Presentado por: Ingesa
Para una empresa industrial, la energía suele aparecer en los estados financieros como una factura más que debe pagarse cada mes. El reto comienza cuando la gerencia decide dejar de verla como un costo inevitable y empieza a preguntarse cuánto necesita realmente para producir, dónde se está desperdiciando y qué inversiones pueden reducir ese gasto.
Esa transformación es la que experimentó Grupo Altavista, conglomerado costarricense vinculado a la industria de empaques y que reúne a All Pack, fabricante de bolsas y empaques de papel, y Corrugados Altavista, dedicada a la producción de láminas y cajas de cartón corrugado.
Ambas operaciones implementaron un Sistema de Gestión de la Energía bajo la norma ISO 50001, con el objetivo de convertir el consumo energético en una variable medible y gestionable dentro de la operación.
El resultado permite plantear una conclusión poco habitual cuando se habla de certificaciones empresariales: en este caso, el sello no se quedó en cumplimiento o reputación corporativa; generó beneficios económicos que la empresa puede cuantificar.
Un ahorro que se puede medir
Gloriana Sánchez, gerente general de All Pack y gerente de Ventas de Corrugados Altavista, señala que precisamente esa capacidad de medir el retorno diferencia a la ISO 50001 de otras certificaciones.
El caso de Grupo Altavista muestra así una evolución: la ISO 50001 comienza como un proceso de certificación, pero su verdadero valor aparece cuando se convierte en un sistema permanente de gestión con un ahorro significativo en el costo de operación.
— Gloriana Sánchez, gerente general de All Pack y gerente de Ventas de Corrugados Altavista.
De certificación a sistema de gestión
En All Pack, la intensidad energética total cayó 36,7% entre 2022 y 2025 y se acumularon más de ₡58 millones en ahorros desde 2023. En Corrugados Altavista, el impacto económico documentado alcanzó ₡60,7 millones en 2025, con un fuerte componente asociado a la optimización tarifaria.
El resultado combinado supera los ₡118 millones en beneficios económicos documentados, a los que se suman reducciones en consumo energético, emisiones y mejoras operativas.
Para una empresa, esa combinación cambia la conversación alrededor de la sostenibilidad. Ya no se trata únicamente de cuánto cuesta implementar una certificación, sino de cuánto puede devolver una gestión energética disciplinada y basada en datos.
Y ahí está el principal argumento empresarial de la ISO 50001: convertir un gasto que tradicionalmente se acepta como inevitable en una variable sobre la cual la organización puede intervenir, invertir y obtener un retorno.
Para nosotros, el apoyo que nos ha brindado el equipo de Ingesa durante este proceso ha marcado una diferencia que va mucho más allá de la certificación. Ingesa no solo ha sido un partner comprometido con su labor de asesoría, sino un aliado que ha ido más allá del servicio contratado, aportándonos recomendaciones que nos han permitido mejorar otros aspectos de nuestra operación.
Su acompañamiento también se ha caracterizado por anticiparse a posibles oportunidades de mejora dentro de la compañía, lo que nos ha permitido tomar decisiones y realizar ajustes de manera oportuna.
— Gloriana Sánchez, gerente general de All Pack y gerente de Ventas de Corrugados Altavista.
Más eficiencia de la mano de la tecnología
Durante el proceso de certificación, Corrugados y All Pack identificaron equipos y procesos que podían funcionar con mayor eficiencia. Entre las medidas implementadas estuvieron el cambio a iluminación LED, detección de fugas, sustitución de motores y mejoras en turbinas, calderas y compresores.
En All Pack, por ejemplo, se identificó que algunos compresores estaban sobredimensionados para las necesidades de la planta. La empresa sustituyó los equipos por otros de menor capacidad y más adecuados a su carga de producción.
La lógica detrás de estas decisiones es distinta a la de una inversión basada únicamente en modernización tecnológica. Antes de comprar un equipo, la compañía puede calcular cuánto consume el actual, cuánto consumiría el nuevo y cuánto tiempo tardaría en recuperar la inversión.
Sánchez resume esa diferencia de manera directa:“Lo bueno es que usted cuantifica el ROI. Usted sabe en qué momento esa inversión se pagó: en un mes, dos meses, tres meses; y luego esa inversión va a durar años”.
Ese componente financiero es uno de los principales atractivos de la norma para una empresa industrial: la eficiencia energética puede competir por recursos dentro de la organización utilizando el mismo lenguaje que cualquier otra inversión: costo, ahorro y período de recuperación.
El cambio también ocurre dentro de la planta
Para Franklin Sánchez, jefe de Mantenimiento de Corrugados Altavista, uno de los mayores retos fue comenzar a identificar consumos y oportunidades que anteriormente no estaban mapeados.
El proceso llevó al equipo a revisar desde el sistema de calderas y el uso de vapor hasta los motores y turbinas.
En el sistema de vapor se realizaron ajustes en válvulas, medición y distribución. En el área eléctrica se instalaron variadores de velocidad para adaptar el funcionamiento de las turbinas a las necesidades reales de producción.
“La certificación nos ha obligado a aprender a conocer más los equipos, a conocer más las oportunidades de mejora”, explica Franklin Sánchez.
Tras la certificación Grupo Altavista continuará implementando medidas para mejorar la eficiencia energética y el progreso del negocio.
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