del sistema

El proyecto de pago electrónico consiste en la implementación de un sistema central de recaudo que será el que reciba la información de las transacciones de pago efectuadas en los servicios de transporte, realice el cálculo de tarifas, procese los pagos y distribuya los ingresos.

El modo de pago para los pasajeros será a través de tarjetas de débito, crédito y prepago, emitidas por las entidades financieras nacionales e internacionales.

Este sistema no dependerá de proveedores específicos, es decir, que las personas no tendrán que tener diferentes tipos de tarjetas para utilizar los medios de transporte, sino que con la suya habitual será suficiente.

La independencia tecnológica también permite lograr menores costos al fomentar la competencia entre múltiples proveedores que ofrezcan sus servicio a las diferentes compañías de transporte público.

Los usuarios podrán pagar al acercar su tarjeta al lector con la tecnología llamada contactless, así como teléfonos móviles con una aplicación que genera códigos QR.

Proyecto con años de esperar luz verde

Si hay algo que colecciona el país en el tema de la creación de un plan de cobro electrónico en transporte público son fracasos y atrasos.

Desde hace más de 10 años se han realizado intentos por echar a andar este proyecto.

Uno de los acercamientos “más recientes” sucedio el 23 de enero del 2014 cuando se habló de un convenio para hacer realidad el pago electrónico.

En su momento, se aseguró que el documento pretendía favorecer la seguridad en los autobuses, a los usuarios, a los empresarios y a las entidades de regulación. Además, servirá para crear un banco de datos (cuántas personas viajan, horarios y rutas).

Y es que tan complejo le ha resultado dar el salto al país en este tema que hasta le ha valido a jerarcas de la cartera de transportes su puesto.

Tal fue el caso de Sebastián Urbina, quien fungió como viceministro de transportes hasta el 23 de junio del 2016, y donde las tensiones con los grupos de autobuseros desencadenaron en la decisión de cambiar el interlocutor del Gobierno.

La apuesta de Urbina era tener el proyecto andando en el 2018, hecho que no sucedió.

Lo que ocurrió ese año fue la firma de un Convenio de Industria entre Reguladores y Operadores del Transporte Publico, para establecer los objetivos y principios rectores para el diseño e implementación de la infraestructura de pagos.

En ese momento las autoridades manejaban el 2019 como fecha de inicio del proyecto, hecho que tampoco sucedió.

El pago electrónico es una realidad en múltiples países desde hace bastantes años atrás. La seguridad para los choferes, la higiene, control en el recaudo y rapidez en el proceso de abordaje, son parte de los beneficios que ofrece el sistema.

Beneficios del pago electrónico en transporte público
1. Acceso ágil y más rápido al servicio de transporte público.
2. Ahorros significativos por parte de los operadores en el manejo del dinero en efectivo.
3. Mejores condiciones de seguridad sin dinero en efectivo a bordo.
4. Mejores condiciones de salubridad para los usuarios y conductores.
5. Integración tarifaria y ahorros en viajes que incluyan más de un servicio.
6. Mejor calidad del servicio y en la planificación de movilidad.