Por: Krisia Chacón Jiménez.   16 febrero, 2018
22/09/2017, San José, Desamparados, terminal de buses de Desamparados, fotografía del plan que están tratando de poner a funcionar para hacer el pago electrónico en los buses ya sea con un chip o con tarjetas de débito o credito. Fotografía José Cordero
22/09/2017, San José, Desamparados, terminal de buses de Desamparados, fotografía del plan que están tratando de poner a funcionar para hacer el pago electrónico en los buses ya sea con un chip o con tarjetas de débito o credito. Fotografía José Cordero

El Banco Central de Costa Rica (BCCR) abrió la puerta a la modalidad prepago en el proyecto de pago electrónico en transporte público. Eso sí, mediante tarjetas emitidas por bancos y no mediante instrumentos cerrados.

Los pilares del pago electrónico son que el pasajero tenga una cuenta bancaria, un instrumento de pago asociado (tarjeta) y que exista un mecanismo gratuito de recarga. Por estas razones los bancos se convierten en el motor para que este proyecto camine.

Las entidades financieras aseguran estar trabajando en una estrategia para popularizar las tarjetas prepago y así acortar las brechas.

El gran escollo que enfrenta esta iniciativa es la bancarización, ya que existe un 25% de la población que todavía no tiene una cuenta bancaria, es decir, estarían quedándose por fuera del proyecto.

Pese a esta situación, el Central considera que el modelo planteado es idóneo para que la adopción del pago electrónico sea más rápido y los usuarios puedan tener mejor manejo del presupuesto que destinan a movilizarse.

Modelo prepago abierto

En Costa Rica operan 4.000 buses que están distribuidos en 600 rutas, en las cuales se quiere que el usuario tenga la posibilidad de pagar su pasaje de forma electrónica mediante un único sistema de pago.

El proyecto del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) yn el BCCR, que entraría a funcionar en 2019, mantendría también la opción del pago en efectivo en buses y trenes.

El pago electrónico está planteado para que cuando los pasajeros ingresen a los vehículos acerquen su tarjeta al lector y se procese el cobro del pasaje a través de la tecnología NFC.

Es necesario que las tarjetas cuenten con contactless (sin contacto). Este tipo de tarjetas muestran un símbolo que es una especie de antena en la parte superior derecha.

Las tarjetas que se habilitarían para efectuar el pago son las emitidas por entidades financieras, es decir, débito, crédito y prepago abiertas.

Con estos lineamientos, queda descartada la posibilidad de que cada empresa autobusera genere su propia tarjeta prepago.

El BCCR ve que el modelo prepago es necesario dentro de las opciones que se ofrecen en el sistema electrónico, sin embargo, lo quiere de forma abierta.

Si se habilitan las tarjetas prepago cerradas (que cada empresa autobusera emita la suya) se tendrían que crear redes de venta y recarga de tales tarjetas, manejar inventarios, gestionar el fraude, y demás actividades asociadas a la administración de una tarjeta exclusiva para el transporte. Todo esto se traduce en costos directos e indirectos para los usuarios del transporte.

Carlos Melegatti, director de la división de pagos del BCCR, explicó que estudiaron el servicio de transporte en Londres, ciudad que utilizaba antes un método de pago cerrado con la tarjeta Oyster. Actualmente se abrió la posibilidad de cancelar también con tarjetas bancarias.

"Las autoridades del transporte de Londres permitieron el pago con tarjetas bancarias no solo porque representa una mejor experiencia de usuario al pagar el transporte público, sino porque les cuesta casi la mitad del monto que tenían con la antigua tarjeta prepago Oyster", explicó Melegatti.

Adopción de tecnología

Los grandes ganadores de este sistema son los bancos, ya que las personas que quieran realizar pagos electrónicos en buses y trenes tendrán que tener una tarjeta en sus manos.

Las de débito y crédito son ampliamente conocidas, ¿y las prepago?

Los bancos afirman que las tarjetas prepago sí son usadas por sus clientes, no obstante, ven la necesidad de hacerlas más populares.

Errol Gamboa, gerente de tarjetas del Banco de Costa Rica (BCR), señaló que se están enfocado en realizar modificaciones y ajustes en los sistemas de tarjetas prepago para lograr una masificación del producto de acuerdo con el avance del proyecto de transporte público para lograr satisfacer la demanda de los clientes.

"Las entidades bancarias trabajamos en conjunto porque estamos conscientes de que uno de los principales pilares en el proyecto de transporte público es el medio de pago, en este caso una tarjeta bancaria con la posibilidad de ser utilizada en múltiples comercios, incluyendo autobuses", acotó Gamboa.

Alejandro Rubinstein, gerente de canales y servicio al cliente de BAC Credomatic, afirmó que han emitido un número importante de tarjetas prepago (sin detallar cuantas). "Quizás las más conocidas sean las tarjetas de regalo, las cuales pueden ser adquiridas en distintas tiendas y comercios, estas tarjetas podrían ser utilizadas para el pago en el transporte público", agregó.

La principal barrera que tiene hoy el sistema de pago electrónico es la bancarización, por lo que las estrategias de las entidades financieras para este 2018 están enfocadas en cambiar todas las tarjetas de banda magnética y chip a contactless; facilitar la apertura de cuentas y masificar las tarjetas prepago.

Para que el sistema de pago electrónico sea una realidad es necesario que los usuarios realmente lo adopten como la forma para cancelar sus pasajes.

Eventualmente una incorporación de esta tecnología recaerá en las tarifas, porque en Costa Rica el usuario debe asumir el 100% de los costos del transporte público.

La Autoridad Reguladora de Servicios Públicos (Aresep) no contempla en su modelo tarifario actual el rubro de tecnología; es decir, en los pasajes actuales no se contemplan aspectos como las barras electrónicas, lectores de cédulas para adultos mayores, GPS y tampoco el sistema de cobro electrónico.

Para echar a andar esta tecnología se deben asumir costos de instalación, mantenimiento de los equipos, los servidores donde se almacena la información, dotar a los buses de conectividad para que se puedan procesar los cobros y pagar los costos del manejo de la información de las tarjetas por parte de los emisores.

El diseño del proyecto de pago electrónico todavía no contempla aspectos específicos como quién o quiénes serán los proveedores del servicio ni cuáles serán los costos de las tarifas. Según el BCCR esto se definirá en el transcurso de este año.

La promesa es que será en el 2019 cuando por fin carbure este proyecto que tiene más de 20 años de estar rondando entre los escritorios de los funciones públicos.