La milla extra

Las bondades de respirar con la panza

Si nos acostamos boca arriba con una mano sobre el pecho y otra sobre el ombligo, idealmente deberíamos ver solo la mano sobre el vientre moverse hacia arriba y hacia abajo mientras respiramos, y que la otra se quede prácticamente en su lugar.

A la cuenta de 3, va a respirar hondo: 1, 2 y 3… ¿Se le infló la panza o el pecho?








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