Por: Manuel Avendaño Arce.   23 junio
La expresidenta de la República, Laura Chinchilla, empezó a trabajar en su aspiración hacia la presidencia del BID desde finales del 2019. Fotografía: Mayela López.
La expresidenta de la República, Laura Chinchilla, empezó a trabajar en su aspiración hacia la presidencia del BID desde finales del 2019. Fotografía: Mayela López.

Convencida de que su nombre y su experiencia política son las mejores cartas para dirigir el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Laura Chinchilla, expresidenta de la República (2010-2014), impulsa una agenda regional basada en el diálogo, la unión y en un enfoque diferenciado para los países más pequeños, los más golpeados.

La candidatura de Chinchilla para presidir el banco multilateral empezó a construirse desde finales del 2019, pero el proceso de formalización sigue un paso a paso hasta julio, mes en el cual se harán las inscripciones oficiales.

El Gobierno de los Estados Unidos anuncio, el 16 de junio, a Mauricio Claver-Carone, asesor de las Américas del despacho del presidente Donald Trump, como candidato para buscar la presidencia del BID, un cargo históricamente ocupado por latinoamericanos.

Desde 1958 se acordó que la sede del banco se establecería en Washington D.C. con la condición de que la presidencia siempre se eligiera entre latinos y la vicepresidencia fuera de Estados Unidos. La nueva posición de la administración Trump rompe una regla “no escrita” y envía mensajes de polarización para América Latina y el Caribe.

La designación de Claver-Carone también recortó drásticamente el número de aspirantes, que pasó de seis a solamente tres. Laura Chinchilla se perfila como la contrincante más fuerte.

EF entrevistó a la exmandataria para conocer su visión y sus propuestas frente a la posibilidad de presidir una de las instituciones más importantes de la región.

Exploración inicial

¿Cómo ha sido el camino para construir su candidatura?

Este proceso inició con valoraciones a finales del año pasado, precisamente a raíz de que diferentes personas de distintos sectores y países, empezaron a acercarse y a comentarme sobre la posibilidad de que yo aspirara a la presidencia del BID.

A partir de esas sugerencias que se me hicieron empecé a considerar y valorar las posibilidades.

¿Cuál fue el papel de Rocío Aguilar en ese camino?

Tuve una conversación con Rocío Aguilar, quien en ese entonces era ministra de Hacienda saliente. Hice una consulta con el Gobierno porque ninguna candidatura de este tipo se da por decisión individual, tiene que haber una acogida oficial, la cual se dio.

¿En qué términos será ese apoyo oficial por parte del Gobierno?

Era fundamentalmente ese respaldo formal a la candidatura sin que esto fuese a implicar ningún tipo de recursos. Desde el inicio yo tuve muy claro que si iba a desplegar un esfuerzo de esta magnitud no iba a utilizar ni un cinco del erario público, todo iba a recaer sobre mí.

¿Qué le dijo el presidente Carlos Alvarado cuando conversó con él?

Yo estoy muy agradecida con el apoyo oficial de parte del Gobierno. Yo sé que se inscribe, porque así me lo hizo ver el presidente cuando conversé con él, en una especie de tradición que ellos han asentado de apoyar a mujeres de manera muy preferente para cargos internacionales, independientemente del partido político. Así lo hicieron con Elizabeth Odio para la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) y con Christiana Figueres para las Naciones Unidas.

¿El apoyo ha sido por la vía diplomática?

He tratado de no interrumpir el trabajo de ellos porque se que están dedicados a atender muchas cosas, pero cuando los he necesitado sobre todo en alguna llamada que necesito que ellos abran por la formalidad de la misma, siempre han estado a la par.

Hablo fundamentalmente de la Cancillería, un poco del Ministerio de Hacienda, pero sobre todo ha sido el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto el que ha estado más involucrado para ayudarme a hacer algunas coordinaciones y abrirme algunas llamadas.

La decisión

¿Cuándo tomó la decisión de postularse?

Fue entre finales del 2019 e inicio 2020 cuando tomé la decisión de avanzar en la candidatura hacia la presidencia del BID.

¿Cuáles son las consideraciones que la motivaron a buscar este puesto internacional?

Consideré que frente a una región que había venido siendo impactada en los años anteriores por una serie de fenómenos políticos y sociales que reflejaban gran disconformidad de la población; una región que venía con un mal desempeño económico, con un estancamiento en lo social, el BID, que es el socio más importante de América Latina en materia de desarrollo, iba a requerir que se aborden los temas de la región con una visión mucho más integral.

