Tecnología

Las ‘fintech’ de Costa Rica tienen potencial, pero hay dos obstáculos que las frenan

Estudio de Procomer muestra la oferta de las ‘fintech’ costarricenses con miras a la internacionalización y advierte cuáles son desafíos existentes

Ubiquitous Solutions (Ubiqs) desarrolló una solución llamada Ubiqs Insurtech para que las personas compren o renueven en línea un seguro de vehículos o uno autoexpedible (estudiantes, de viajes y gastos médicos menores). El cliente introduce el número de placa del vehículo o el de su cédula, respectivamente, y automáticamente aparece la información en el formulario.

En el caso del seguro de vehículos aporta fotos, documentos digitales requeridos y datos de geolocalización. Luego paga en línea con su tarjeta y recibe la póliza en su correo electrónico. La solución reduce en 400 veces el tiempo para hacer ese trámite, pasando de cinco días a unos minutos. En ambos casos se sigue el proceso exigido por la Superintendencia de Seguros y la regulación local, basándose en el principio de la desmaterialización de los procesos para eliminar documentos físicos.

El cliente dispone además de una app (disponible para sistemas operativos de iOS, Android y de Huawei) de las corredurías de seguros, agencia exclusiva, el operador autoexpedible o la aseguradora que utiliza Ubiqs Insurtech (actualmente son seis compañías) para que sea fácil de usar en reclamos o accidentes.

Ubiqs empezó a desarrollar y comercializar esta solución en 2009. El emprendimiento recibió capital a través del fondo de inversión Invert UP, impulsado por ParqueTec y luego participó en la aceleradora Latam, de Chile. Esto le abrió nuevas oportunidades en el mismo Chile, en México y en Ecuador. Sin embargo, requiere más inversión para esta expansión.

Hay otra necesidad. Si bien la actual legislación permite la comercialización de seguros con soluciones de este tipo de iniciativas, denominadas insurtech, se requiere actualizar las regulaciones para generar mayor seguridad jurídica conforme la comercialización en línea se amplía.

“Manteniendo las regulaciones de privacidad, contra el fraude y el lavado de dinero, la normativa debe evolucionar conforme la tecnología y las soluciones se ponen a disposición de la población”, dijo Alvaro Villalobos, CEO y cofundador Ubiquitous Solutions.

El financiamiento y la actualización de la normativa son dos condiciones clave para impulsar el sector de empresas y emprendimientos de tecnologías para servicios financieros (fintech), incluyendo a las insurtech, cuyo surgimiento y desarrollo se generó en Costa Rica en los últimos años.

“No hay una iniciativa formal en lo regulatorio. Es un vacío y una de las cosas que se están analizando”, dijo Carlos Meléndez, coordinador del Capítulo Fintech e Insurtech de la Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación (Camtic).

Un estudio de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer), presentado el 11 de mayo, apuntó que —junto a la falta de conocimiento y entendimiento de las fintech por parte de las autoridades regulatorias— se requieren normas claras sobre factoreo, blockchain, criptodivisas y financiamiento, así como mejora en tramitología y posibilidades para que las fintech se incorporen al régimen de zona franca.

“Aunque no hay prohibición expresa, los bancos prefieren cerrar cuentas al identificar transacciones con criptodivisas, pues no se tiene seguridad jurídica”, destacó Roberto Coto, de la dirección de planificación e inteligencia comercial de Procomer. “Es preocupante porque las fintech tienen alta inversión y tracción a nivel global. El país podría quedar excluido”.

Así son

Procomer realizó el Mapeo de la oferta fintech en Costa Rica para profundizar en su dinámica operativa, capacidades empresariales y potencial exportador. Los investigadores de Procomer realizaron reuniones con represetantes de Camtic, las organizaciones Fintech de Centroamérica y la Asociación BlockChain de Costa Rica, y la Asociación Bancaria Costarricense (ABC).

Ya se contaba con una primera identificación de las iniciativas locales, a través del Radar Fintech del proyecto Misión Lunar, según el cual en la actualidad ya hay 45 fintech en el país (cuatro de ellas con servicios en varias áreas), la mayoría son pequeñas, no superan los cincos años de haber sido fundadas y son de capital local (mediante fondos propios).

En concordancia con la oferta existente a nivel global, las fintech costarricenses ofrecen soluciones en pagos y transferencias, servicios financieros, blockchain, banca digital, gestión de finanzas personales, finanzas empresariales, crédito alternativo, seguros, gestión patrimonial y mercados financieros.

No hay una iniciativa formal en lo regulatorio. Es un vacío y una de las cosas que se están analizando

—  Carlos Meléndez, coordinador del Capítulo Fintech e Insurtech de Camtic

En pagos se destacan soluciones para pasarelas y agregadores de pagos de tiendas en línea, billeteras móviles y terminales de punto de venta. También se tienen soluciones para las entidades financieras en prevención de fraudes y lavado de dinero, evaluación y perfilado de clientes de riesgo, e inteligencia de negocios.

