Por: Daniel Salazar Murillo.   16 abril, 2017
Recientemente, el 16 de marzo, las autoridades chinas aprobaron el protocolo para el ingreso de piña al mercado de ese país. El proceso para obtener los permisos se exstendió desde el 2011.
Recientemente, el 16 de marzo, las autoridades chinas aprobaron el protocolo para el ingreso de piña al mercado de ese país. El proceso para obtener los permisos se exstendió desde el 2011.

A diez años del restablecimiento de relaciones diplomáticas, exportar a la segunda potencia económica del globo aún sigue siendo un reto para Costa Rica.

Hoy, tras los cambios demográficos y económicos del gigante, China abre una puerta a la exportación de bienes de la industria alimentaria al país, pero teje –al mismo tiempo– una amenaza comercial contra los negocios latinoamericanos.

Por un lado, la amenaza es notable: China conquista con fuerza el mercado estadounidense que –antes– era ocupado por América Latina y el Caribe. Hoy los productos chinos compiten con un tercio de los bienes que Costa Rica vende a Estados Unidos (EE. UU.) y con casi dos tercios de lo que los ticos venden a sus vecinos de Latinoamérica.

La competencia para Costa Rica es notoria y creciente, pero también se teje una oportunidad: si no se puede vencer al gigante, es mejor unírsele y verlo como un potencial cliente.

Al menos esa una de las sugerencias que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) extiende a la región, a la cual sugiere diversificar y ampliar su oferta exportadora hacia China: hoy dominada regionalmente por cuatro productos de bajo valor agregado.

¿Cómo difersificar la oferta exportadora a China? ¿Qué venderle? Hay una puerta abierta: la potencia necesitará de más alimentos en el futuro y países como Costa Rica podrían vendérselos.

Otra China, otro mercado

Irónicamente China es hoy el principal defensor de la globalización. El mensaje que diera el presidente de China, Xi Jinping, en Davos demostró su apertura al comercio con otros países.

“Seguir el proteccionismo es como encerrarse en un salón oscuro: eso puede que evite el viento y la lluvia, pero también se quedarán afuera la luz y el aire”, dijo en enero el líder asiático.

Ese discurso no es más que el reflejo de un país transformado. Hoy China experimenta fuertes incrementos en los salarios de sus ciudadanos (el pago promedio por hora para manufactura, por ejemplo, se triplicó entre el 2005 y el 2016), tiene una población mucho más urbanizada y hay menos personas dedicadas a las labores de agricultura.

Ese proceso es clave, si se considera que China necesita alimentar a un 19% de la población mundial. Su total de habitantes –además– sigue creciendo: por año ese país suma el equivalente a 1,4 veces la cantidad de residentes de Costa Rica.

Por eso la opción “obvia” –dice la Cepal– es considerar a la agricultura y la agroindustria como puntas de lanza para diversificar la oferta exportadora a China. Allí los países que pueden tener más éxito son los que ya tienen tratados con esa zona asiática (Chile, Costa Rica y Perú).

“Es un país en donde está creciendo mucho el consumo. Ahí los productos delicatessen tienen muchas oportunidades” dice José Durán, que –junto con el investigador de la Cepal Andrea Pellandra– han seguido de cerca la evolución comercial de China y su relación con la región latinoamericana.

Ambos creen que productos como la piña, la manzana, la cereza y otros similares con valor agregado podrían tener grandes oportunidades.

infografia
¿Por qué no despegamos?

Sin embargo, impulsar las exportaciones hacia China ha sido –hasta el momento– un discurso. Después de la salida de Intel, Costa Rica ha promediado exportaciones de $53 millones por año. Casi la mitad de ellas se concentran en la venta de madera (teca), carne, cueros y desechos de cobre y aluminio, lo que implica también una baja diversificación.

En el 2016, de hecho, Costa Rica importó 45 veces más de lo que exportó a China. Es el destino número 24 de las exportaciones de Costa Rica y, sin embargo, tiene la segunda posición en el total de importaciones del país.

¿Por qué es tan difícil exportar a China? José Manuel Hernando, presidente de Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia), tiene algunas explicaciones, como productor.

“No hay que ser negativo, pero yo he fracasado por las expectativas de volúmenes altos y precios bajos que ellos tienen”, dice.

Tiene razón: hay importantes limitantes para los exportadores, pero la mayoría de las soluciones están en manos del Gobierno.

Son varias dificultades: los tiempos para adquirir permisos, la falta de una estrategia país para exportar a China, la baja producción de Costa Rica y las escasas estrategias de regionalización comercial con Latinoamérica son las principales trabas.

Venderle al gigante asiático requiere de certificados que pueden tardar hasta cinco años en ser aprobados. Sin embargo, también es clave contar con acompañamiento estatal a la hora de hacer negocios, asegura el exembajador de Costa Rica ante China Marco Vinicio Ruiz.

“El país no ha hecho estudios recientes de oferta exportable ni un esfuerzo público para comprometerse a levantar esas exportaciones. China no puede funcionar como mercado de excedentes ni de intentos ocasionales”, añade.

Alexander Mora, ministro de Comercio Exterior, concuerda en la necesidad de una nueva estrategia, en la que ya trabajan con la Cámara de Comercio Exterior.

Actualmente, dice, exportar a China tiene precios más reducidos (“es prácticamente más barato enviar un contenedor a China que a México”) y eso puede aprovecharse. Empero, para encontrar éxito, el país debe apostarle a una estrategia de nichos.

Ese ha sido el segundo tropiezo hasta el momento: Costa Rica “no puede”, ni debe, “darse el lujo” de intentar captar una cuota de mercado extensiva (según adujeron los investigadores de la Cepal a EF). El país debe diferenciarse, pues no le es posible entrar a una competencia por cantidad ni por precios.

Jaime Granados, especialista del Banco Interamericano de Desarrollo, concuerda con ello.

“La calidad (para Costa Rica) no es un problema. Cantidad, por el contrario, será crítico”, dice el analista.

Por eso –aduce– generar un proceso de convergencia de los países de América Latina que ya tienen tratados con China (Perú, Chile y Costa Rica) será una buena opción para tocar la puerta a China.

“Es esencial intentar consolidar productos provenientes de otros países para generar mayores volúmenes”. Una unión estratégica como la Alianza del Pacífico le permitiría a Costa Rica lograrlo, pero –mientras tanto– el país mantiene congelado su ingreso al grupo.

China hace muchos esfuerzos por vender, pero no tantos por compar. “Darle vuelta a esas dinámicas sería lo ideal”, dijo.