¿Cuál es el perfil de liderazgo que necesita este banco multilateral?

No es tanto un perfil tecnocrático, sino un perfil de una persona que pudiese ver con más amplitud los desafíos del desarrollo en América Latina. Yo he tenido muchos años, particularmente los últimos, de estar muy involucrada en los temas de desarrollo del hemisferio.

La región enfrenta una serie de polarizaciones de diferente índole, ¿eso también pesó?

Me parece que un candidato que presente un perfil más bien de moderación, proveniente de un país que siempre ha aparecido en el contexto internacional como un buen negociador, podía ser una buena opción para el BID. Una alternativa que convoque esfuerzos, que reúna voluntades; mucho de la agenda que está pendiente de impulsarse en nuestra región pasa por fortalecer la integración comercial, económica y de cooperación.

¿Cómo está el ambiente con los diferentes países para concertar apoyos?

Cuando uno revisa las publicaciones hacia atrás, antes de que se viniera la crisis de la COVID-19, se puede observar que ya mi candidatura se había visibilizado. Sentía que mi trayectoria y mi mensaje, lo que el país representa, era bien visto por distintos miembros del BID, tanto naciones pequeñas como también algunos de los países más importantes de la región. Sentimos que podía haber un buen ambiente de los países extrarregionales.

Las ambiciones de Trump

¿Qué cambió con el anuncio del Gobierno de Donald Trump de impulsar un candidato a la presidencia del banco?

Hasta hace dos semanas se volvió a retomar el esfuerzo de diferentes países para este tema. Es más que notorio el anuncio que tuvo lugar la semana pasada, cuando Estados Unidos por primera vez en la historia del BID informa que no va a ocupar la vicepresidencia, como ha sido lo usual, sino que va a aspirar con un candidato a la presidencia. Esto es muy reciente y a partir de ahí claro que nosotros hemos estado haciendo valoraciones de qué puede implicar.

¿Este anuncio la hizo revalorar sus aspiraciones?

No es momento para replantear nuestras aspiraciones, todo lo contrario, nos mantenemos en la ruta hacia la inscripción de candidaturas, pero respetaremos y valoraremos mucho las implicaciones que esta decisión de Estados Unidos pueda tener.

Agenda y propuestas

¿Cuáles son los temas clave que impulsaría Laura Chinchilla desde la presidencia del BID?

Tengo un sólido conocimiento sobre los desafíos del desarrollo en la región de América Latina y el Caribe, tengo además una especial sensibilidad por la agenda de las naciones más pequeñas del hemisferio que son las que están más expuestas a ciertos shocks externos.

Muchas de estas economías están expuestas al impacto de los fenómenos naturales y del cambio climático, al impacto del crimen organizado. Ahí no solo se trata de conocer la problemática y los desafíos pendientes, estoy convencida de poder ofrecerles una estrategia diferenciada a las naciones más pequeñas.

La próxima presidenta o presidente del BID deberá enfrentar una crisis inédita por el impacto del coronavirus. ¿Cuáles son sus propuestas?

Tengo experiencia fundada en el manejo de circunstancias complejas, precisamente como la actual. Coyunturas en las que se va a requerir convocar a diversos actores, no solamente del plano público oficial, sino también el sector privado tendrá que jugar un rol protagónico hacia adelante.

Necesitaremos movilizar más recursos para financiar la agenda de desarrollo de la región y para eso también habrá que desplegar un gran esfuerzo diplomático. Me considero una persona que no viene a polarizar ideológicamente en la región, lo importante es concentrarse en los problemas comunes independientemente de qué ideología tenga un gobierno.

Recta final

¿Cómo visualiza las semanas que vienen para lograr el respaldo de los países?

Lo más importante va a ser observar, alimentarse de la información que va a fluir, de las reacciones de los diferentes actores clave en esta elección. Continuaré haciendo las llamadas necesarias, aclarando cuáles son nuestros objetivos. De nuestro lado nada cambia.

Hasta el momento la lista de posibles candidatos se redujo de seis a tres por la llegada de Mauricio Claver-Carone. ¿Cuánto afecta esto?

Considero que si hay algo que fortalece cualquier proceso para elegir a alguien, como norma general, es que haya competencia. Que exista la posibilidad de debatir, de contrastar ideas, eso siempre va a garantizar que la persona electa se haya nutrido más de aquello que le une con otros candidatos, pero también de aquello que lo diferencia.

Esto permite que la agenda de esa persona refleje mejor las preocupaciones de muchos países.