Por: Ligia Olvera.   6 octubre

“La depresión es lo más doloroso que he enfrentado. Uno siente que no será capaz de sentir algo diferente y positivo nunca, es una sensación muy diferente a la tristeza. La tristeza duele, pero es una emoción saludable, la depresión es algo muy diferente”, JK Rowling (autora de H. Potter).

Abordar el tema de la depresión es muy importante por varias razones, entre ellas, que hay mucho estigma asociado a las enfermedades mentales. La depresión, además, es la primera causa de incapacidad a nivel mundial y en Costa Rica está entre las primeras cuatro causas más frecuentes de incapacidad en el trabajo. Finalmente, el 45% de las personas tendrán alguna enfermedad o trastorno mental en algún momento de su vida y por eso este blog es muy relevante para todos.

Los líderes son seres humanos vulnerables y con las cifras que menciono arriba, es muy posible que ese líder de su empesa (usted) o uno de los miembros de su equipo experimente en algún momento de su vida depresión o ansiedad.

Galit Flasterstein es una mujer emprendedora que hoy contribuye con este escrito a mi blog Reflexiones. Ella ha decido escribir sobre el tema con total apertura al declararse una mujer sana y feliz, pero que en algún momento sufrió una fuerte depresión que le da hoy la fortaleza para compartir su testimonio.

Autora: Galit Flasterstein

Estoy depre, triste, down… son expresiones que constantemente escuchamos y hasta decimos durante nuestra vida. A veces son emitidas tras una salida de trabajo, a veces tras la pérdida de un ser querido. Pero, por válido que sea el sentimiento, en muchos casos no refleja lo que es una depresión pura y simple, a menos que el sentimiento de tristeza se prolongue por varias semanas.

Y ¿cómo se siente una depresión? Pues varía de persona a persona, de situación a situación y hasta de momentos específicos en la vida de cada quien. Una depresión “leve” se puede sentir como una nube negra que nos acompaña durante todo el día, por un tiempo prolongado (un par de semanas o más), mientras que una depresión más severa imposibilita el realizar hasta las mínimas tareas del día: hacer una llamada telefónica, lavarnos los dientes, levantarnos de la cama. Está acompañada de cansancio continuo, desgano, y el sentimiento de que retraernos de los demás nos va a hacer sentir mejor. Y es que la depresión incapacita y puede afectar profundamente tanto la vida de quien la sufre como de quienes le rodean.

Galit Flasterstein es una mujer emprendedora que hoy contribuye con este escrito a mi blog
Galit Flasterstein es una mujer emprendedora que hoy contribuye con este escrito a mi blog "Reflexiones".

Las depresiones pueden ser causadas por muchas razones: un desbalance bioquímico en el cerebro, hormonal, como afectación de la tiroides y enfermedades diversas, entre otros; pero lo que es cierto para todas las formas de depresión es que todas están acompañadas de soledad, de desesperanza y de un sentimiento de culpabilidad. Aquellos que hemos pasado por una, hemos intentado racionalizar nuestra situación. Algunos dirán: “lo tengo todo en la vida, ¿por qué diantres me siento así?". Otros dirán: “esto lo puedo controlar. Voy a pararme frente al espejo y decirme que no debo sentirme así. Voy a levantarme mañana y ver la vida de forma más positiva”. Pero a pesar de intentarlo una y otra vez, pararse frente a un espejo no solucionará el trastorno: la depresión no desaparece solo porque lo queramos. No se elimina con una charla motivacional, ni tampoco, en algunos casos, sólo con terapia psicológica.

Quienes sufren de una depresión lo primero que deben comprender es que no son culpables de ninguna forma de su condición. Segundo, y es de lo que más nos cuesta a quienes hemos pasado por una depresión: deben buscar ayuda. Es difícil admitir que no podemos solucionar situaciones en nuestra vida, sobre todo porque creemos que la depresión es una situación de esas que deberíamos poder controlar. Pero buscar ayuda es fundamental para lograr salir de una depresión, y dependiendo de qué tan grave es, lo ideal sería visitar a un buen médico internista para que pueda realizar los exámenes adecuados. De hecho, antes de visitar a cualquier especialista, el médico internista es quien nos podría dar una mejor guía de qué nos estará pasando.

El tratamiento de una depresión muchas veces conlleva no solo tratamiento médico sino también un acompañamiento psicológico. Este puede encontrarse en la consulta de un psicólogo o un grupo de apoyo. El estar rodeado de seres queridos que estén dispuestos a ayudarnos y apoyarnos es fundamental. Y también, es muy importante que estos seres queridos se informen sobre lo que conlleva una depresión.

Muchas veces sus acciones, por bien intencionadas que sean, podrían causarle más culpa a la persona que sufre depresión. Por ejemplo, sugerirle a una persona que está pasando por una depresión profunda que salga a hacer ejercicios para que “se le quite la tristeza”, podría ser contraproducente porque esa persona tendría que hacer un esfuerzo casi titánico para hacer ejercicios, y al no lograrlo podría sentirse aún más culpable y más derrotada.

Una depresión puede incapacitar parcial o totalmente al trabajador. Es importante informar a nuestros patronos de la condición que estamos pasando y también del tratamiento que hemos buscado, para generar empatía y comprensión.

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