Sus clientes abarcan bancos y entidades financieras (particularmente privados, cooperativas y mutuales), puestos de bolsa y casas de crédito, así como empresas de turismo, dispositivos médicos, agricultura, cuidado personal y limpieza, alimentos, comercio al detalle, videojuegos, entretenimiento, seguros y biotecnología que cuentan con canales de comercio electrónico.

Al menos 16 fintech reportaron ventas por $17,5 millones y exportaciones de $4,3 millones en el 2021, generados con modelos de servicios en la nube y de ingresos por suscripción, lo que Coto calificó como positivo ya que implica una mayor relación con los clientes, diversificación y gestión comercial desarrollada.

Las fintech ticas, además, tienen un alto grado de internacionalización: 60% de las iniciativas ya tienen clientes fuera del país y en un cuarto del total el 80% de sus ingresos provienen de ventas en Estados Unidos, Chile, México, Brasil, Colombia, Centroamérica y el Caribe, generadas a partir de gestiones propias y por referencias.

El mapeo realizado por Procomer destacó la proactividad de los emprendedores, el contexto de digitalización de la población y, en el caso de los destinos en el exterior, los avances legales que favorecen los negocios en esas plazas. También cuenta el auge mundial de la industria fintech.

Las fintech pasarían de generar $107.000 millones en 2020 a $159.000 millones en 2024 a nivel global, con un crecimiento anual promedio de 11%, impulsados por el flujo de capital de riesgo, especialmente con soluciones de pagos, remesas (en América Latina), blockchain y criptomonedas, seguros, prevención del fraude, ciberseguridad, manejo de patrimonios (wealthtech).

Tanto los países desarrollados (EE. UU., Reino Unido e Israel) como los de la región (Chile, Brasil, Colombia, Argentina y México) que encabezan los ranking del sector presentan una mezcla de avances regulatorios, tamaño de mercado, programas de apoyo (incluyendo incubadoras y aceleradoras), desarrollo y atracción de talento, simplificación de trámites e inversión, entre muchos otros.

La investigación de Procomer destacó que América Latina, que contabiliza 2.482 fintech. El continente de América captó el 50% de la inversión global en 2021.

Cuesta arriba

Para aprovechar el potencial en los mercados externos, las fintech costarricenses requieren escalar y para escalar se necesita financiamiento, en particular inversión de capital semilla.

Aunque muestran capacidades, soluciones y modelos acordes con las tendencias internacionales en servicios, tecnología, capital humano e ingresos constantes, el rezago en políticas y regulación, la falta de claridad en criptomonedas y blockchain frena las posibilidades de inversión en las fintech locales para que puedan escalar y exportar, la atracción de inversión externa y el desarrollo del ecosistema.

La ventaja que el país obtuvo con el hub de innovación, se esfumó. Otros países centroamericanos como El Salvador ya tienen este tipo de centros y hasta Honduras está por inaugurar el suyo. La situación que afecta a otras industrias, como videojuegos, que utilizan soluciones de fintech para modelos de suscripción.

Sí hay mayor maduración de las fintech para recibir inversión. Hace tres años era difícil ver fintech recibiendo capital semilla. Ahora se ve cierto movimiento.

—  Allan Weelock, fundador de Misión Lunar

Hay iniciativas incipientes para atender esas necesidades. El sector tecnológico percibe cierto temor y desconocimiento sobre las fintech tanto entre las autoridades como entre las entidades bancarias y financieras. Se desconocen si hay iniciativas de modernización o actualización de las regulaciones. “Estamos estudiando la legislación de otros países”, dijo Meléndez, de Camtic.

La Cámara también impulsa el acercamiento de autoridades, bancos, entidades financieras y fondos e inversionistas de capital de riesgo con las fintech para generar “cultura”, que las vean como complementos para mejorar “drásticamente” los servicios y la reducir costos con herramientas automáticas.

Meléndez confirmó que el financiamiento es una dolencia y que las inversiones que se concretan (de $5.000 o $10.000) no ayudan al escalamiento de las fintech, en especial para incursionar en los principales mercados del continente. Tampoco son suficientes programas y concursos de fondos existentes en el país.

En medio de las dificultades, las fintech evolucionaron. En 2019 se habían identificado 22 emprendimientos de este tipo, algunas relacionadas con algún banco o entidad financiera. Desde entonces creció el número de proyectos. También maduraron para recibir inversiones. “Hace tres años era difícil ver fintech recibiendo capital semilla. Ahora se ve cierto movimiento”, destacó Allan Weelock, fundador de Misión Lunar.

Los avances, sin embargo, podrían ser mayores. “Las condiciones están dadas para que exista una explosión de estas soluciones”, dijo Villalobos, de Ubiquitous Solutions.

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero es periodista especializado en temas tecnológicos. Escribe para El Financiero y es autor del blog "La Ley de Murphy".

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