La reciente venta de Fifco a Heineken, por más de $3.200 millones, no solo fue el negocio más grande de los últimos años en Costa Rica. También podría convertirse en uno de los mayores eventos fiscales recientes del país.
Toda venta genera impuestos, desde una factura profesional hasta una transacción de miles de millones. Pero pocas concentran un impacto de esta magnitud.
Ese efecto ya se refleja en documentos oficiales. Según el Informe de la Administración 2025, recién publicado por Fifco el 10 de marzo, la transacción se cerró en $3.201 millones, pero solo $2.900 millones permanecieron bajo gestión de Fifco después de pagar impuestos a las ganancias de capital y otros costos asociados.
El dato no es menor y ni siquiera incluye el segundo impacto fiscal de la venta, que se activará cuando los accionistas reciban sus dividendos por la transacción.
Este artículo descompone el impacto tributario del negocio más sonado de la historia reciente de Costa Rica.

Ganancias de capital
La Ley del Impuesto sobre la Renta (7.092) establece que toda ganancia de capital de fuente costarricense debe pagar un impuesto.
Estas ganancias corresponden a utilidades por la tenencia o la venta de un activo; por ejemplo, una casa, un terreno o una empresa.
Ese tributo corresponde a un 15% de las ganancias o bien, un 2,25% del valor total de la venta, cuando el activo se adquirió antes del 2018.
EF consultó a Fifco si ya pagó el impuesto y su magnitud, pero no obtuvo una respuesta hasta el cierre de esta edición. No obstante, según la información publicada por la propia compañía en su sitio de inversionistas, la diferencia entre el monto recibido y el final fue de $300 millones, después de pagar por las ganancias de capital y otros rubros asociados dentro y fuera de Costa Rica.
El economista José Luis Arce, de FCS Capital, explicó que la empresa costarricense tenía un valor en libros de unos $1.000 millones, aproximadamente; por lo que su ganancia de capital habría sido cercana a los $2.200 millones.
Este impuesto debe declararse y pagarse dentro de los 15 días posteriores al mes de la operación, recordó Mario Hidalgo, socio líder de Impuestos de Grant Thornton.
En este caso, si Fifco realmente recibió el pago en enero, el tributo debió cancelarse en febrero.
EF consultó a EY y Grant Thornton detalles específicos para realizar este artículo. Sin embargo, en todos los casos se habló de manera general e hipotética. Ninguna de las consultoras se refirió directamente sobre el caso específico de la empresa cervecera.
Segundo coletazo
El pago por ganancias de capital no sería el único efecto fiscal de la transacción. Fifco trasladaría las utilidades a sus accionistas mediante dividendos, y este tipo de distribuciones también están sujetas al pago de impuestos.
Puntualmente, las empresas que giran dividendos tienen que retener y pagar a Hacienda un 15% del valor total generado en Costa Rica; es decir, excluyendo lo que se haya generado de actividades en otros países.
Según informó Fifco, los flujos asociados con la venta a Heineken se distribuirían en 2026 y 2027. Este año se pagaría un dividendo de $0,37 por acción; mientras que el próximo se cancelaría entre $2,88 y $3,18 adicionales. En total, los dividendos ascenderían $3,25 o $3,55 por acción entre los dos pagos.
Como la transacción se cerró hasta el 30 de enero de este 2026, la mayoría de los recursos se tendrían que distribuir hasta el próximo año.
Si se toma en cuenta que la compañía tiene unos 2.200 accionistas y unas 860 millones de acciones, Fifco terminaría distribuyendo de $2.800 millones hasta $3.050 millones en los próximos dos años, los cuales tendrían que pagar impuestos dentro y fuera de Costa Rica.
Para este 2026, por ejemplo, Fifco estima que solo $0,25 de los $0,37 que se giren por acción serían de origen local; es decir, solo esa porción recibiría retenciones de la Hacienda costarricense.
Por ese motivo es aventurado decir que se cobrará una tarifa del 15% sobre los casi $3.000 millones que serían distribuidos; aunque sí es esperable que se aplique el impuesto sobre una porción relevante.
Según la empresa costarricense, actualmente custodia $2.900 millones “hasta que se realice la distribución total de los flujos asociados a los accionistas”. El dinero está parqueado en una cuenta de Citibank, invertido en cuatro fondos de mercado de dinero (BlackRock, Goldman Sachs, JP Morgan y Morgan Stanley) con una estrategia “completamente conservadora” orientada a preservar los recursos.
Hacienda cobra un impuesto a la empresa y otro a los accionistas porque ambos reciben ganancias por conceptos diferentes. La compañía recibe dinero por la venta de su negocio, mientras que el socio lo hace por la tenencia de sus acciones. Esa distinción explica por qué no se trata de una “doble imposición”, prohibida por ley.
La doble imposición nunca existe cuando se “gravan cédulas diferentes”, explicó Alberto Peralta, director de Impuestos para EY en la región.
Efecto cambiario
Más allá de lo fiscal, la operación pudo haber impactado el tipo de cambio.
Como los impuestos se pagan en colones, una operación tan grande en dólares implica que sus responsables tengan que vender esas divisas para pagar los tributos.
Recién a finales de febrero pasado, el Banco Central (BCCR) informó de que tuvo que salir a comprar $259,1 millones en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex), después de detectar un aumento “extraordinario” en el superávit de dólares del mercado que habría generado una caída más abrupta en el precio del dólar.
Ninguna entidad confirmó el vínculo, pero el monto comprado por el BCCR fue similar a los $300 millones que Fifco dice haber terminado pagando en impuestos y otros gastos asociados.
Economistas como Roxana Morales, de la Universidad Nacional (UNA), han planteado esa posibilidad, aunque no la confirman del todo. “Posiblemente haya algo de eso, pero no tenemos certeza de si ya pasó”, manifestó a inicios de marzo, en una exposición organizada por el centro académico.
Algo similar había señalado Arce. “Eso también podría explicar el exceso de oferta de esos días y también explica por qué el Banco Central catalogó su actuación como intervención pura”, comentó en una conversación con este medio.
Por confirmar
El impacto total aún no está cerrado. Se confirmará hasta que Hacienda publique sus cifras fiscales correspondientes de este 2026 y del próximo 2027. En estas actualizaciones, es previsible un incremento de la recaudación del Impuesto sobre la Renta.
Si el ingreso ronda los $300 millones en este 2026, equivaldría a un financiamiento similar al de organismo internacionales como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo en algunos de sus créditos de apoyo presupuestario. También representaría casi un 40% del costo estimado del tren eléctrico para la Gran Área Metropolitana (GAM), según los planes más recientes.
Y eso podría ser solo el inicio: aún falta por incorporar el impacto de los dividendos pendientes.
