Por: Manuel Avendaño Arce.   4 marzo
El desempleo muestra signos de recuperación tras el impacto de la pandemia, pero a un ritmo mucho menor. Fotografía: Shutterstock.
El desempleo muestra signos de recuperación tras el impacto de la pandemia, pero a un ritmo mucho menor. Fotografía: Shutterstock.

El desempleó bajó al 19,1% para el primer trimestre móvil noviembre, diciembre y enero, el descenso del indicador muestra que se mantiene la tendencia de recuperación desde el tercer trimestre del 2020, pero a un ritmo muy lento.

En términos absolutos, la cantidad de desempleados para este periodo es de 467.539, mientras que hace un año era de 309.174, esto se traduce en que 158.365 personas perdieron su trabajo en los últimos 12 meses.

Los datos se desprenden de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) publicada la mañana de este jueves 4 de marzo por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

La tasa de desempleo creció 6,8 puntos porcentuales con respecto al indicador de hace un año, lo que quiere decir que pasó de 12,3%, entre noviembre del 2019 y enero del 2020; a 19,1% para el mismo periodo, pero un año después.

Javier Adelfang, economista y autor del blog El Economista Argentico, recuerda que el mercado laboral presentaba problemas previos al shock de la pandemia, incluso la tasa de desempleo estaba en 12,5%, si nivel histórico más alto desde que se registra por el INEC (tercer trimestre del 2010).

“El pico del desempleo se alcanzó en el periodo mayo, junio y julio del 2020 con un 24,4% y a partir de allí comenzó a bajar al calor de la reapertura de actividades a nivel local e internacional, pero esto es resultado de una tendencia mundial”, indicó Adelfang.

Mientras que Natalia Morales, economista e investigadora del Programa Estado de la Nación (PEN), señala que el impacto de la pandemia llegó en un momento de mucha fragilidad para Costa Rica, con un mercado laboral que ya estaba golpeado por los problemas estructurales de la economía.

Morales puntualiza entre esos problemas la desconexión que existe entre la oferta y la demanda del mercado laboral, un modelo dual donde realidad de las empresas en régimen de zonas francas es muy distinta a las que se enfocan en el consumo interno, una desigualdad inmóvil, el crecimiento en la pobreza y el déficit fiscal.

En cuanto al indicador por sexo, la tasa para las mujeres fue del 24,6% y para los hombres del 15,2%, la brecha entre ambos grupos se mantiene en 9,4 puntos porcentuales. En los dos casos se trata de incrementos estadísticamente significativos.

El desempleo se comportó de la siguiente manera: entre enero y marzo del 2020, 13 de cada 100 personas en la fuerza de trabajo estaban sin una ocupación, el valor más alto se registró entre mayo y julio del 2020, cuando la proporción llegó a 24 de cada 100 personas.

Desde entonces inició una leve recuperación hasta llegar a 19 de cada 100 personas desocupadas en la fuerza de trabajo, para el trimestre móvil que comprende noviembre y diciembre del 2020, y enero del 2021.

Ocupados y subempleados

La fuerza de trabajo, el grupo de personas de 15 años o más que durante el periodo de referencia participó en la elaboración de bienes y servicios o estaba dispuesto a hacerlo, bajó de 2,51 millones a 2,45 millones.

La población ocupada registró una contracción de 220.261 personas. El indicador pasó de 2,20 millones a 1,98 millones en la comparación interanual. La tasa de ocupación también cayó del 55,5% al 49,4%.

La población fuera de la fuerza de trabajo se estimó en 1,57 millones con un aumento estadísticamente significativo del 102.000 personas. En este grupo 557.000 son hombres y 1,02 millones son mujeres.

La tasa neta de participación laboral; que relaciona la población en la fuerza de trabajo entre quienes están en edad de desarrollar actividad económicas; fue del 61%, con una disminución de 2,3 puntos porcentuales.

El subempleo; que se entiende como quienes laboran menos de 40 horas por semana, pero desean trabajar más tiempo; aumentó del 10,8% al 19% en un año.

Para los hombres creció del 9,1% al 17,5% de manera interanual, y para las mujeres pasó de 13,5% al 21,6%.

Efectos de la COVID-19

925.000 personas en edad de trabaja reportaron sufrir algún tipo de impacto laboral como consecuencia de la pandemia.

Mientras que 466.000 desempleados; es decir, el 99,8% de este grupo; reportó alguna afectación causada por la crisis de la COVID-19 en la búsqueda de un trabajo.

De acuerdo con la ECE, la fuerza laboral está constituida por 2,45 millones de personas, de las cuales 1,64 millones no experimentaron incidencias laborales por la COVID-19, mientras que 811.275 sí sufrieron algún tipo de impacto.

En el grupo de 1,46 millones de asalariados, 1,29 millones no tuvo efectos negativos por la crisis, mientras que 162.789 experimentaron alguna incidencia.

Para los trabajadores independientes (522.685 personas), un grupo de 340.580 afirmó no haber vivido ningún problema laboral por el coronavirus, y el otro segmento conformado por 182.104 personas reportó incidencia por esta causa.